Tiempo suplementario (con gol de oro)

Por Julio De Vido (h).

Semana intensa si las hubo en la actualidad política y económica argentina. Casi comparable a los días posteriores a las P.A.S.O. presidenciales del 2019, en las que nadie se debe confundir, Macri no se retiró de su rol como primer mandatario, sino mutó su piel como un camaleón y anticipó todas aquellas movidas tendientes a asegurar el plan de amigos con el que ingresó a la Casa Rosada el diez de diciembre del 2015.

Alberto Fernández buscó imponerse como centro de la campaña tendiente a revertir el resultado del 12 de setiembre pasado, lo hizo el lunes con un acto en el partido bonaerense de Almirante Brown y el martes en Casa Rosada anunciando la nueva ley de hidrocarburos, fuertemente criticada por el mandamás del Sindicato de Petroleros Privados de la Provincia de Santa Cruz, Claudio Vidal, en nuestro programa Identidad Colectiva por Radio Continental. 

Todas estas intenciones se vieron eclipsadas el martes por la tarde con el vendaval de renuncias que azotó Balcarce 50 poniendo de forma definitiva en jaque al sello del Frente de Todos. Los centros de poder se multiplicaron en cuanto a los lugares físicos donde se encontraban las negociaciones de los principales socios de la coalición. Aeroparque no fue ajeno a esto con la llegada de algunos mandatarios provinciales que vinieron a funcionar de amortiguador del peronismo federal con el afán de evitar que el quiebre citadino tenga un efecto dominó irreversible.

Días interminables atravesados por operaciones, epístolas y declaraciones varias llegaron al entretiempo el viernes por la noche cuando desprolijamente se le hizo llegar a una sociedad apática de estos enfrentamientos de café los nuevos nombres del gabinete nacional. 

El punto de quiebre estuvo tan cerca que inclusive aquellos sectores que podrían verse beneficiados de este episodio con su consecuencia en el acto electoral del 14 de noviembre prácticamente se llamaron a silencio, el sector agropecuario a través de la cadena cárnica se encontraba en pie de guerra, inclusive habían pospuesto distintas medidas de fuerza para esta semana que pasó, sin embargo la ficción superó a la realidad y estos planes quedaron en vilo ante la nueva designación en la cartera de Agricultura.

El abogado oriundo de Chacabuco, Julián Domínguez, es el elegido, ya le tocó ocupar esa cartera entre octubre de 2009 y mediados de 2011, una gestión signada por la necesidad de aplacar la onda expansiva que había dejado la resolución 125. Entre los hechos destacados de su gestión estuvo la ejecución del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial del que lamentablemente poco se puedo concretar por la ausencia de una política coordinada de gobierno en este sentido. 

De esto último me quiero sostener para hacer un parangón con la situación actual. La política agropecuaria argentina está institucionalmente atravesada por tres ministerios, Agricultura, Desarrollo Productivo y Economía. El primero desde lo técnico y las “relaciones públicas”, el segundo desde el financiamiento de las políticas productivas y la no menor y errática política de precios (conducida por Paula Español) y el tercero como administrador de los recursos del Estado, planificador de presupuesto y de la política arancelario e impositiva subyacente.

De las tres carteras mencionadas, solo cambió una. ¿Tendrá Julián Domínguez la habilidad para articular relaciones que se encuentran desde antes de las P.A.S.O. muy desgastadas? Fundamentalmente entre los propios funcionarios de gobierno, en otro plano se encuentra la relación con el entramado agroindustrial y sus representantes gremiales. 

El título de esta nota es claramente una alegoría futbolística, el viernes por la noche el gobierno entro en tiempo suplementario. Un equipo gana por hacer goles en estos treinta minutos adicionales o en los penales para pasar de ronda o salir campeón. En ese caso estamos frente a una reedición del gol de oro, si te meten un gol, que también puede ser en contra, quedas eliminado.