¿Y el peronismo dónde está?

Por Mariela Montiel.

Escuchá a Mariela Montiel en «¿Y el peronismo dónde está?» acá.

Tengo que ser sincera, me ha costado escribir este artículo y quiero compartir mi sentir con Uds. El sábado, le escribí a nuestro compañero y director, Claudio Posse diciéndole que no podía escribir esta semana, le comenté mi estado emocional y racional respecto a la coyuntura política actual que estamos viviendo.  Tan compleja para todos, pero me permito aquí hablar como sujeto político, comunitario e histórico peronista. Estamos “apagados”, “perplejos” y “desespiritualizados”, (les contaré más ampliamente en las líneas que siguen) y el compromiso de pensadora, de docente no me permite ser inorgánica y mucho menos ir en contra de un gobierno al que milité, voté y defiendo. Entonces, le dije a Claudio “No voy a escribir” y él me dijo “Está bueno que lo escribas, que lo cuentes, es parte de nuestro movimiento”. Así es que aquí estamos…

Les paso a contar, lamento que hoy sea tan yoista y autoreferencial, pero creo que nos va a dar lugar a todos para sentirnos en común unión en esta batalla.

Venimos de años de militancia en la resistencia (si así me lo permiten llamar los pioneros en esto de resistir), viendo como el liberalismo y la oligarquía local engatusada por los banqueros mundiales, rifaban nuestro futuro, destruyendo todas las obras y programas realizadas por el kirchnerismo y el pueblo. Fueron cuatro años sostenidos en la esperanza de un nuevo comenzar a partir del 10 de diciembre del 2019. La victoria electoral de octubre nos confirmó, que, en nuestro país, los medios de comunicación y el poder judicial corrupto no siempre logran sus propósitos. El cuadrazo que tenemos como conducción, esa Morocha con ovarios nivel Eva, supo construir una victoria a partir del Frente de Todos. Sabíamos que no iba a ser fácil la convivencia con el compañero Massa y (hablo por mi) con Alberto. Nada me ha tomado por sorpresa.

Asumimos y nos toca sobrellevar, no solo la crisis que dejó “El mejor equipo endeudador de los últimos 50 años”, si no que nos lleva puesto un virus que impide reconstruir los lazos sociales, comunitarios y destinar los pocos recursos económicos a la creación de un aparato productivo que nos permita crear puestos de laburo y fortalecer el mercado interno.

Llevamos siete meses, se aproxima el glorioso 17 de octubre y los compañeros sindicalistas preparan una “concentración virtual” ¿Será que creyeron que eso era lo que Perón llamó actualización doctrinaria? Por otro lado, pienso en el personal de salud que da la vida cada día para atender cada contagiado de Covid. Y se mezcla la necesidad de unión comunitaria, del abrazo con los compas, del olor a chori que revive nuestras enérgicas esperanzas de justicia social. Supongo que aquí nos juega la fuerte moral peronista de hacer lo correcto para cuidarnos y, por otro lado, la necesidad de esa filosofía justicialista, más espiritual, de contacto y encuentro para celebrar el goce peronista.

A nivel económico me da mucha impotencia ver que nuestra economía dependa de un par de terratenientes y productores que en los años 45 votaron a la Unión Democrática, en el 55 escribían “Viva el cáncer”, en los 60 celebraban el CONINTES, en el 76 “compraban las grandes empresas de comunicación para ocultar las desapariciones, el robo de identidad y (des) informaban sobre la Ley de Entidades financieras sin hacer una sola crítica. Son aquellos que tiraban la leche en la ruta y se armaban grandes asados en el 2008 durante lo que la “intelligentzia” llamó el “conflicto con el campo”, En realidad, Cristina los quiso nacionalizar. Digo nacionalizar, no desde lo económico únicamente, sino que les daba la posibilidad de asumir el rol histórico que nunca quisieron asumir. Prefieren, incansablemente poner guita para destruir la industria que para construirla.

Hoy no quieren vender sus exportaciones solo para que no entren dólares al país y de esa manera desestabilizar y presionar para que le bajen las retenciones. Sabiendo que en los cuatro años del macrismo el precio del dólar oficial saltó de 9,60 a 63 pesos, la ganancia en moneda nacional se incrementó en un 870% para estos exportadores de soja, casi el triple que la inflación en ese periodo. Es decir, el poder de compra de los productores en el país se triplicó. Quizá por eso la camioneta 4×4 Hilux pasó a ser el vehículo más vendido del país. Sumale que muchos han sido parte de los que dejaron guita afuera, especularon y se cagaron en el 35% de compatriotas por debajo de la línea de pobreza. Un país que, según el último censo del 2010, tiene una población total de 40.117.096 personas y de las cuales solo 3.599.764 corresponde a población rural, es un disparate que la estabilidad económica y el precio de los alimentos dependa de un centenar de productores agrícolas. “Somos una Argentina colonial, queremos ser una Argentina libre” decían los compañeros de Forja en 1935.

Cuando leo los discursos del General destinados a los pequeños productores y haciendo referencia a la Ley de cooperativas, enmarcada en el Primer Plan Quinquenal, apoyado por una reforma financiera y económica plasmada en 1949 en la Constitución Nacional, pienso ¡Qué tremendo fue es programa político! y me es inevitable preguntarme (nos) ¿Cuál es nuestro programa político actual? Primero la prioridad ha sido la deuda con privados nacionales e internacionales, luego con el FMI, luego el presupuesto 2021 ¿y ahora? ¿Qué estamos esperando para ir por los que endeudaron y especularon durante cuatro años? La plata para sostener un programa que desarrolle las fuerzas productivas está. Tenemos nombre y apellidos, vayamos por ellos. ¡Por favor!

Cuando un trabajador tiene una deuda, la financiera lo llama por teléfono más que su propia madre y si no paga, queda inhabilitado para cualquier operación financiera

¿Dónde quedaron las 20 verdades peronistas? Cumplamos las tres primeras, al menos: 1)  La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo.2) El peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular y, por lo tanto, no peronista.3) El peronista trabaja para el Movimiento. ¡Tres de veinte, te pido! Bañate en peronismo, al menos.

¿Cuándo vamos a terminar con la concentración de tierra e inmuebles? La toma es un aviso, el pueblo quiere que se garanticen los Derechos Humanos. Estamos cansados que sólo haya justicia para los de arriba, que los PROCREAR solo queden para los salarios de clases altas.

¡Nacionalicemos a todos lo que vayan en nuestras listas electorales antes de que asuman, por favor!!

En fin, ojalá solo sea un breve periodo de “transición”, hoy escuchaba a los compañeros Araceli Bellota y a Francisco Pestahana y nos decían que todo es posible. Qué aún hay que seguir caminando los barrios, escribiendo con el corazón y apoyando a nuestros compañeros que están en cargos públicos; sigamos luchando por las tres banderas.

Este liberalismo racional, pretende quitarnos nuestra parte emocional, la mística, el goce. No lo debemos permitir. Evita escribía en su libro “La razón de mi vida” desde el sentirpensar, desde el amor y dejaba claro por qué era peronista, Hablaba de “Mi misión”, hablaba de fe, de lealtad y eso es lo que debemos ser: trascendentales. Eso somos, el Hombre Nuevo (mujer y varón, irónicamente digo todes) que piensa más allá del tiempo biológico.

Nos indignamos cuando políticamente no se hace lo correcto porque sabemos del programa de gobierno justicialista, de Política Nacional y de Tercera Posición. Seguimos luchando hace más de 75 años porque siempre vamos a sublevar los suelos de la Patria, porque tenemos Doctrina y filosofía nacional y latinoamericana.

Ser peronistas demanda compromiso con el amor y severidad ante las injusticias. Ojalá la justicia social sea objetivo concreto de nuestros compañeros gobernantes, espero ansiosamente una medida a favor de la dignidad del pueblo y la grandeza de la Nación.

Seamos un Estado promotor y no un estado liberal. La democracia debe ser para las mayorías, no esto que padecemos. ¡Más peronismo, por favor!!