Silvio Katz:»Me llevaron a punta de pistola hasta a donde defecabamos, tiraron comida y me dijeron: Ya que robaste comida, come»

Silvio Katz, Veterano de Guerra de guerra en Malvinas. Torturado por las propias tropas en la islas. Su testimonio en el programa de hoy.

escucha la entrevista completa a Silvio Katz acá

Lee la síntesis de la entrevista acá:

No somos ex combatientes, empezamos a combatir cuando volvimos al continente. Somos Veteranos. Yo era un civil con un fusil en la mano. Estaba en el servicio militar, a quince días de la baja, estaba en tablada. El antisemitismo funcionaba antes de Malvinas, en los cuarteles. Yo he escuchado a compañeros míos, porque en los veteranos hay de todo, defender el régimen militar. Ahora no hay servicio militar obligatorio y te das cuenta que no hay judíos que se presenten.Cuando fui a Malvinas pensé que era «culo con culo» y a defendernos. Esto duró una semana. Cuando empezó el aburrimiento el subteniente, un hombre de elite comenzó a torturarnos. El sistema era así: 5 soldados por semana eran torturados, cuatro negritos y un judío.Los cuatros negritos se rotaban pero judío era yo solo, me toaba todas las semanas. La discriminación era generalizada. Los discriminados eramos los judíos, los negros, los gordos. Era una demostración de poder.

y agregó

Todas las mañanas, al despertar, era lo mismo: «a levantarse todos, también el judío de mierda»

Silvio Katz se refirió a su vida antes y después de Malvinas.

Yo acá había dejado una casi novia, a una madre y dos hermanos.

Resistir fue difícil. Yo soy anti guerra. No entiendo porque hay que agarrar un arma para definir algo.

Los compañeros fueron una ayuda para soportar. A la noche nos juntaban y tomaban un sorbo de whisky para calentar el pecho porque al otro día había que combatir, hasta que llegaba a mi y decía: «Al judío de mierda no porque es un traidor y merece morir antes que los ingleses»

Malvinas es una guerra que cumple con dos hitos, la primera es que fue la ultima guerra cuerpo a cuerpo y la segunda es que  el soldado fue torturado por su propia tropa, eso no existe en ninguna parte del mundo.

Nuestro subteniente cuando se armó el combate huyo y no lo vimos nunca más.

A pesar de todo, no dejamos de amar a nuestra Patria.

Se refirió a la tortura que le tocó vivir:

Aparte de la tortura psicológica  estaba la tortura física. Había, cerca de donde estábamos nosotros, unos charcos que tenían una capa de hielo, por la baja temperatura (nosotros le pusimos lagos de los lamentos, a la mañana temprano rompíamos con los borsegos o con los fusiles esa capa de hielo y el subteniente nos obligaba a poner las manos y después los pies hasta que se congelaban y en algunos casos a los rebeldes nos hacían poner la cabeza en ese lago congelado, parece que se te va a partir en 20 mil pedazos la cabeza. Junto con otro amigo fuimos a comprar comida, disfrazados al pueblo, y cuando volvimos nos descubrieron y nos estaquearon. Para el que no lo sabe se clavan cuatro estacas y te atan las extremidades  a las estacas al nivel del agua. Fueron parte de esto hasta los altos mandos. Quedamos estaqueados y desnudos los dos, a mí me orinaron mis compañeros y a mi compañero le pusieron una granada en la boca sin seguro. Dijeron llorá hasta que un teniente lo sacó, cuando me sacaron a mí me llevaron a punta de pistola hasta a donde defecabamos, tiraron comida y me dijeron: Ya que robaste comida, come»

Por último hablo sobre como salió adelante:

A mi me costó 20 años poder hablar.

Jamás trate de involucrar Malvinas en mi casa, mi hijo mayor fue concebido en Malvinas. Mi hijo mayor vio a un padre taciturno,  que no habla. Yo sufría horrores, con la llegada de mi segundo hijo empecé terapia y comencé a hablar. Ahí mi hijo mayor se hizo fanático de mí. Mi hijo menor tuvo que hacer terapia, era una mochila difícil de llevar.