Uhh, vamos camino a Venezuela

Por Hugo Gulman.

En los años de grieta, que aún persisten sin miras de disiparse, se instauraron frases que al repetirse con insistencia en las redes y en los medios, generaron un sentido común en amplios y transversales sectores de la sociedad. Esa lógica transformó muchos enunciados banales en prejuicios, que llevaron a imaginar como ‘cucos’ o enemigos a quienes siempre fueron nuestros aliados en la región, más allá de los colores políticos que gobernara cada país.

Así, si una persona simpatiza con el chavismo, es considerado de inmediato amigo de Irán o enemigo de Israel. Si un individuo considera a los servicios públicos como derechos humanos, significa que enarbola un ‘trapo rojo’ y no cuenta con los valores democráticos que defienden la libertad de las personas.

Ese razonamiento, repetido sin reflexión previa por ciudadanos de diferentes sectores socio-económicos y culturales, fueron impulsados para debilitar cualquier alianza geopolítica que habilitara a la región a contar con la fortaleza necesaria para emprender negocios y adoptar decisiones soberanas, en torno a las demandas del mundo: energía, alimentos y tecnología.

Lo curioso es que desde espacios que advertían que las políticas económicas nos encaminaban a ‘venezuelizarnos’, hallaron caminos directos y adecuados para emprender negocios sumamente rentables con quienes hasta ahora formaban parte de un eje demonizado.

De tal manera, un grupo de empresas del área agroindustrial realizó a principio de septiembre una misión de negocios en Venezuela, en la que  detectó brillantes oportunidades comerciales para productos argentinos y evaluó posibilidades de inversión en el agro venezolano. El viaje se concretó a partir de un trabajo coordinado por la Cancillería argentina, con la asistencia del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

La reunión entre empresarios argentinos, autoridades venezolanas y propietarios de campos, muchos de ellos sin explotar, la fue preparando el Embajador Laborde con mucha antelación, pero se optó por mantener en reserva hasta concretarla.

Se observó que se trataba de un negocio muy atractivo para todas las partes. Venezuela tiene una superficie muy grande sin cultivar y Argentina tiene todo para ofrecer: tecnología, conocimiento, maquinarias, fertilizantes, repuestos, semillas, etc. “Varios meses antes de asumir tuve una conversación con el ministro de agricultura e iniciamos diálogos para avanzar en intercambios productivos que nos beneficiaran a todos”, explicó el embajador argentino en Venezuela, Oscar Laborde, a Identidad Colectiva.

La delegación estuvo integrada por empresas de prolongada trayectoria en la agroindustria y productores tentados a profundizar los negocios de exportación, en los que incluyen inversiones y transferencia tecnológica. En el país caribeño participaron de múltiples reuniones, entre otros, con Wilmar Castro, Ministro del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras,

El gobierno venezolano mostró interés en fomentar la siembra de maíz, arroz, soja, girasol, algodón y sorgo. En ese sentido, el embajador argentino, Oscar Laborde, organizó la agenda de actividades y reuniones entre empresarios y autoridades. “El objetivo es detectar oportunidades comerciales para sectores tales como maquinaria agrícola, semillas y fertilizantes, entre otros”, manifestó el diplomático.

Los emprendedores

La delegación estuvo integrada por representantes de varias empresas, que se especula que sólo es un avance de otras que se irán sumando más adelante. Entre otras, estuvieron:

  • Rizobacter, dedicada a la producción de fertilizantes y biofertilizantes
  • Kioshi Stone, especializada en fertilizantes y nanotecnología
  • Tedeschi SA, Maquinaria agrícola
  • Hersems, Semilleros
  • Chemtec, insumos agrícolas
  • Bernardin, Maquinarias agrícolas
  • Riego S.A, especializada en riego
  • Jonathan Brianchi, productor de algodón

Presente y futuro

La intención del embajador es además impulsar el cultivo en campos venezolanos, para lo cual cuentan con la asistencia de técnicos del INTA. Inicialmente, con semillas y conocimiento argentino se cultivarán 40.000 hectáreas. “Nuestros países avanzan en la construcción de un mapa de cooperación en materia agrícola, energética y comercial”, señaló Laborde, quien además se reunió con la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez y con el canciller Carlos Faría.

El propósito inmediato es llegar a fin de año con productores argentinos cultivando en territorio venezolano una superficie importante de hectáreas, con el proyecto de ampliar las superficies cultivadas en los próximos años. Para cumplir el objetivo, Argentina exportará maquinaria agrícola, semillas, fertilizantes, sistemas de riego y repuestos, entre otros.

Para medir la dimensión del intercambio de productos agrícolas, las exportaciones al país caribeño en los primeros ocho meses de este año alcanzaron los 180 millones de dólares, superando los 172 negociados a lo largo de todo 2021, lo que genera optimismo a nuestra embajada, al prever una perspectiva de alcanzar operaciones cercanas a los 300 millones de dólares a lo largo de 2022, lo que representaría un 70% de aumento en un año.

Por otra parte, para encarar el proyecto de sumar más campos sembrados, la delegación visitó otras regiones del país en las que analizaron suelos, tipos de cultivos y potencialidad. La delegación se vio favorecida por un encuentro que mantuvieron con el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, en el cual se avanzó en la planificación de las acciones.

El comercio entre ambos países está dando señales de crecimiento desde hace más de un semestre y se descuenta que estos emprendimientos promoverán un fuerte incremento que, vale destacar, ha sido históricamente superavitario para la Argentina.

Desde hace tiempo algunos empresarios vislumbraron oportunidades favorables  en ‘ir camino a Venezuela’, ya que consideran que está subexplotado el mercado agrícola, con necesidades muy marcadas en tecnología y maquinaria que pueden ser perfectamente cubiertas por Argentina. Además, con un escenario que analizan como muy rentable, rápidamente amortizable y muy lejano de esos temores que preanunciaban expropiaciones y otras amonestaciones.

Además de los negocios relacionados con el agro hay avances entre ambos gobiernos y empresarios para que productos alimentarios nacionales reemplacen a competidores de origen turco y que productos farmacéuticos producidos en nuestro país sustituyan a otros que Venezuela importa de la India. “Junto a la Cámara Venezolano-Argentina realizamos un desayuno de trabajo con empresas de múltiples rubros, en el cual se evaluaron oportunidades comerciales y de inversión, con énfasis en potenciar la presencia de productos argentinos en Venezuela”, remarcó el diplomático.