Sobre la mirada peronista, el hueso y otras yerbas 

Por Luciana Hidalgo.

Había una vez, ¿cuántas veces tantas veces? ¿En cuántas partes se puede dividir una pizza? Lo cierto es que una vez dividida ya no es pizza a secas, es porción. ¿Cómo es que la UNIDAD prevalecería sobre el CONFLICTO? Pues asumiendo el objetivo esencial de “alimentar”.

¿Se imaginan una pizza de ananá discutiendo con una de cantimpalo? ¿Qué podrían discutir? Tal vez se echarían en cara a cuánta gente alimentan uno y otro dado su sabor, después podría venir la faina y reclamar el reconocimiento que merece por la permanente asistencia a la de muzza.

¿Se imaginan a cuánta gente “alimentaría” la pizza si se dedicaría solamente a discutir? Si es difícil de imaginar podríamos concluir que para que llegaran a la mayor cantidad de gente, se dispusieron a dialogar y acordaron que todos los gustos estén asegurados.

Les traje la pizza como para poder ver la situación desde otro ángulo. En el plano político, dice según Juan Domingo Perón:

“El que llega al gobierno tiene dos objetivos, fuera de los cuales nada interesa: primero, hacer feliz al pueblo. Y segundo, llevar el país adelante y lograr la grandeza del país. Fuera de ello, lo demás importa un rábano.” [1]

Tomando en cuenta eso, que orgullo nos genera cuando nos enteramos que Eva y Carrillo realizaron los “Juegos Nacionales Evita” con el fin de que los niños se hicieron la libreta sanitaria. El deterioro comienza con el hecho de conocer más gente que se construyó su propia casa con el PROCREAR que gente que cobró el IFE, y culmina con la decisión política del gobierno actual subvencionando a Clarín cuando sabemos que Magneto ha cometido crímenes de lesa humanidad.

El Gral. ya nos ha descripto que sucede ante estas acciones y lo que requiere de nosotros: “Cuando una generación no cumple con ese deber, quienes sufren las consecuencias de esa irresponsabilidad son sus propios hijos. Ellos tienen que reconstruir, muchas veces a base de sacrificios tremendos, la herencia que se malgastó por incapacidad o por incuria.”[2]

Reconstruir la argentina, como dijo alguna vez Evita, es anteponer las Virtudes del Pueblo a los vicios de la oligarquía. Es decir, la generosidad, la sinceridad, el desinterés y la humildad ante el egoísmo, la vanidad, la ambición y el orgullo. Hoy en día fuera y dentro de la militancia se viven agresiones de múltiples índoles. Naturalmente nuestro pueblo no es ni Próvida, ni Pro aborto; no es ni Soros, ni la Sinarquía Internacional; no es ni Yankee (anti política), ni Marxista; no es europeo, ni Finlandés, el pueblo no excluye, ni divide. Nuestro pueblo es mestizo, hispanoamericano, profundamente humanista y cristiano. Acá no importa las razones de cada “porción” acá lo que importa es la VERDAD. La verdad de las cosas. Nos decía el Gral. en otra ocasión: “El país irá adonde deba ir; no adonde nosotros individualmente queramos. Irá adonde el determinismo histórico lo vaya conduciendo, a través de una evolución de la que no escapa nadie. No nos hagamos ilusiones de que nosotros vamos a hacer esa evolución; ella se hace sola.”[3]

Por lo tanto, hemos dejado de temer al “hueso”, si hay alguna costumbre que nos supo caracterizar fue la de comer asados en familia, entre amigos, entre compañeros. Hay partes del asado que se comen con la mano hasta dejar el hueso pelado. Nadie se pone a discutir que no hay que pelar el hueso, porque nos da felicidad. Como nos dice Guillermo Moreno “la única batalla que sigue siendo válida es por la Justicia Social”. Quienes elegimos intercambiar, dialogar, y dedicar todo nuestro esfuerzo a la búsqueda de la verdad de las cosas, sabemos que de eso depende las vidas de nuestros compatriotas. No es un accionar cómodo, no nacimos para ver pasar la historia sin reflexionar y sin crear conocimiento con nuestros compañeros, urge generar procesos. Nacimos para lograr la felicidad y la grandeza de la Patria, esa es la verdadera Cultura. «La Cultura es el alma y la espiritualidad de un pueblo y, por ende, determinante de su felicidad»[4]

El peronismo es un movimiento, no es una “porción”, no es un nombre, ni un ismo del mismo. Nuestra doctrina nos ofrece las soluciones a todo lo que acontece en nuestra actualidad porque fue hecha sobre la naturaleza humana. Aquellos que viven mirando empedernidamente la coyuntura, se olvidan de la integralidad de la vida. El hombre tiene una naturaleza, necesita la armonía para su existencia, y en cada gesto de mezquindad con el que me rodea, sigo esclavizado a cualquier cosa que me quiera reaccionario y odiador del hombre. El peronismo es amor, el amor está en los huesos de aquellos que honramos a nuestra Santa Eva del Pueblo, y quien supo sintetizarnos afirmando que “para nosotros un desocupado no es una estadística, sino que es una llaga”.

Mientras este gobierno hace que “los únicos privilegiados sean los medios de comunicación y sus periodistas patrulleros”, los militantes peronistas encontramos la paz en aquella proclamación sindical (que luego fue realidad) “con Tiza y Carbón, los Trabajadores con Perón”. Incansablemente han querido enterrarnos, olvidándose que somos semillas. La paz de esa proclamación se encuentra en cómo hemos logrado construir comunidad, haciendo que nadie este afuera, porque, como ya dije en otra ocasión “La verdadera riqueza es nuestra”, esa capacidad de compartir la causa común: «Mi Campaña electoral no la financió nadie. La ayudamos nosotros con Tiza y con Carbón. Nadie ayudó financieramente. ¿Qué necesidad teníamos de eso?  No teníamos nada… Algunos habrán conseguido un poco de dinero, los muchachos, pero nosotros hicimos todo a base de Tiza y Carbón y nuestra gente. Claro, todos ayudaban, los taximetrístas, los camioneros… Esa fue la ayuda que tuvimos…»[5]

 



[1] Encuentro Político de la Generación Intermedia “Cultura política para la liberación nacional” (1973)
[2] ¿Qué es un plan quinquenal? (1952)
[3] Encuentro Político de la Generación Intermedia “Cultura política para la liberación nacional” (1973)
[4] Plan Trienal para la reconstrucción y la liberación nacional (1974-1977)
[5] Juan Domingo Perón - en entrevista a Félix Luna, enero de 1969, publicado en "El 45: Crónica de un año decisivo" (1969)