Una semana grave

Por Alessandra Minnicelli.

Escuchá a Alessandra Minnicelli en “Una semana grave” acá.

Reflexionar sobre la Argentina hoy, sobre el lawfare y la guerra judicial, las noticias falsas, la persecución mediática, el encarcelamiento arbitrario, el espionaje ilegal, es cada vez más necesario para aportar enfoques positivos, vinculados al funcionamiento en Democracia de los poderes del Estado, para ofrecer alternativas de reflexión sobre nuestra lucha en defensa de la libertad de los presos políticos y darle carácter de urgente a los que aún continúan intramuros, para que sea una realidad la revisión de las causas armadas utilizando las herramientas para evitar la persecución política, mediática y judicial.

Porque necesitamos facilitar en todos los ámbitos la discusión de estos temas y de sus consecuencias para la Democracia, el Estado de Derecho, la independencia económica y la soberanía política de nuestro país y que se respeten las leyes y los convenios internacionales sobre DDHH, sobre debido proceso y lealtad procesal, sobre responsabilidad del Estado.   

Pero este Estado que es responsable y tiene tres poderes, ha decidido hacer oídos sordos, ser irresponsable socialmente y mirar desde la tribuna.

Más allá de la coaccionada – no tengo dudas – decisión de la Cámara de Casación sobre la  constitucionalidad de la ley del arrepentido“, sin mirar el caso concreto donde hubo extorsión judicial evidente “declaras o vas preso a una cárcel de máxima seguridad“ (para ablandarte) y “renuncia a tu defensor y te pongo mi defensor oficial (por el Dr. Colman, defensor de todos los arrepentidos junto con algún otro profesional vinculado a los servicios de inteligencia), más allá de la vergüenza de la aplicación del art 280 de la CPCC por la CSJN (violando el Pacto de San José de Costa Rica) para no revisar la causa Ciccone y dejar firme la condena de Boudou ex vice presidente de Cristina Fernández de Kirchner (actual titular de Poder Legislativo), más allá de esto tan grave que muestra que triunfo la judicialización de la política, esta semana le denegaron la prisión domiciliaria al Ing. Juan Pablo Schiavi, Secretario de Transporte de  Nación en oportunidad de ocurrir el “accidente de Once“  o “la planchadita”, como le sugirió el Sindicalista Maturano a la Sra. de Schiavi esa mañana de febrero cuando le aseguro que “NO era nada”-

Las denegaciones de domiciliarias son moneda corriente – si lo sabrá el Ing. Jaime, si lo habrán padecido todos los presos políticos – lo grave es la crueldad en los conceptos, lo vejatorio de las manifestaciones, la falta de respeto a la humanidad de la que todos participamos y de la que no participan los seres infrahumanos que parecen impartir “ justicia” en nuestro país, y esto pasa porque no les asiste razón, solo tienen la lapicera juzgadora y no conocen nada más que sus entornos de privilegio.

El Presidente Fernández. no resiste un archivo en consideraciones ofensivas sobre muchos de los presos y perseguidos políticos – incluida su vicepresidenta – no obstante Nos estafo en nuestra buena fe, cuando asumió dijo que venía por un Nunca Más a la persecución,  al encarcelamiento contrario a derecho (arbitrario según él) y a las causas armadas contra los opositores políticos y no hizo nada, solo un proyecto de reforma inútil para ello, que duerme en algún escritorio sin activar nada de lo que muchos de sus funcionario ven y algunos torpemente explicitan con eufemismos, “irregularidades, arbitrariedades”, no señores, son delitos cometidos por un poder del Estado: el Judicial, que ya no puede sostener seriamente ninguna imputación contra los funcionarios 2003-2015 y solo lo sostiene la necesidad de cubrir con complicidad tanto atropello. Agregar a los delitos de jueces y fiscales, más delitos de encubrimiento y ocultamiento, hasta hacer una torre pestilente.

Mientras tanto se ocupan del entretenimiento, del fuego de artificios, de tapar la pobreza y la miseria incluso ofendiendo a los que trabajan que cobran por trabajar menos que por no trabajar, mientas tanto no se fomenta el trabajo, solo el asistencialismo y menos aún la responsabilidad social porque no hay políticas públicas de referencia, mientras tanto se promueve una solidaridad hipócrita de los sectores más favorecidos de la sociedad porque triunfo la informalidad laboral cuando sabemos que el Estado debe regular con equidad y promover el bien común y el bienestar general, ya sin pretender ir por el camino de una patria justa, libre y soberana.

Y en ese escenario, me permití dialogar esta semana para mi programa con Felipe Cajiga, un colega mexicano con el que compartimos un tema que nos apasiona, la no filantropía, la responsabilidad social, donde estamos, como seguimos y el camino que recorrimos para trabajar nuestro planteo y que necesario es formarse porque necesitamos salir de este camino de indiferencia que parece el único y recrear la empatía en todo y en todos.

Como se trata de respetar los valores, a las personas, la comunidad y el medio ambiente, y como dice el ODS 17 de generar alianzas para cumplir con los objetivos, me sentí cómoda conversando con Felipe sobre nuestros esfuerzos, sobre Empleability para América Latina para afianzar lazos desde la Responsabilidad Social empujando de abajo hacia arriba políticas públicas, integración de nuestros pueblos, salir del coloniaje al que hemos retornado sin quererlo y de a poco me fui olvidando por un momento de las urgencias de nuestro hoy, además de la pandemia, de los pobres de miseria que ya son un 44% en nuestro país, de los chicos con hambre, sin escuela, sin modelos para armar, con educación virtual, con brecha digital y sin las computadoras, ni la fibra óptica, ni el banco de contenidos audiovisuales etc. etc. del Plan Conectar igualdad, un programa por el que tanto hizo el perseguido y amputado Ministerio de Planificación Federal (2003-2015).

Fue un rato, hoy ya estoy “ en línea” fuerte convocando a seguir, acompañando a todos y todas porque nadie suelta la mano de nadie y si quieren amnistía que sea para ellos pero que nos permitan contar judicialmente la verdad que ya todos conocemos ; que se explicite  porque tanto escarnio ; porque tanta persecución; no habrá paz si no nos sinceramos,  sabemos que el cuento de la corrupción fue la excusa de los saqueadores que gobernaron 2015-2019 para vengar los intereses económicos poderosos que afectaron las políticas de un gobierno nacional que no quería ser colonia; lo sabemos porque ocultan lo hecho y no los nombran.