Sobre el equilibrio, la democracia y la sinceridad

Por Luciana Hidalgo.

Habíamos hablado en otras oportunidades sobre la necesidad de construir comunidad, donde las estructuras sociales se edifiquen desde los valore y las costumbres nacionales que tiendan al equilibrio.

Dentro de la vida política de la Argentina, hay un factor que siempre se intenta menospreciar, incluso en muchos casos se ha mal usado, pero aún así entenderemos esta frase del Padre Carlos Accaputo con la humanidad que se requiere: «En política siempre se juegan intereses, pero si siempre ponemos por delante los intereses por sobre la amistad, nos convertimos en sicarios. Es importante revalorizar la amistad».

En estos tiempos, donde siempre nos vienen a «convidar con tanta mierda» como dice Silvio Rodríguez, hay muchos que venimos sosteniendo que «moriremos como nacimos», Silvio lo ha llamado «Necio», pero dentro del marco de valores espirituales sólidos. Se construyen amistades verdaderas por sobre la verdadera amistad. Creemos que la amistad es la sonrisa de moda, el aplauso fugaz y la palmada en la espalda temporaria. Pues, hace rato que valoramos a los amigos que nos llaman y nos dicen: eso que hiciste no está bien, podes hacerlo de otra forma. Incluso aquellos que están cuando todo se cae a pedazos, porque para festejar siempre es fácil estar.

Habíamos hablado en otra oportunidad de la importancia de la comunidad para poder seguir creando vida. Siempre y cuando se asuma que no somos simples espectadores de la vida, sino que también, creadores de la misma. Porque si, también amamos el compromiso, no sólo de crear la vida, sino que también de cuidarla. Justamente esta semana empezó a circular nuevamente un video maravilloso donde Ubaldini hablaba en un acto de la CGT en 1986 frente a la multitud de trabajadores, dice algo sustancial: «A nuestras mujeres, nervio y motor de la sociedad, las que luchan día a día, con aquellos que hacen cálculos que no existen y que sabe que con promesas ya no se llenan las ollas, sabemos defender su dignidad tal cual les corresponde». Que importante es ser Pueblo para poder representar al Pueblo.

En tiempos de pandemia, en tiempos de cuarentena eterna, a pesar de lo angustiante que es estar lejos de nuestros seres queridos, asumiendo que la columna vertebral de nuestra Cultura es el amor, lo más difícil de soportar es la eterna incertidumbre de aquellos que asumieron al poder con nuestro voto.

Nos debemos a «La Terrible Sinceridad» de la que nos habla Arlt: «Me dirá usted: «¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?» ¡Qué se le importa a usted de los otros!

La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista.» Pues nos queda asumir con sinceridad esta manera de asumir la supuesta democracia y la falaz representatividad a la cual nos venimos sometiendo para seguir padeciendo las mismas miserias desde tiempos inmemorables, ya no podemos mirar para otro lado habiendo tenido a Perón y Evita en nuestra amada argentina.

Quien expresa con exactitud esta problemática es el querido Gallego Álvarez, de Guardia de Hierro: «El hombre es un ciudadano. Pero no todos los hombres son ciudadanos en el mismo nivel. Es la «Polis» griega de nuevo.

Somos todos iguales pero hay algunos más iguales que otros.

Estos que son más iguales son los que en realidad tienen la potestad de decidir. Son los que resumen la voluntad a los efectos de tomar la decisión y después, al que le guste le guste y al que no que se jorobe.

Esta es la democracia liberal de cuño ateniense. Un juego de ficciones. Una Democracia de unos pocos».

El peronismo va a seguir de pie expresando su voz y fundamentalmente organizándonos, que como bien ha dicho Marta Cascales «la organización vence al hombre y al tiempo», no vamos a estar dispuestos a regalarles el futuro a aquellos que creen que sólo existe el hoy.

La vida la cuidamos para honrarla hoy, para que las futuras generaciones vivan más dignamente. Para que nuestros hijos puedan soñar, cumplir sus sueños y lograr en la comunidad organizada, la felicidad y la grandeza de la Patria. En memoria de todos aquellos que murieron en nombre de la libertad de los que hoy vivimos, ellos viven en nosotros.