Vencer a Larreta o perder la Nación

Por Claudio Posse.

Les propongo que crucemos el umbral que nos permita terminar, de una vez por todas, con la división del país en dos polos extremadamente diferentes. Es necesario sacar a Larreta de la conducción de la Ciudad para pensar en un país con diversidad, y acabar con la posibilidad de volver a la locura de la destrucción sistemática de la Argentina. Eso representa Larreta: la locura de un país para muy pocos, ellos los dueños de todas las cosas.

La dinámica de la construcción política y la velocidad que la coyuntura nos marca no nos permite, muchas veces, detenernos a pensar las estratégicas que construyan un país con futuro. Siempre refiriéndome a nuestro sector, a aquellos que pensamos en un país para todos y todas con equidad social.

Decidí escribir sobre la Ciudad luego de hacerle la entrevista principal de este número de Identidad Colectiva a Roberto Feletti, economista y dirigente político oriundo de la Ciudad, que me hizo recordar que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no siempre fue hegemónicamente de derecha oligárquica. Tuvo momentos de construcción política equilibrada. Acá supo haber un Frente Nacional, Popular, Democrático y Progresista. Tratemos juntos de pensar un poco esto de un Frente que expulse a Larreta del poder político de la ciudad.

Lo primero que tenemos que saber es que conducir los destinos de la Ciudad es tan importante como conducir los destinos de la Provincia de Buenos Aires, no estoy hablando de la expansión territorial ni de la cantidad de habitantes, pienso en la intensidad política que tiene la “reina del plata”… su poder.

Después, repensarnos políticamente como dirigentxs, militantxs, ciudadanxs y compatriotas. Y lo primero que deberíamos repensar es nuestra honestidad intelectual para poder encarar esto que le llamamos comúnmente “comunicación”, que sería, permítanme la sencillez, contarle al Pueblo lo que pensamos, lo que queremos y lo que hacemos. Escribo y digo esto porque de un tiempo, dejémoslo si vale a los historiadores, a la fecha tendemos a deformar las palabras para que quede todo “políticamente correcto”. Es decir, no fastidiar a nadie con las cosas que uno piensa. Un compañero y amigo me decía una vez, criticando a un dirigente político: “Este se ríe todo el tiempo, mirá negrito, desconfía siempre de los que se ríen todo el tiempo”.

Esa honestidad perdida no solo habría que recuperarla por convicción, si nos ponemos a pensar “ser políticamente correctos” no nos ha dado un buen resultado electoral. De hecho, nos dio resultados electorales pésimos. ¿A quién se le ocurre pensar que podemos sacar más votos diciendo que es más importante la bicisenda que la liberación de nuestra Patria y la felicidad de su Pueblo? ¿Por qué pensamos que si decimos: che, me gusta Cristina nos haría tener mejor perfil electoral, si al fin y al cabo los votos son de ella? ¿Quién fue el genio que pensó que inventando candidatos “free” lograremos sacar a la derecha de la ciudad? Si a mí me piden que me haga rubio y de ojos celestes, claramente se notaría mucho que estaría mintiendo. Tanto como si le piden al peronismo que se haga elitista y porteño (en el sentido de defender los intereses del puerto).

Decir lo que uno piensa, actuar como uno piensa, intentar cambiar la vida cotidiana para que los compatriotas tengan una vida digna sería el camino que tendríamos que retomar para armar un frente amplio que entusiasme al que vive en esta ciudad.

Pero no… tranquilos, no estoy diciendo que no hablemos de la Ciudad. No me la quiero llevar de arriba con abstracciones ideológicas. Pero les propongo que pensemos en un eje que siempre le dio volumen a Buenos Aires: La Cultura. Y bueno compañeres, discutámosle a Larreta el concepto de cultura. Pero no desde la masturbación intelectual. Discutamos el concepto para la acción. ¿Queremos una ciudad que confunde el espectáculo con la cultura o queremos una ciudad diversa y popular que tenga a la cultura como construcción de la identidad colectiva? Hablemos si queremos una ciudad expulsiva, repleta de “vecinos” que viven de la renta o queremos compatriotas que inviertan para generar trabajo a otros compatriotas y riqueza para el país. Pero hablemos y actuemos, sin chauvinismos y falsos nacionalismos. Eso nos disminuye. Me acuerdo que en una reunión política cuestionaban a aquellos que leían a Paul Auster, y yo levanté la mano y dije: “es mi autor favorito, eso no me hace menos peronista” (vean Cigarros, por favor), ese nacionalismo berreta es funcional a la derecha liberal que representa Larreta. A mí me gusta debatir sobre si es mejor el Alien de Ridley Scott o el de James Cameron (lejos es mejor la de Scott), lo que está mal es quiera filmar en EEUU o que muera por un Oscar. Tampoco digo que debatamos permanentemente sobre los procesos de la lucha de clases en Marte (el universo se inspire y libere de troskosintelectualoides al planeta rojo). Eso también es funcional a Larreta.

Parece que me voy por las ramas, puede ser compañeres, pero la idea es que podamos reflexionar pequeñas cosas que nos permita empezar a juntarnos y a tratar de construir algo superador que deje «manca» a la derecha en nuestro país. Manca, lo escribí pensando en aquel que mete la mano en el bolsillo para sacar guita, que es lo que hace la derecha en la Ciudad con la plata del Estado para comprar voluntades. Y no estoy hablando de los más carenciados. Hablo de los medios y de los periodistas, que son sometidos por la pauta publicitaria. Y sí, ¿con la guita de ellos? No amigos. Es con la guita de todes. Y entonces logran girar a toda una ciudad de ser la estrella de centro izquierda a ser el modelo de la derecha virulenta.

Es muy fina la diferencia electoral. Esto esta partido en dos. Una coyuntura complicada, la plata del Estado de la Ciudad, el periodismo mercenario y zas… lo tenemos de nuevo con el poder político. Es imprescindible ponernos el overol y dejar de lado los egos y pensar en colectivo. No podemos permitir que vuelvan a la conducción de la política nacional los mismos que nos sometieron a un desastre económico, social, político y cultural. No podemos permitir que los mismos que no les interesa la política sanitaria poniendo en riesgo miles y miles de vida en juego vuelvan a tener chance.

Tenemos que ir “a por ellos”, sin miedo. Con nuestra verdad a cuestas, vamos juntos a cruzar el umbral, porque si vencemos a Larreta el futuro de todas y todos está garantizado.