A último momento

Por Silvia Cepeda

Era marzo y ya muchos hablaban del se viene “el grupo de mamis y papis”, multiplicado por la cantidad de hijes.

En mi caso no, por ventura del tiempo, ya no tengo tantos… me quedo un residual del IVA pero eso es otra historia. Lo que conservo, son cientos de contactos con infinitas historias, todas de risas y llantos, más aún conociendo los personajes detrás de los textos… y por Dios ¡de los audios!

Vicky, mamá de una, primer grado, ansiosa.

Vale, mamá de tres, primaria, despreocupada, reconoce abiertamente que no soporta a los niños en general y a sus padres en especial.

Pablo, papá de dos. Sin prejuicios es el que está en grupo de mamis.

Carmen, quiso ser maestra pero estudio abogacía, y a veces se olvida un toque del derecho a huelga. Mamá de dos.

Noe, mamá de mellizos, maestra y bibliotecaria, en ese orden. ¡Pobres pibes! Aprendieron a escribir en jardín, la regla de 3 en primero y ahora que están en séptimo lo único que quieren es cambiar de colegio y ya no estar bajo el ojo y las pluma de mamá gallina.

Y así se suceden las descripciones.

-¡No tenés idea! Si antes me escribían para pedirme la tarea, ahora me piden que les explique hasta la tabla del dos!

-Las seños son super piolas nos mandaron todo por drive, colgaron clases en Facebook, armaron un insta del grado y ya tuvieron dos videoconferencias por zoom.

-Los míos no te tocan un libro ni de casualidad. Me dicen que están con la clase de química, paso miro y es ¡breaking bad!

-No sé ustedes, pero no veo la hora que vuelvan a clase. Esto de hacer doble tarea no es para mí. No son cuatro horas, son ocho, son diez, y tengo mil cosas por hacer.

-Para mí, va todo muy bien, ya averigue que el ingreso al secu sigue para octubre, así que aprovechamos y los voy preparando. Este año en el cole monitoreo por whatsapp ya les envie todas las bibliotecas libres, tengo todo en el celu. No soy lo más!?

Así transcurren las charlas cuando llega la hora de la escolaridad, los pibes y el des-orden-familiar.

Ni hablar si se mete el bocadillo de la educación pública, la gestión pública, la privada, el tercer mundo y nunca nos llegó la compu del Conectar Igualdad, ni hablar de que hubo uno que se llamaba Sarmiento.

Un desafio más de la bendita cuarentena, reformular la agenda hogareña no solo implica los horarios de comida, ocio y estudio, implica que nos armemos de conocimiento y también de reconocimiento. Esas cuatro horas, esas ocho, alguien se está ocupando de los pibes, porque los está cuidando, porque les está enseñando, para que vos yo y muchos más estemos tranquilos ocupándonos del trabajo.

Y ¡zas! otra metida de cuchara al chat, yo trabajo, tu trabajas, la familia educa, la escuela educa, a mis hijos los educo yo! vos solo le enseñas! tu tarea es de cuidado, que si que no, que el sistema, que Piaget, que la psico de Juani, que patatín y patatán. Dos emoji, un meme y cambiamos de tema. Porque en este grupo nos reúnen otras cosas y no da para pelear.

Pero en todo ese maremoto de información, de ideas sueltas, queda algo «suelto», algo que después, a veces se transforma en angustia.

Y sí, mucho lío con este tema virtual no tengo, la flaca en el terciario ya esta súper organizada, me preocupa que le guste demasiado la virtualidad pero igual es otra etapa y son sus elecciones. El otro, bueno, con que termine el secundario y pueda elegir una carrera vamos bien, le interesa el arte también. Pero el sinsabor sigue ahí, no son sólo los míos… son lo otros también.

Y si no tienen acceso a una compu, a internet, si no les llegan los cuadernillos, si no hay una familia que los pueda ayudar. En definitiva todo el proceso es para prepararnos, para cuajar mejor en la sociedad, y no en cualquiera, en una capitalista por definición. La escuela nos preparar para vivir en sociedad pero en especial para insertarnos en el mundo del trabajo… qué va a seguir pasando con ellos, con los que tienen menos herramientas, menos posibilidades de tener un mismo punto de partida. Ya sabemos que diez, ni doce, ni siquiera quizás veinte años sean suficientes para armarnos de igualdad, de equidad en una sociedad desequilibrada donde solo unos pocos tienen acceso a todo, otros tantos vamos alcanzando lo que el tiempo nos permite, pero muchos quedan afuera.

No sé, quizás sea tiempo de aprovechar el tiempo, mirarnos hacia adentro y encontrar en que podemos colaborar, no hablo de voluntarismo, sino quizás en abrir nuestras mentes y dejar la quejarnos por los reclamos docentes, porque a los pibes se les den computadoras o se les enseñe de igualdad y del cuidado de su propio cuerpo, de que el Estado los acompañe en el momento de elegir quienes son y qué pueden hacer y qué cosas mejor no. Quizas sea tiempo de no apelar a la mano dura por los pibes que deambulan por ahí, al mismo tiempo que nos quejarnos porque juegan a la pelota en la cuadra, o se sientan en la esquina con el celular. Quizás sea tiempo, este tiempo que viene, de dejar de poner parches y entre todos buscar salidas nuevas, porque esos pibes van a seguir creciendo, y van a necesitar trabajar y quizás muchos de nosotros también, y si el trabajo no se multiplica quizás sea bueno que las horas se acorten y donde hay uno haya dos. No sé… del chat de papis y mamis también pueden salir más que una risa y un grito de fastidio.