Sindicalismo y Responsabilidad Social

Por Alessandra Minnicelli.

A poco que reflexionemos sobre ambos conceptos parecen venir de la mano desde su origen.

Si pensamos en los planes quinquenales del peronismo, si pensamos que el peronismo nace como un modelo de desarrollo nacional, con inclusión social y de incorporación a la vida política y gremial de miles de argentinos de las clases y sectores obreros y populares, y de la nueva burguesía nacional, sin duda caeremos en la cuenta que el sindicalismo es, fue y será el camino para fortalecer la conciencia nacional.

Profundizar y reivindicar los logros obtenidos 2003-2015 de un modelo de desarrollo con inclusión y en la búsqueda de una conciencia cada vez mayor acerca de la Responsabilidad Social, es la tarea que nos compromete a todos hoy desde el lugar en el que nos toque actuar en el marco de lo que desde FORS (Fundación Observatorio de Responsabilidad Social) llamamos Ecosistema de Responsabilidad Social, que es la denominación “criolla” de lo que el resto del mundo llama stackeholders o grupos de interés.

Esta responsabilidad social tiene mucho condimento de la propuesta estratégica de economía social que esbozara Perón en 1946-55 por la vocación clara de este gobierno de transformar los planes asistenciales en emprendimientos productivos que en forma tangible sirvan al desarrollo local de cada región del país.

Si hacemos un breve repaso por la historia, para el peronismo originario, la economía social es sinónimo de una tercera vía o tercera posición en materia económica, distinta a la concentración monopólica y engloba lo que tiene de innovador el pensamiento peronista en materia económica, y alude a un desarrollo económico que no queda librado a las leyes del mercado, sino que se integra con la justicia social, el esfuerzo colectivo, el trabajo y el bien común.

Perón, en su informe al pueblo sobre los alcances del 2° Plan Quinquenal, critica “el equilibrio estático del capitalismo liberal” y reivindica “nuestro equilibrio dinámico, que subordina siempre lo económico a lo social y lo social a lo político, entendiendo que lo político es -en su más alta acepción- realizar la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación, mediante la aplicación del sistema que denominamos de economía social…”. El, seguramente, nunca imagino que las políticas posteriores implementadas sobre todo en el último cuarto del siglo XX aniquilarían las cadenas de valor, para volvernos a una producción primaria, destruyendo a infinidad de empresas pequeñas y medianas, y produciendo un retroceso del sindicalismo como movimiento y de la actividad sindical como acción y actitud al servicio de trabajo digno.

A partir del 2003 el gobierno nacional se propuso reconstruir la “burguesía nacional”, y dio un gran impulso tanto mediante la inversión pública en infraestructura de base para el crecimiento, como con decisiones económicas que permitieron la reaparición de las pequeñas y medianas empresas. Y se logró que los empresarios nacionales y sus empresas PYMES generen el 75% del empleo registrado y más del 90% de las empresas del país.

El camino desde la responsabilidad social también es avanzar en generar una fuerte alianza entre los empresarios y sus dos socios principales: Los trabajadores y el Estado.

Esta articulación en vértice desde el ecosistema de responsabilidad social va a permitir hacer visible lo que cada uno de ellos necesita para que el concepto de desarrollo sostenible sea una realidad y no una forma fácil de poner una etiqueta nueva a viejos temas económicos, sociales y medioambientales sin resolver.

Para que el desarrollo sostenible sea eje del desarrollo humano , los empresarios y directivos de empresas tienen que velar para que el crecimiento de la empresa no se consiga a costa de la discriminación social y el deterioro del ambiente y los sindicatos deben acompañarlos en la tarea de diseñar acciones de responsabilidad social, convergentes o complementarias con las políticas sociales que sirvan de apuntalamiento a la economía social para que esta se incorpore a su cadena de valor y haga posible el crecimiento económico y el desarrollo productivo de cada región del país.

Hace un tiempo, luego de una Jornada de Trabajo, escribí un documento sobre COMO HACER VISIBLE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DESDE EL SINDICATO. hoy se hace necesario repasar algunos lineamientos a partir del cambio de concepción desde el Estado sobre las Políticas Públicas, con la retirada del Estado Liberal-Conservador y revisar desde la tarea que cabe a los Sindicatos cual debería ser su participación en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sustentables (ODS) que nos propone la Asamblea General de Naciones Unidas.

Seguramente con una convocatoria amplia a todos trabajadores que permita explicitar y hacer visibles los temas sensibles vinculados a los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenibles) más allá de los dictados de los estándares nacionales e internacionales, para no seguir cayendo como país en las metas del milenio logradas en la evaluación 2015.

Este sería seguramente un punto de encuentro para el dialogo intersectorial, social y económico que permita atender situaciones apremiantes y actuar como factor de poder aliado a la hora de peticionar a las autoridades.

Sin duda, este proceso se puede concebir como una construcción colectiva relacionándolo con el trabajo que cada uno hace también en la Institución donde presta servicios desde donde debemos ampliar la mirada para priorizar y estandarizar las materias que hoy forman parte de acciones o proyectos Socialmente Responsables y relacionarlos con los ODS.

Desde una perspectiva estratégica, la responsabilidad social debemos verla como una oportunidad para los modelos sociales nacionales en los que debe estar comprometido el Ecosistema, es decir; los empresarios, las universidades, el Estado, las cooperativas, las organizaciones de la sociedad civil y los trabajadores actuando desde sus Sindicatos.