¿“ZOOM”BIES?

Por Daniel Prassel.

Menudo tema el de hoy, nos metemos nuevamente en aspectos que emanan de estos “nuevos” derechos y desafíos que nos plantea este escenario que toca, donde por ahora, no podemos augurar a fecha cierta, cuando vuelve la presencialidad a nuestras vidas en todos los ámbitos, claro que de a poco se va abriendo el horizonte, pero en líneas generales, lo único que sabemos es que tendremos que trabajar a destajo para reconstruir muchísimas cosas, entre ellas, los vínculos sociales.

Para nosotros la vida en comunidad no es un slogan o consigna vaga, en efecto, creemos y estamos absolutamente convencidos, que gran parte de nuestros males actuales tienen que ver con la pérdida del sentido de trascendencia de las personas, situación que nos ha llevado a vivir en un mundo de valores efímeros que no nos dejan ningún contenido espiritual, por ende, no pueden ser metabolizados como enseñanza alguna y por supuesto nada queda a la hora de trasmitir algo a otrxs.

Ante eso podemos aceptar con resignación el discurso posmo de que los derechos individuales nos definen y sacian nuestro deseo (que por supuesto en “este” mundo es lo único importante) o elegir dar la verdadera batalla por el bien común, pensando en que nuestras acciones generan hechos concretos que pueden contribuir a combatir las desigualdades estructurales que tenemos como Patria.

Por supuesto que hay grises, tampoco queremos llevar la discusión a un enfrentamiento entre posturas, pero si nos interesa poder fortalecer el debate que nos aproxime a una verdadera síntesis política capaz de identificar los problemas, establecer un orden de prioridades, planificar las debidas acciones para resolverlas y garantizar los dispositivos de transmisión necesarios, para que esa praxis pueda pasarse a otras generaciones, en definitiva, eso es pensarse como comunidad.

Ahora bien, entremos de frente a este quilombo, ¿alguien se puso a pensar las horas que estamos gastando en cuanto Zoom aparece? Te lo mandan por grupos de whatsaap, el teletrabajo, la cursada, el saludar a un familiar o un amigo, un político que interesa escuchar, etc., digo entonces, si bien es un formato que nos permitió y permite seguir conectados mientras respetamos las medidas de prevención, hay que tener muchísimo cuidado de que nuestro cuerpo (con su alma incluida ya que son indivisibles) no se termine acostumbrando a estas lógicas, porque justamente es otro factor más que contribuye a esa pérdida de sentido de trascendencia a la que apuntábamos arriba.

Para qué voy a visitar a un amigo si prendo la compu y ahí lo tengo, suena lindo, pero sin darnos cuenta, cada vez nos alejamos más de los vínculos sociales, de las relaciones interpersonales y de esa humanidad que nos hace ser lo que somos, nuestro país pudo avanzar de lo lindo no solamente por la grandeza del General Perón, Evita y su obra, sino porque fueron capaces de darle sentido a un pueblo, que hasta su llegada no tenían conciencia de sus propios derechos.

Citemos un ejemplo, el 17 de octubre no se hizo por los diarios o revistas (vendrían a ser las redes sociales de la época) sino por miles y miles de compatriotas, que compartían la cultura del trabajo, el sentido de la lealtad, las ganas de luchar, el amor por un líder, todos valores comunitarios enaltecidos ante el peligro de la amenaza de retroceder y perder la dignidad alcanzada.

Como siempre y fiel a nuestras características, vamos a dejar propuestas, porque siempre hay que proponer para no quedarse en la crítica estéril o el análisis lejano de cada cosa, hay que escuchar a nuestras pibas y pibes, no podemos dejarlos sueltxs para que la vida decida, tenemos que luchar por garantizarles morfi, un techo digno, educación, trabajo y felicidad, porque está faltando eso, ofrecerles un proyecto de vida realizable y posible, que no dependa de una incertidumbre atroz que nos empuja al vacío.

La tecnología llego para quedarse, aunque nos tentemos no vamos a caer en un debate inconducente sobre eso, pero no por eso hay que dejar de interpelar a cada instante, porque por más adjetivos de “artificial” que le endosen, está creada por personas que también juegan para determinados intereses, y si bien el querido Zoom sirve y mucho, para conectarse con aquellos que tenemos lejos, no vayamos a permitir que nos desconecte de los que todavía tenemos cerca.

“El automóvil, el televisor, el vídeo, la computadora personal, el teléfono celular y demás contraseñas de la felicidad, máquinas nacidas para “ganar tiempo” o para “pasar el tiempo”, se apoderan del tiempo.” Eduardo Galeano

Más Estado, Más Solidaridad, Más Comunidad, como nuestrxs 30.000 nos enseñaron