Sentipensares junto al pueblo mapuche

Octubre se respira a lucha y movilización, lapsos de tiempo en historias plegadas, asfixiadas, donde vivir en un mundo mejor, diverso, pluriversal sigue bordando la disputa por el poder.

Uno de los mayores genocidios de la humanidad donde la muerte fue atravesando orificios y carnes con sentires de dignidad, presentifica acciones contra pueblos que se resisten a la no existencia, los subhumanos como escribiera F.Fanón.

Desde un lugar la dignidad y belleza de las luchas y por el otro la repugnancia como consecuencia de la aplicación de la necropolítica, es un devenir, un ejercicio constante donde la experiencias genocida yel terror criminal del estado, saliva gusto a sangre.

Las comunidades soltaron al viento la indignación y comunitariamente comenzaron a amucharse abrazando sus almas, a esculpir la solidaridad entre huesos y fuentes que lxs ancestrxs habían dejado como huella en sus pieles.

Las plantas y el paisaje se fueron ennegreciendo por las persecuciones y el plomizo horror de las balas, las voces emergían desde las gargantas acongojadas, dejaron de soñar cantos y ahogaban palabras desde las distancias.

Una madre con pechos llenos de leche y miel cercano a un nacimiento, otra que esperaba los labios del recién nacido, criaturas huyendo al bosque aterrorizadas por las balas…El susto milenario con formas de cloaca descendía hacia el río y se desarmaba. Aquella criatura tenía frente suyo luces y sombras, también los huesos llenos de dulzura y sus oídos comenzaron, quienes comenzaron a escuchar susurros en forma de llanto.

Otra parturienta con jadeos en la soledad del trayecto observó el cielo y el paisaje, cayó una lágrima con temor sobre su sexo abierto al mundo y en medio de la inseguridad se preguntaba por qué tanto odio racial.

Fueron días de desesperanza, el Estado estaba presente con la violencia de los monstruos.

¡No nos consideran humanas? ¿Dónde están las políticas de género y por qué no se aplican hacia las mujeres mapuches?

dice una compañera de la comunidad a la periodista que sostiene con una mano el micrófono y con la otra seca sus ojos llenos de lágrimas. Una sentada en cuclillas a su lado agrega que están contra el desarraigo, contra la violencia en los pueblos, por los derechos humanos y la justicia. La comunidad mapuche repudia desde principios de octubre pasado la represión y detención de las mujeres mapuches de Villa Mascardi. Denuncian palabras que brotan desde las entrañas que hay una nueva Campaña del Desierto y un intento de mantenerlas en cautiverio por parte del Estado Argentino.

La periodista sigue con su mirada la injusticia, las desigualdades y el estado de vulnerabilidad de la comunidad hasta que un ojo se pierde en los carteles y se hunde en la profundidad de los significados.

Lee los reclamos escritos sobre telas, algunos graficados a mano que gritan afónicos:

La tierra robada será recuperada

Nuestros ancestros todavía están aquí

Basta de criminalizara a los originarios

Libertad a las mapuches por luchar

Libertad y territorio a las comunidades mapuches

Volveremos a nuestra tierra

Desmilitarización del territorio

Venceremos

Estado racista y criminal

El pueblo mapuche vive, por la Tierra, por les niñes, por la vida, la lucha sigue…

Basta de justicia racista y patriarcal

No a la conquista de ayer y de hoy

Liberación a nuestras hermanas mapuches

Ese jueves de octubre, el 6 para ser más precisos, comenzó la manifestación en Río Negro dejando un Negro Río en las memorias colectivas. Se repudiaba lo ocurrido un par de días antes en el Lof Lafken Winkul Mapu en Villa Mascardi, donde además de la represión, detuvieron a siete mujeres y niñxs mapuches violentados con balas de goma, gases lacrimógenos y todas las formas de violencias.

Un operativo a cargo de Aníbal Fernández envió, obedeciendo las resonancias de otras épocas pretéritas, al Comando Unificado de las fuerzas federales.

Huellas con sangre todavía impune por la justicia injusta, se recuerda el lugar donde fue asesinado Rafael Nahuel en el 2017 por la prefectura Naval.

Frases colgadas de las gargantas siguen resonando: Violación a los derechos, traslado forzoso, encadenadas, sin juicio…Queremos desmilitarización del territorio mapuche, sentimos lo que vivieron nuestros ancestros, nos están tomando fotos, no nos dan explicación. Secuestran. Matan.

Lo que transmitían en realidad entre la desesperación ante tanta violencia, era la negación de la identidad y la funcionalidad del salvajismo de los represores, sin duda un proyecto político.

La entidad étnica son germen de las identidades étnicas milenarias, pero lamentablemente la soberanía lxs coloca en un espacio donde predominan las leyes con contenido eurocéntrico, patriarcal, sexista, racista y otros indicadores que bien menciona desde hace tiempo el sociólogo Ramón Grosfoguel.

En Los condenados de la tierra, F. Fanón trabajó sobre la colonización política, ideológica y cultural. Insistía que la Liberación Nacional es mucho más que la Independencia, porque se constituía en un proceso de autoliberación y reconocimiento ¿será por esto que la colonialidad sigue tan vigente y se perfecciona a medida que los tiempos se agigantan?

La comunidad mapuche lucha por su reconocimiento, por la propia identidad y por el respeto a su territorio. Repudiamos ante la detención arbitraria, la incomunicación de las siete presas políticas, el traslado sin derecho a una defensa hacia Capital Federal, miles de kilómetros de distancia de sus afectos, paisajes y todo lo que implica lo comunitario y la amorosidad.

Acordamos muchxs artistas, intelectuales, trabajadores sin trabajo, laburantes, organismos solidarios, patriotas sensibles, la libertad a las siete mujeres mapuches detenidas, de las cuales cuatro están con arresto domiciliario y tres en Bariloche, en dependencia de la policía aeroportuaria.

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Que se investigue la orden de los desalojos causados por el Comando Unificado en Villa Mascardi, la desmilitarización del territorio, no a la persecución del pueblo mapuche, investigación y castigo a los autores intelectuales de estas violaciones hacia los derechos humanos, no a las prácticas genocidas, basta de discriminación y racismo.

Liliana Etlis