Sentipensares

Por Liliana Etlis.

Recordaba ese magnífico sentimiento que tuve cuando desperté.

El día anterior, enaltecido por las andanzas en aquel lugar llamado El Mundo de los Sueños, anochecía sobre alfombras mágicas, con duendes multiformes, rocío que susurraba al llegar al suelo, cambios temporales en una atmósfera con aire sublevado y entornos desdibujados.

Era el comienzo de un final.

Me preguntaban el comienzo de qué y cuando quería responder se me pegaba la lengua en el paladar y entre los dientes se acumulaba más saliva que la normal, expulsando un exabrupto onomatopéyico.

Quería manifestar vocablos enlazados, pero las cuerdas vocales se contraían y la boca del estómago encerraba las ideas que estaban a punto de salir, quedaban anudadas en un camino desconocido, trepaban desde los cartílagos hasta llegar a los pies, allí las letras quedaban adheridas a la planta y salían siendo pisoteadas por ambas estructuras anatómicas.

Así se fueron creando palabras medio raras por el pisoteo constante, hasta que pude aclarar mis sentipensares con León Felipe:

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos.  

Comenzó, entonces, a deshacerse el cuento de que “es lo que hay”, “esperemos a ver qué dicen”, ”no saquemos conclusiones rápidas”, “hay que hacer otra cosa”, “la situación es inédita, complicada, asombrosa” y otras frases hechas por enardecidos destructores de ilusiones. 

Las utopías sostuvieron, desde hacía siglos, principios diversos y entusiasmaron hasta la actualidad las inagotables creencias del vivir en un mundo posible.

Lo anterior es cuento.

Blog: https://lilianaetlis.wordpress.com/