Una nueva ecuación

Por Alessandra Minnicelli.

Para cuando salgamos de la cuarentena, estamos convenidos que una estrategia de desarrollo económico y productivo con igualdad exige una nueva ecuación entre el estado, el mercado y la sociedad. Desde hace tiempo, que desde FONRES y FORS, junto con el Observatorio de Responsabilidad Social para América Latina y el Caribe de la UNESCO (ORSALC) desarrollamos, como directriz para ir en ese sentido, el concepto de RST2: Responsabilidad Social Territorial y Transformadora.

Su formulación avanza sobre la idea que la herramienta de la Responsabilidad Social (RS) es la que permitirá cambiar la forma en que los actores sociales se relacionan entre sí, y entre los países y desde nuestra región con el resto del mundo.

En relación al marco del desarrollo del concepto de Responsabilidad Social Territorial hay que insistir en resaltar la necesidad de materializar la RS acciones concretas y palpables, superando la beneficencia, la filantropía. Al igual que todos los procesos culturales, las organizaciones deben adaptarse a los nuevos escenarios que plantea la realidad. Su rol y su responsabilidad en cuanto al desarrollo de las actuales y futuras generaciones es dinámico.

En este proceso evolutivo y en el marco del desarrollo del concepto de Responsabilidad Social, entendemos que el foco hoy debe centrarse en la práctica propiamente dicha.

Definimos la RSt2 como la conjunción de estos dos conceptos en uno solo. En cuanto a lo Territorial – definido por ORSALC, -, de impactos sistémicos y la cogestión entre los distintos actores en un mismo territorio. Sumado a ello, proponemos hablar de RS Transformadora.

¿Transformadora de qué? Básicamente transformadora de la realidad, de la calidad de vida actual y de las futuras generaciones de las personas que habitan el territorio. Para ser transformadora, debe ser eficaz, es decir debe legitimarse en la realidad tomando para ello las expectativas de lo demás actores que interactúan en esa realidad. De ahí la importancia y el vínculo entre la RS transformadora como una necesaria construcción colectiva entre los integrantes de lo que denominamos Ecosistema de Responsabilidad, del que participan algunos grupos de interés o Stakeholders.

 

 

El programa RST2 se materializa principalmente en el cumplimiento de los principios y criterios y se soporta en Cinco (5) Indicadores, autónomos que hemos diseñado al efecto, que no compiten ni se oponen con los estándares o Indicadores Genéricos que haya elegido la organización tanto para su trabajo, como para el Reporte, balance o rendición de cuentas en RS.

Y a diferencia de algunos de los estándares y normas, este Programa no se centra en la calidad del compromiso asumido con quienes conforman los intervínculos de la organización, sino que se prioriza el diálogo y la eficacia de las acciones definidas en tanto impacten positivamente en el territorio y cumplan la meta transformadora de la realidad a la que está destinada la acción.

Dentro del Programa se organizan los contenidos sobre un tema específico para asegurar el logro de los objetivos fundamentales trazados en ese marco. En él se exponen entonces, una secuencia de acontecimientos que deben ser conocidos por la parte interesada en desarrollarlos y que secuencialmente conforman un todo a tener en cuenta para lograr eficacia en el resultado esperado.

El fenómeno participativo en el ámbito territorial parte de la premisa del diálogo participativo para la construcción, diseño e implementación de la acción responsable, con independencia de quien la ejecute.

La participación de los stackeholders, grupos de interés y/o Ecosistema de RS es así un proceso mediante el cual se integran las necesidades y expectativas de cada uno sobre los demás en la toma de decisiones, la fiscalización, el control y la ejecución de las acciones que afectan algún ámbito de la esfera pública, sea en lo político, económico, social o ambiental.

Son los individuos y organizaciones interesadas, dialogando en Ecosistema dentro de un territorio determinado, quienes mejor conocen la problemática que los afecta y, por ende, se encuentran en posibilidades concretas de acercar propuestas de tratamiento para una gestión eficiente y sustentable de la acción responsable en la esfera territorial y con vocación transformadora de la realidad.

Así, en aquel intercambio -o si se quiere en presencia de esa puja de expectativas- el acontecer mismo de las actividades académicas, productivas y de servicios, que sugiere el dinamismo propio del sector público – privado en el marco de las relaciones que atañen a la sociedad en su conjunto desde la mirada de la RS, invita a reflexionar el rol que dichas actividades tienen en el entramado social en que se desenvuelven e interactúan.

El programa busca consolidar la idea de la Responsabilidad Social alineada a la Estrategia de desarrollo sustentable y sostenible del Territorio, que conforma su entorno, con absoluto respeto a las fuerzas productivas y a la institucionalidad del Estado.

La tarea en este sentido tiene que ver, justamente, con hacer visible la institucionalidad de la organización, el direccionamiento de las acciones, el sinceramiento de los impactos y riesgos en la producción de bienes o prestación de servicios. Además, de lograr la rentabilidad necesaria para estimular la inversión y la mejora del empleo y de las condiciones de vida del lugar en el que desarrolla cada uno su actividad.

En la institucionalidad de las empresas u organismos subyace el rol singular de las mismas toda vez que las relaciones institucionales e interpersonales son las que van configurando las distintas miradas e intereses que hacen a una comunidad de negocios y habla también de su compromiso y su inserción en la sociedad donde no pueden faltar las normas sociales que conforman el abanico de valores comunes, esos valores , se encuentran en cada una de las actividades económicas-productivas que habitualmente se desarrollan.

La articulación entre los agentes sociales y económicos, el trabajo en red de la sociedad civil, la transparencia en la información y la comunicación y la aplicación de políticas compartidas con la ciudadanía y sus organizaciones permite implementar mecanismos, herramientas, instrumentos y acciones responsables para resolver los problemas o necesidades, que surjan de la voluntad de los propios actores, lo que conlleva la potencialidad transformadora a la hora de evaluar y medir resultados.