Un día muy particular

Por Liliana Etlis.

Hay películas que se mantienen grabadas en la trama de la memoria durante mucho tiempo como este relato en la Roma de 1938. 

Ambientado en la plenitud del fascismo en Italia, el film recrea un momento en la vida de dos seres anónimos mostrando la complacencia con que el pueblo italiano toleró el régimen, generando una gran polémica en su momento. 

Una de las escenas fue la expresión de dos intérpretes, dos mujeres con vidas antagónicas. 

Una con riqueza pasional arriesgando atravesar un instante de su vida con fortuna. Dudas ante un diálogo y mirada perpleja, interrogantes que desnaturalizaba y quedaba entrampada en una encerrona que la sorprendía trágicamente.  

La otra mujer era la portera de un edificio que controlaba y disciplinaba con el poder que ella misma se adjudicaba, sólo se permitía el rumor entre falsedades, inconsistencias y verdades distorsionadas.  Colgaba la bandera nazi desde un balcón como símbolo de bienvenida, acariciando con su mano derecha la cruz esvástica con delicados movimientos, como si fuese la continuidad de su piel y la de sus deseos, la miraba con la utopía del amor al führer de una manera asombrosa en su paso por el país, armonizaba su mano y mirada, quienes asistían escuchando el gran desfile desde el costado de la radio, con su oído pegado a las vibraciones.  

Ambas mujeres con historias opuestas, creencias similares ante el autoritarismo, pero disconformidades e interrogantes diferentes. Una encontrando la nada en su vida acostumbrada, pero ante el relato de una antifascista duda, la otra con una obediencia debida e impune, se aferra ante la palabra petrificada e inamovible. 

Rumor y Perplejidad en escena. Dos maneras de gritar, una con oblicuas formas y otra con parábolas al viento en una terraza donde encuentra preguntas. 

Durante años quedaron en una cajita esmerilada en mi interior, apareciendo como memoria y recuerdo de otras historias, otras narrativas opacas, otras verdades con el mismo contexto necropolítico, atravesados por las armas de la muerte resonando en tiempos y espacios diferentes. 

Esta cinta cinematográfica se escucha intensamente en cinéfilos que quieren saber sobre verdades acribilladas. Algunxs preguntan ¿cuál es el motivo del fanatismo ante el totalitarismo fascista y la obediencia a favor del mismo en el personaje de la portera?  

Mientras finaliza Un día muy Particular, se trasluce un puente imaginario lejano con un cantar de los cantares que hace 48 años atrás, entonábamos junto a rostros nuestroamericanos. 

Yo pisaré las calles nuevamente
De lo que fue Santiago ensangrentada
Y en una hermosa plaza liberada
Me detendré a llorar por los ausentes …

Setiembre es también un día donde las verdades acribilladas dan vueltas mareando silencios vergonzantes.