Te amo hasta el final de mi vida, pero nos tenemos que ir

Mi vida se detiene en el instante que empiezo a sentir. No puedo parar. Es una catarata de cachetazos que intenta ablandar esta herida para sanar.

Te miro a los ojos y no puedo parar de sentir como cada pedacito de mí lleva tu nombre: me destruye el solo hecho de pensar que vuelvo a dejarte ir.

El arte del amor dramático se mete por cada poro que me abrís, y empiezo a crear. Crecí a tu lado más que en cualquier otro momento de esta vida. Tus ojos y los míos fusionaron un momento de energía vital en el que ambos aprendimos una nueva manera de amar.

El mundo se detiene cuando de tu boca escucho mi nombre: Mariana.

Termino de romantizar tu regreso cuando en el acto más sagrado de amor me mirás a los ojos, y empiezo a sentir la libertad que te da amarme.

Pero también, la pena de amor por haberme lastimado: estos ojos que hoy mirás y donde solo encontrás amor, son los mismos que algún día lastimaste.

Somos la pena con patas. Penas de un amor marchito que anhela ser escuchado, y ambos somos sordos, aunque un poco por conveniencia.

Nos decimos “te amo” sin decirlo, aunque al final sabemos que no somos capaces de construir nada con las cartas que la vida nos dio.

Te amo hasta el final de mi vida, pero nos tenemos que ir.

Somos un diccionario de arte dramático, empezando por el “te voy a lastimar” hasta el “te mereces algo mejor”.

Una telenovela mexicana de esas en donde el rico se enamora de la pobre, vale más que ésta que vivimos nosotros en el centro de La Plata. Aunque nuestro final no sea tan predecible como en esas, estoy segura de que terminada nuestra historia, una nueva vida espera.

Mi dramaturgia y tu victimización son la perfecta combinación de un amor de mierda.

Estamos envueltos en una trampa de la que ninguno puede salir. Y acaso la buscamos.

Una historia de amor más rancia que la comida que tiran en la calle para algún méndigo con hambre, como nosotros, deseosos de amor.

Te encontraste con una romántica enamorada.

Y yo aún no sé con qué…

¡Que se baje el telón de una vez! que termine esta obra maestra que me trajo hasta acá, para que entienda que la vida es mucho más hermosa que un amor correspondido.

Que se apaguen todas las luces de tu mente, que cambie el lente con el cual me miras.

La mujer que estas amando no existe más.

No la busques más…

No la busques más…

¡BASTA!

Que se termine todo esto de una vez, que nos fusionemos otra vez, o que dejemos de ser dos irresponsables que no saben qué hacer con lo que sienten. Romperse para armarse, y no romperse para amarse.

Nos conocemos más que a nada en este mundo, sabemos que nos debemos alejar pero somos tan insaciables que buscamos siempre donde sabemos que ya no hay más.

Que te amo, te amo. Eso no cambiará jamás. Pero hoy quiero que digamos basta, si ya no hay vuelta atrás.