Si quieren mentir…

Por Oscar Rodríguez.

La teoría del cerebro triuno de Paul MacLean, sostiene que nuestro encéfalo está compuesto por tres sistemas cerebrales distintos, los cuales mantienen su propia lógica y son dependientes uno del otro y cuya aparición fue secuencial en nuestra línea evolutiva.

El sistema menos evolucionado, el reptiliano modela la conducta animal siendo el asiento de la inteligencia básica, las emociones están reguladas por el sistema límbico, finalmente y como estructura más evolucionada se encuentra el neocórtex, encargada del pensamiento abstracto, lógico y racional.

Oriana Fallaci, periodista italiana quien en el año 1983 visitó nuestro país y en el programa Tiempo Nuevo de Bernardo Neustadt, periodista colaboracionista de la dictadura cívico militar, se le plantó con estas palabras: “Ustedes tuvieron aquí un genocidio, algo tan atroz no es posible sin una prensa cómplice”.

Tal como hiciera referencia Oriana Fallaci, ningún suceso que atente contra los intereses de los ciudadanos fue es ni sería posible, sin los medios que generan subjetividad y sentido común.

El camino de la derecha para hacerse del poder político fue a partir de la conquista de los estamentos que generan subjetividad.

Si analizamos el comportamiento de la “prensa” en los años de la dictadura cívico militar, llevaron adelante el objetivo de lograr paralizar a la población, no solo desde la construcción del miedo si no también desde la desconfianza al otro (algo habrá hecho), el individualismo (sálvese quien pueda), de a poco nos fueron convirtiendo en los tres monitos tapándonos los ojos, oídos y boca, para no ver, no escuchar y no denunciar las atrocidades a las que estábamos siendo sometidos.

La prensa comenzó a hacer bandera de la mentira y el engaño empezando a formar parte del poder fáctico, la prebenda que obtuvieron fue el manejo de papel prensa lo que les permitió el comienzo de la formación del monopolio mediático. 

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Hablar de medios hegemónicos hoy, es hablar de la alianza de poder que forman con la derecha en defensa de negocios formidables que van acrecentando su poder.

Y como se dice, el público se renueva, las estrategias para no perder privilegios también.

Está claro que los tiempos han cambiado, el golpe a las puertas de los cuarteles cuando un gobierno democrático se desvía en garantizar mayor concentración de la riqueza, no es posible. Se apela entonces a otra metodología y para ello es necesario la complicidad de la “prensa”.

Vamos observando que esta nueva estrategia está basada en la generación del odio, transformando nuestro malestar en agresión permanente al otro. 

Desde los medios se propicia un nicho que acepta sin cuestionamientos la mentira que se les ofrece como si se tratara de la verdad que solo ellos les pueden mostrar. 

Ponen a disposición de la mentira a sus pseudoperiodistas que venden su voz para llevar adelante las más viles operaciones, pergeñadas con parte de la justicia y un sector de la política. 

Hoy como ayer nos van presentando slogan que quieren imponer.

“Los argentinos hemos sido dóciles” y entonces nos incitan a una reacción desmesurada contra aquellos que sufren más que nosotros y no contra quienes nos tenemos que enfrentar verdaderamente, el poder concentrado y la injusticia.

Son responsables directos de empujar a parte de nuestra sociedad a la más absoluta miseria, poniéndolos a ellos como culpables de los males de nuestro país, les hacen creer que aquel que recibe un mísero plan es el que nos está robando nuestro bienestar. 

Nos enfrentan, nos llenan de odio y se corren de la verdadera responsabilidad que les corresponde.

Generan ese nicho de seres reptilianos que reaccionan sin activar la parte más evolucionada del cerebro humano, la racional.

Ciudadanos que no tienen la posibilidad o el tiempo para racionalizar la mentira, y caen en la trampa, son víctimas del engaño, comenzando a exacerbar el odio hacia el otro, hacia el prójimo.

Son llevados de las narices a quemar barbijos, a repetir sin parar “No hay vacunas” incluso cuando ya han sido vacunados.

El bombardeo mediático, apelando a golpearnos en lo emocional a partir de mentiras fácilmente demostrables, hacen que se dispare la conducta a partir de nuestro sistema menos evolucionado.

Sistema reptiliano para Paul MacLean, sistema gorileano para mí.

La metodología de la derecha ya es sabida, ahora somos nosotros los que tendremos que evolucionar y comenzar a utilizar el neocórtex para poder racionalizar las constantes mentiras que nos bajan los medios hegemónicos y esta oposición endemoniada que no escatima ningún esfuerzo para sacar beneficios de esta pandemia que nos está golpeando duramente.

Así están las cosas, si quieren mentir…

La única verdad es la realidad…