Vicentin: nuestro amo juega al esclavo

Por Mariela Montiel.

“Si hace falta hundir la nariz en el plato

lo vamos a hacer, por los tipos que huelen a tigre

Tan soberbios y despiadados

Violencia es mentir”

Carlos Alberto Solari

¿Qué sucede con Vicentín? La abuela decía “No está muerto, anda de parrandas”

Queridos compatriotas, a todos nos influye lo que suceda con la empresa Vicentín. El tema es muy complejo, mucho más de lo que cuentan los medios. Pero comencemos por lo simple, tomemos cierto consejo Jauretcheano, que nos ha dejado en su obra “Política Nacional y Revisionismo Histórico” (googlealo y leelo) y que nos queda como Vicentín a la Argentina o como anillo al dedo Precisamente me propongo demostrar que lo de «ahora» no se puede resolver sin primero entender «lo de antes«”.

Aquí vale retomar lo que ya he compartido en artículos precedentes. La Historia es la política del pasado y la cuestión nacional se resuelve con política. Entonces, el que no sabe cómo se construyó el poder del sector terrateniente, de aquellos que son representados por la Sociedad Rural Argentina, se pierde el capítulo más trascendental de la serie. Vale aclarar, que la serie se está filmando, consecuentemente, no tiene final aún.

Este grupo empresario está compuesto por integrantes/accionistas de diversos pelajes políticos y económicos e indirectamente genera miles de puestos de empleos (productores, corredores, acopiadores, empresas nacionales y extranjeras) Geográficamente, se encuentra en la provincia de Santa Fé, en la ciudad de Avellaneda y en varias notas relacionadas, se repite una afirmación de los vecinos «los Vicentín son los dueños del pueblo». Esta empresa está en el norte profundo de Santa Fe, donde operaba La Forestal.

La Forestal era lo que se denomina “Enclave estatal”. Es decir, una empresa inglesa que producía durmientes para los trenes (también de capitales ingleses) y que se regía con sus propias normas, instituciones y leyes. Es interesante este caso, pero volvamos al que nos convoca. La escuela secundaria de la ciudad se llama «Roberto Vicentín» y «Máximo Vicentín» el cine-teatro. El varón Alberto Padoan, ha contraído nupcias con una Vicentín y fue presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, es el dueño del único canal de TV de Reconquista-Avellaneda. Esta familia que empezó con un almacén de ramos generales en 1929, hoy es una de las principales agroexportadora del país. Tres generaciones de la familia Vicentín se enriquecieron con la creación de un oligopolio que incluye la Algodonera Avellaneda, el frigorífico Friar, un feedlot en un predio de 450 hectáreas, tres plantas industriales en Ricardone y San Lorenzo, puerto propio, una hilandería en Brasil, elaboración de algodón que comercializa Química Estrella y la producción propia de agrotóxicos, alimento balanceado y biodiesel. Como verás, los Vicentín no corrieron la suerte de doña Rosa que también comenzó con un almacén, pero terminó endeudada y sin cacerolazos de los desclasados de siempre. Parecería que los negros, nacimos estrellados (claramente, es una ironía).

En la página de la empresa, en la sección “Historia” comienza el relato en 1929, año en que se funda y pasa al 1968 ¿Qué está faltando? ¿Qué sucedió en aquellos años que no presentan información? La respuesta es simple, peronismo, soberanía nacional, IAPI, control del comercio exterior.

Para terminar con la biografía de los Vicentín vamos a recordar los 22 trabajadores desaparecidos, muchos de ellos secuestrados en su lugar de trabajo. La causa se abrió como un desprendimiento del expediente de la Base Aérea Reconquista y quedó frenada desde el ascenso de Macri a la Rosada.

En fin, su ADN de conciencia nacional, jamás estuvo. Siempre del lado imperialista, patronal, genocida y de la timba financiera.

¿Por qué se decidió la intervención de Vicentín? ¿Quiénes ven en esta decisión un error para el desarrollo del sector? ¿Quiénes se manifestaron tímidamente conformes? Ya sé, en la esquina con los pibes no se habla de esto. Pero si realmente dijimos “Neoliberalismo nunca más”, será necesario, no sólo meter las patas en la fuente, sino también la conciencia en la política nacional.

Con un pasivo (deuda) de 99.345,2 millones de pesos, Vicentin en febrero pasado se presenta en convocatoria de acreedores, tras declarar una cesación de pagos a fines de 2019, como consecuencia de un “estrés financiero”. Pero, de ese total el Banco Nación, cuyo director era González Fraga, prestó 350 millones de dólares. Verdes que recibió la empresa hasta el mes de noviembre. ¡Imagínate como estamos nosotros!!! Ellos le dicen “estrés financiero”, en el rancho le decimos choreo de guante blanco.

Sumale que puso desde 2015 $27,5 millones a la campaña de Cambiemos, según consta en los informes de financiamiento electoral y partidario que se entregan ante la Cámara Nacional Electoral.

Resumamos, quienes se presentan en contra de la intervención del estado argumentan: 1. Que el problema es entre privados, por lo tanto, lo debe resolver el mercado 2. Están en concurso de acreedores y por lo tanto no debe involucrarse el Estado. 3.Un estado quebrado, terminará de quebrar a Vicentín. 4. Es inconstitucional porque la empresa es “persona jurídica”. 5. Si el Estado se mete, nadie querrá ser socio del Estado. Entre otras falsedades ortodoxas liberales más.

Finalizamos con dos cuestiones. La primera: la biografía empresarial marca la política empresarial, los intereses que defendió, los enemigos que tuvo (los trabajadores y el Estado empresario peronista), a quien bancó con guita en la campaña electoral de 2015. Y se sospecha que los verdes recibidos del Banco Nación (es decir, morlaco nuestro) con los que generaron la deuda fueron a parar a bancos extranjeros. Esto se traduce en, la agarraron, se la llevaron afuera y dejaron a 4 mil empleados y a toda una cadena de cooperativas y pequeños productores a la buena de dios. Violencia es mentir.

¿Por qué debe intervenir el Estado? porque la historia nos demuestra que lo que no controla el poder popular, lo hace el mercado en detrimento de aquel. Porque debe haber justicia para los trabajadores, que estamos cansados de que la ley de Entidades Financieras permita la especulación y la fuga de capitales, protagonizada por estos antipatrias. Porque se debe poner fin a la complicidad entre el poder judicial y las oligarquías financieras. Porque si un trabajador toma deuda con un banco, lo llaman 20 veces al día para cobrarle y la deuda nunca pasa a ser pública. La pagamos con sangre y sudor.

Queridos lectores, es fundamental evitar que otras empresas del rubro compren Vicentin para mantener (la poca) competencia que decide los precios de los alimentos y derivados que produce la empresa en cuestión. De igual manera no podemos dejar que capitales extranjeros manejen un sector importante de nuestra exportación. El gobierno entiende que será necesario acudir a las empresas que no administran sus finanzas correctamente. No es posible que esta estafa termine sin un castigo justo.

Por último, no podemos descontextualizar este conflicto político y financiero de la guerra comercial existente entre China y Estados Unidos. China National Cereals, Oil & Foodstuffs (Cofco) es un holding chino, estatal, orientado a la compra de granos para la elaboración de alimentos. El gobierno de China tiene un fuerte interés por invertir en América latina, donde se concentra buena parte de la producción de alimentos a nivel mundial. En febrero de ese año el holding puso un pie en Argentina adquiriendo el 51 % del paquete accionario de Nidera. Dos meses después, en abril, el holding compró el 51 % del capital de Noble Group. (ambas son empresas que salen al mercado con Vicentín). Si tenemos presente que los socios comerciales de los santafesinos son norteamericanos, es evidente la disputa. Como advertimos al comenzar, es más complejo de lo que nos muestran.

Deseamos que se resuelva de la mejor manera. Exigimos que se haga sin despidos, con la participación de las cooperativas y los movimientos sociales que vienen resistiendo hace 4 años, con las Pymes y grandes empresarios nacionales. Tal vez la manera de resolverlo sea releyendo la ley 20.705 “Sociedades del Estado” del año 1974. Siempre, las leyes populares y con marcada tendencia soberana, fueron y serán peronistas. Por la integración de la Patria Grande, por un nuevo ALBA y la UNASUR.

 

En memoria de Martha Fernández y su lucha incansable por la Liberación Nacional. 

A un mes de su desaparición física y el reencuentro con Alberto “Quito” Burgos.

¡Te abrazo, compañera!