Traigan mostaza que sobran panchos

Por Sebastián Ruiz.

El otro día estaba dando vueltas por las redes sociales y me encontré con un video que me costó entender. Se trataba del cantante Zaramay (o Zamaray, no recuerdo cómo se escribe, realmente, y mi primer acto de rebeldía contra su persona es no googlearlo), durante un vivo que realizaba en su Instagram, con gran cantidad de espectadores, plano pecho mientras comía algo, sacó un fajo de billetes de $500, tomó uno y se sonó la nariz. Impacto.

La prueba.

Mi intención no es meterme con esta nueva moda de cantantes cara tatuada que como mayor recurso tienen el Autotune y un productor que entiende el bisnis. A las modas no hay con qué darle, aunque yo no las entienda.

Hago aquí un paréntesis (. Perdón. Hago aquí un paréntesis, porque busqué alguna letra como para que usted pueda interiorizarse en este arte. Mire que yo no soy un crítico de música, ni músico, ni entiendo absolutamente nada de este género, pero a este pancho le falta mostaza en el pecho nada más.

Algunos fragmentos de Nueva York, último estreno de Zamaray:
Me hablan de p*ta’ (Sí) que no se clavan (Ja)
Me hablan de fierro’ que nunca disparan (¿Qué má’?)
Me hablan de Gucci (Sí) y usan New Balance (Sí)
La poli de die’ kilo’ solamente uno declara (Prru)

Toda’ la’ mujere’ que vinieron para el party (Yeah)
No tengo que preguntarle’ porque ya con la mirada me dicen que sí (Babe)
Tengo a lo’ hater’ bien mordido’, la BM en el caserío
‘Toy puesto pa’l lío porque en San Martín crecí (En San Martín crecí)

Esto e’ muy fácil, esto e’ cuestión de negocio’, mi socio (No hay má’)
Adicto a lo’ clo’ y a contar dinero sucio
Esto e’ muy fácil, esto e’ cuestión de negocio’, mi socio
Adicto a lo’ clo’ y a contar dinero sucio (¿Cómo dice?)

Me conmociona esta letra, limpiaré mis lágrimas con un billete de $10. Bueno, como advertí, pero no cumplí, no me meteré con la parte artística, este pasaje fue sólo de ilustración.

Hago un punto y aparte.

Cómo han desvirtuado estos giles de cotillón eso de venir de barrio. El barrio no es andar con las naik más caras, con los camperones con 4 talles más, tatuarse por todos lados o tomar un lujoso champan en la correspondiente copa. Tampoco ser el más guapo de los tuyos. Andar en la calle enseña, sí, pero otras cosas. Nunca vas a pegar mejor por estar más tiempo en la esquina.

Quien cree que esto es así, le falta más esquina que a la rotonda de San Justo.

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Podés andar en un auto caro y tener sogas de oro, pero si los tuyos no llegan a fin de mes, sos un gil. “Cuando hay uno que acumula más de lo que necesita, es porque hay otro que recibe menos de lo que merece”, dice el Pastor en el Marginal. Serie de gran éxito que ha introducido en el léxico a cantidad de chetos. Pues claro, unos aprenderán en la calle, saltando zanjones, y otros en Netflix. Luego, en las redes, somos todos iguales.

Ah, no tanto, porque ahí lo que importa es mostrar. Zamaray ahí muestra y se limpia los mocos con un quiñone. Fa, rey, sos el más grande. Con la mano abierta hasta borrarte los tatuajes te daría. Perdonen mi reacción, no hay que ejercer la violencia, y menos ahora que ya estoy grande. Si vos te juntas con gente piola, no hay lugar para estos berretines. Los tuyos te van a rescatar al toque.

El problema es la bajada para los guachines que lo ven, que piensan que eso es todo lo que está bien. Pibitos de barrio, de verdad, ven esa gilada y piensan que ese es el éxito: tener tanta plata que podés limpiarte los mocos con un billete de 500. No, pibe, el éxito es otra cosa. No me preguntes a mí qué es, porque no lo sé, sólo sé que eso no es.

Ser de barrio es otra cosa. Es ser respetuoso, humilde y solidario, por lo menos para empezar. La base. Y no importa de dónde vengas o dónde estés, yo escribo estas líneas desde Barrio Norte, sorry.

¿Cómo cierro esto? Con un consejo: No sean giles como Zaramay o Zamaray.

Fuente de la letra: https://letrasbd.com/zaramay/new-york/