Tragedia

Por Sebastián Ruíz.

¿Hace cuánto hice mi último show de Stand Up? ¿Tanto pasó? ¿Cuándo volveré? ¿Volveré? Debo aclararlo, claro, hago Stand Up. Un sub género de la comedia que tiene tantas definiciones que sólo recuerdo y ejerzo una: contar algo y que tenga algunos chistes. No soy muy buen estudiante de nada, esta rama artística no iba a ser la excepción. ¿A qué viene todo esto? ¿Por qué me hago tantas preguntas? ¿Puedo dejar de hacerlo y avanzar? Pues claro, no tenés ni que pedir permiso, vos mismo estás escribiendo esto. Gracias. Me abrazo a mí mismo

Hace un montón fue mi último show, en el bar “Lo De Néstor”. Hice un montón de chistes sobre el Coronavirus y a la semana pintó ese ASPO furioso. También, sobre el final y sobrando la situación, regalé un barbijo a alguien del público que se había reído mucho. Una vez que encuentro a alguien que se ríe de mis chistes, debo mantenerlo con vida. Todos los días lo llamo para ver cómo está. Bueno, lo llamaba, me bloqueó. Espero que se encuentre bien. Si estás leyendo esto, escribime Walter, por favor.

Había un nene de unos 12 años en el público. A él también le tocó un regalo. Fue un arma de juguete que tenía en la mochila. Ojo, la llevaba para regalar, no para salir laburar si el show se suspendía. El regalo fue acompañado de un consejo: “si salís de caño, es mejor llevar un arma de juguete”, le dije. Lo importante es que nadie salga herido y, así, la pena es menor. Todo esto sucedió entre divertidas risas del niño, del público y de Walter, claro. “¡Qué locura!”, pensará usted. Puede ser, pero de dónde vengo, son charlas que se dan, lamentablemente, a menudo.

En los libros que nunca leí, dicen que la comedia es “tragedia + tiempo”. Algunos chistes salen sin tiempo porque la tragedia no termina nunca, y otros, una tragedia en sí mismos, son una escoba que esconde la malaria abajo del sillón. No lo digo por los que cuento yo, lo digo porque en el barrio los pibes siempre se están cagando de risa. Por ejemplo: una tragedia es, simplemente, ponerse un traje.

La primera parte debe ser lógica y la segunda ilógica, ésta última nos hará reír. Estructura básica de un chiste. Y en qué problema me encuentro en esta situación, donde en medio de una tragedia que me pide la generación de chistes, un sector de la sociedad se comporta de una manera tan ilógica.

-¿Por qué golpea a periodistas en medio de un reclamo por la libertad de expresión?
-Pues por eso, quería expresarlo.

No hay chistes a mano que superen tamaña falta de lógica. No es tan grave para mí, sólo tendré que pensar un poco más. El problema es que lo ilógico se vuelva lógico.

¿A qué viene todo esto? Es que perdí mi barbijo y el otro que tenía lo regalé en el último show que hice. Una verdadera tragedia, por no tener barbijo ni saber nada de Walter.