Un primero de marzo más

Por Julio De Vido (h). 

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Hemos trabajado durante 2020 con el Consejo Agroindustrial Argentino en iniciativas destinadas a fortalecer la inversión para agregar valor, aumentar la producción y las exportaciones. Vamos a promover la inversión agroindustrial con incentivos impositivos y previsibilidad para estimular las inversiones en el sector, generando más empleo y valor agregado”.

Este párrafo que les transcribí refiere a la única expresión del presidente para con el sector agropecuario en todo su discurso de apertura de sesiones ordinarias. Sector que representa directamente el 13% del PBI, divisas netas por 29.000 millones de dólares y exportaciones por 37.000 millones de dólares.

No es una cuestión ideológica ni partidaria, ni siquiera sectorial. Quizás el presidente quiso evitar que su electorado, del que no tengo ningún prurito en decir que soy parte, le diga que le hablaba a los chacareros o al “campo”, adentrándose una vez más en pensar que el sector agropecuario son diez gringos que andan en una 4×4.

Ni hablar de su exclusiva referencia al trabajo desarrollado con el Consejo Agroindustrial Argentino, ente privado muy valorado en esta sección pero como tal, es decir como ente privado. La falta de referencia del presidente al Ministerio de Agricultura es realmente preocupante. ¿No existe una estrategia desarrollada desde dicho ministerio para ejecutar todos esos conceptos vagos y vacíos de contenido a los que hace referencia el presidente? ¿No le comentaron siquiera de que se trata la ley desarrollada desde el seno de la Cámara de Diputados que mencionó que se enviaría a debate parlamentario que podría darle sustento a esas frases inertes?

Pensando un poco en voz alta puede que también haya sido una estrategia comunicacional, ya que cada vez que en una entrevista o expresión pública el presidente se refirió al día a día del sector o dijo alguna clase de burrada o tuvo que salir corriendo a pedir una audiencia con la mesa de enlace, y no viceversa, para desdecirse o dar marcha atrás, claro, con la mesa de enlace, no con el Consejo Agroindustrial, o aunque haya sido con este, nunca para plantear un sendero o una estrategia.

El artículo de hoy es corto queridos lectores, no queda mucho más por decir, seguro que su lectura demande más que los veinticinco segundos a los que le dedico el presidente al sector económico más importante de nuestro país. El domingo que viene seguramente retomemos la agenda productiva y el humilde aporte que hacemos semanalmente al informar adentrándonos en las cadenas productivas y proponiendo desde una mirada profundamente social y en pos del desarrollo definitivo.