Vicentín, Estado y futuro

Por Julio De Vido (h).

En el año 2004 el Congreso Nacional votó la creación de ENARSA (Energía Argentina SA, hoy IEASA) la cual tenía, en el contexto de una YPF en manos privadas como así también de los grandes generadores y distribuidores de gas y energía, el propósito de fomentar una convergencia entre los objetivos de las políticas y la inversión pública con los del sector energético.

Hoy podríamos decir que vivimos una re edición de una voluntad política de este tipo en el sector agropecuario pero a los tropezones y con importantes dispersiones que llevaron a que, entre otras cosas, no pudiera escribir esta nota el martes pasado cuando el Presidente anunció la intervención y envió el proyecto de expropiación al antes mencionado Congreso Nacional.

Entre ese suceso y esta edición de Identidad Colectiva, pasaron cosas. Marchas atrás, cacerolazos, reuniones con directivos denunciados e imputados, conspiraciones varias sobre quien estaría atrás de las ofertas de compras en el marco del concurso de acreedores en el cual está sumida la empresa y futurología sobre si los diputados y senadores votarán o no el proyecto de ley ligado por los grandes medios al kirchnerismo pero anunciado sorpresivamente por el Presidente Alberto Fernández.

¿Qué paso entre el martes y hoy y hacia dónde vamos?

Todo comenzó con el accidentado ingreso de la comitiva interventora a la sede de Vicentín en la localidad de Avellaneda (Santa Fé) que demoro algunos días tras la intransigente postura de sus ciudadanos, envalentonados por el poderoso lobby local que la compañía tiene en la ciudad pero también en la provincia hasta el punto que generó rumores de renuncia del Ministro de Producción santafesino Costamagna que motivó, ex post o ex ante, un fuerte cambio de postura del gobernador Perotti, intermediario en la reunión entre el presidente y Sergio Nardelli, CEO de la compañía.

Entre el oficialismo y sus interlocutores se afianzan cada vez más los conceptos de intervención y rescate y se hunde a su vez el objetivo planteado por el Presidente de la expropiación, por cierto, rescate no significa expropiación, el uso del lenguaje tiene como suele suceder un fin comunicacional que seguramente no se condice con las políticas anunciadas y legitimadas por el 49% de la población en las elecciones del año pasado.

El hacia dónde vamos es la gran duda que nos queda hasta que el proyecto de ley sea enviado al Congreso y se defina el alcance de la decisión que entre otras cosas logró unificar criterios y posiciones en el frente opositor que se empezaba a resquebrajar en el marco de la pandemia y las denuncias por espionaje.

Al plantearse diversos caminos a seguir nos permite explorar y proponer alternativas que podrían tener un beneficio a corto plazo para el conjunto de los argentinos y por ende a la empresa en cuestión, siempre considerando que el Estado podría hacerse de, al menos, las acciones correspondientes a la deuda de la misma con las diversas entidades públicas.

A priori el concepto es errado desde lo político desde el punto de vista del golpe que sería ceder ante las presiones de distintos sectores tras la decisión del Presidente.

Compatibilizar las demandas de productos agropecuarios a nivel mundial y la oferta de la cartera de productos de la empresa ¿pública, mixta? Vicentín es factible pero para ello es necesario convocar a un equipo muy profesional de especialistas a la vista de los hechos encabezado por el Dr. Gabriel Delgado, quien tiene una larga trayectoria en el sector público en los organismos abocados al sector agropecuario e interesantes vinculaciones con muchos de los actores vinculados a la producción e industrialización de los productos agropecuarios, cuestión que se evidencia por el apoyo a su designación más allá de las posiciones respecto a la expropiación.

Dicho equipo podría llevar adelante un consorcio que se enfoque en la transformación de las MOA (manufacturas de origen agropecuario) en proteínas animales (carne) para el mercado interno y externo, en particular, en los principales mercados de exportación argentinos que en general suelen ubicarse en los países de lejano oriente, sobre todo aquellos que corresponden a las harinas vegetales. En palabras del Ing. Villela y utilizadas en el anuncio por Delgado, se trata de fomentar una “Vaca Viva” y hacer crecer esos 3100 millones de dólares que ingresaron al país solo en concepto de exportaciones de carne bovina (porcina, aviar y ovina al margen) en 2019.

El Dr. Delgado se encuentra frente a una oportunidad histórica de revitalizar el rol del Estado en el sector agropecuario independientemente de lo que significó la Junta Nacional de Granos, generar un nuevo modelo adecuado al siglo XXI y a la inserción inteligente de Argentina en el mercado internacional sin descuidar y logrando objetivos beneficiosos para el mercado interno y el conjunto de la economía. Objetivo que se descuidó en otras expropiaciones mediante la designación de Directores de compañías estatales, léase YPF, que al día siguiente de abandonar la función aparecían del otro lado del mostrador, luego de cobrar jugosas indemnizaciones,  como directivos/dueños de petroleras privadas.