Segunda vuelta en Perú

Por Diego Gutierrez- Analista de politica internacional.

Por fin llegó el día. Este domingo se decidirá quién ocupará por los próximos 4 años ese deporte de alto riesgo que es ser presidente o presidenta de Perú. El destino de los últimos 6 presidentes los ha tenido como destinatarios de la cárcel, la huida del país, el suicidio, y en todos los casos los procesamientos por supuestos hechos de corrupción. Inclusive la candidata derechista Keiko Fujimori ha estado detenida en el curso de algunas de estas causas. Por otro lado, la sorpresiva primera posición de Pedro Castillo que lo ha llevado a esta segunda vuelta, es el elemento más interesante para unas elecciones presidenciales en las que desde hace más de 30 años que no se debaten modelos de país diferentes.

En las semanas posteriores a las generales prosiguieron las campañas para este ballotage, Keiko, una vieja conocida de estas instancias, centró su campaña en agitar una campaña del miedo en contra del ya viejo conocido cuco comunista. Con ayuda de los medios hegemónicos como los del el Grupo El Comercio que centraron sus ataques sobre la figura del maestro cajamarqueño. Hubo 2 debates entre los candidatos y hasta se presentaron equipos técnicos. Castillo hizo eje en 2 cuestiones fundamentales, su programa totalmente anti neoliberal con la mirada puesta en la salud y en la educación, y la corrupción de su oponente. 

En gral las encuestas post primera vuelta daban una notoria ventaja a Castillo, pero con el correr de las semanas, Keiko Fujimori fue descontando la ventaja. Según las últimas encuestas Castillo sigue liderando pero con una ventaja muy exigua, en niveles de lo que se suele llamar empate técnico. En las primeras, Castillo comenzó aventajando a Fujimori por casi 20 puntos, pero luego del primer debate la distancia comenzó a disminuir. La falta de experiencia en este tipo de contiendas del candidato de Perú Libre y la experiencia de su contraparte fueron claves para comenzar el repunte de la candidata de Fuerza Popular.

Antes de la última semana Castillo logró recuperar algunos puntos y mantener una ventaja sobre su adversaria, pero ya en la recta final, el domingo anterior al de las elecciones, ocurrió un hecho que podría ser determinante en el resultado de las elecciones. Un asesinato masivo de personas en la región del Vraem, fue atribuido a Sendero Luminoso. Desde hace más de 21 años que no se producía un ataque de este tipo sobre la población civil. Si bien el grupo guerrillero no se encuentra activo desde que fue desarticulado por el gobierno de Alberto Fujimori y su ex lider, Abimael Guzman fue apresado y condenado, algunos de sus componentes se encuentran en la zona de la selva peruana. Aunque lo que no se dice es que estos remanentes marcaron una ruptura con su antigua organización luego de la captura de su ex lider y fundaron el Partido Comunista Militarizado del Perú y ha reconocido las acciones de Sendero como genocidio.

A esta organización si se le adjudican varios atentados pero que recaen sobre policías o militares en casi toda su totalidad. En 5 ataques desde el 2016 han fallecido 12 militares, 8 policías y 2 civiles. Algunos de estos ataques fueron antes de elecciones parlamentarias o presidenciales.

A partir de esta masacre, los puntos de ventaja que mantenía Castillo se desplomaron hasta dejar las encuestas en un virtual empate técnico, con pequeñas diferencias de 1 punto o menos a favor de uno u otro candidato. Si bien es muy sugestivo que a pocas semanas de la contienda ocurra un atentado que puede ser fundamental para decidir el ballotage, es difícil que haya sido producto de alguna conspiración pergeñada desde sectores fujimoristas para desacreditar al candidato de Perú Libre. Eso no significa que el hecho no haya sido aprovechado para mostrarlo como consecuencia del posicionamiento ideológico de Castillo. El Gral del Ejército Oscar Arriola fue categórico al afirmar la autoría de Sendero, “…lo digo, lo repito, lo afirmo categóricamente y determinante que fue Sendero…”, y no solo eso sino que atribuye las responsabilidades del caso a Victor Palomino Quispe y a la ejecución de “el camarada Carlos” junto a 15 miembros más de la organización.

Tanto Keiko como su hermano Kenji aprovecharon la masacre para recordar cómo su padre había combatido y derrotado a la guerrilla senderista y que lo volverían a hacer de ser elegida la hija del ex dictador. Con esto tratan de demostrar que es el fujimorismo la única opción política capaz de lidiar con Sendero, en realidad con un fantasma del pasado traído al presente y usado como un factor de arrastre de votos que no se centren en el modelo socio económico que domina en Perú desde hace 30 años. 

Todo atentado es un mensaje, lo más probable es que sea un mensaje de grupos asociados con el narcotráfico que actúan en la zona, que es indicada como la de mayor producción de hojas de coca y que los Comités de Autodefensa defienden esos territorios ante el avance de estos grupos, los cuales avanzan sobre esas tierras para extender el cultivo. Castillo es perteneciente a las Rondas Campesinas, a las cuales también pertenecen estos comités y si fuese elegido podría fortalecer la posición de estas organizaciones en la defensa de sus territorios. Un ataque como el que ocurrió, en donde en los panfletos encontrados solo se hace referencia contra Keiko, mencionando que votar por ella es una “traición a la patria”, es muy evidente que perjudica al candidato de Perú Libre.

La agenda que promueve Castillo también es contraria a los intereses del narcotráfico, y de cumplirse, también sería perjudicial para estos grupos, que se nutren del campesinado  pobre que no tiene más opciones que dedicarse al cultivo de estas plantaciones necesarias para el negocio. Por ahora solo cabe esperar los resultados, que casi sin duda serán muy cerrados. Si prima la lógica del miedo y de los intereses de los sectores altos, el resultado será a favor del fujimorismo, si en cambio se imponen los intereses de los sectores más empobrecidos del Perú, deseosos de tener una representación más identitaria, más de sus propias necesidades como pueblo, será la oportunidad de que Perú de un giro de 180 grados hacia otro modelo de país.