Rol de la biblioteca en el entorno digital

Por Oscar Rodríguez.

Por lo general se tiene una idea muy simplista y sesgada de lo que es y lo que ofrece una biblioteca. Desde sus comienzos las bibliotecas fueron lugares donde se almacenaba conocimiento, y si nos remitimos a la etimología de la palabra: lugar donde se guardan libros. Eso significa para muchos en el ideario de biblioteca.

Toda biblioteca debe adaptarse a su entorno si analizamos cómo eran aquellas primeras bibliotecas podemos comprender en qué contexto estaban inmersas.

Desde la escritura en pergamino y papiro el conocimiento estaba encerrado y llegaba a las manos de una pequeña élite conformada por monarcas y monjes, la plebe no tiene ningún acceso a ese material de conocimiento que se encontraba como un tesoro inmaculado en los monasterios, el saber en pocas manos. A partir del siglo quince con la creación de la imprenta se buscó un procedimiento que, en lugar de copiar los escritos a mano permitiera obtener muchas reproducciones iguales de un mismo original, la creación del libro tal como hoy lo conocemos y la masificación de la producción generan un nuevo entorno para las bibliotecas el acceso al conocimiento se comienza a expandir.

Encontramos las habituales bibliotecas del S XX, donde se llegó a un grado un poco más alto de democratización del conocimiento. Un lugar de acceso al conocimiento el libro como protagonista y actor principal de expansión. La importancia de las bibliotecas en hacer llegar el saber a más número de gente choca con la avaricia editorial y el mal llamado derecho de autor.

El ingreso al Siglo XXI trajo una expansión tecnológica y un nuevo cambio en el entorno de las bibliotecas el libro dio paso a las pantallas e internet presentó un proceso revolucionario cambiando el acceso a la información disponible en la web.

En este punto se presenta un nuevo entorno para las bibliotecas “El entorno digital”, cómo se posicionan ante esta nueva coyuntura, donde la información está ahí al alcance de las manos.

La masificación de acceso a la web cambia el modelo de comunicación, la comunicación donde había un emisor y un receptor se modifica, todos pueden ser emisores todos y cada uno pueden formar parte de la generación de conocimiento, cada uno desde sus saberes o experiencia.

El usuario pasa de ser consumidor a ser productor. Se observan miles de plataformas que permiten generación de contenido en la red, aparecen las redes sociales y páginas para compartir archivos, los usuarios comienzan a estar hiperconectados.

El 79% de las personas entre 18 y 44 años no se desprenden de sus Smartphone en sus horas de vigilia. se comienza a observar una hiperconexión.

Este es el nuevo entorno a los que se enfrentan las bibliotecas del siglo XXI, Nos encontramos con un nuevo usuario que se está adaptando a la oferta digital que tiene al alcance.

¿Se imaginan a un usuario de hoy en una biblioteca del siglo pasado?

Otra revolución en el acceso a la información, a esta se accede cada vez más fácilmente, a toda hora y desde cualquier lugar con algún dispositivo que tenga acceso a internet.

Un usuario accede de manera inmediata al conocimiento y a la información. El conocimiento al alcance de la mano.

Entonces parece que, internet es la solución al acceso irrestricto al conocimiento pleno y aparenta ser la democratización del conocimiento

Desde este panorama podríamos pensar que las bibliotecas encuentran su ocaso, ya no le encontraríamos sentido, si nacieron como custodias del conocimiento y ahora ese conocimiento está en otro lado. ¿qué sentido tienen?

Pero en realidad ahora es cuando encuentran mayor sentido, deben ser las que garanticen herramientas para no perderse en la red y en los bits de información a la cual estamos sometidos desde las redes.

¿Cómo son nuestros usuarios?

En todos los aspectos en los que uno se enfrenta como profesional sea cual sea la profesión lo primero es tener un diagnóstico de situación.

En este caso debemos saber cuál es el perfil de usuarios, que requerimientos tiene y desde donde podemos satisfacer todas las demandas.

Nos enfrentamos a ciudadanos GLI, quien ante una duda toma su Smartphone y googlea la información,

Googlean La Información (GLI). Entonces las bibliotecas son las que deben garantizar un acceso igualitario y brindar herramientas y competencias para acceder a la información y al conocimiento.

La generación GLI accede a buscadores y directorios sin saber que es cada uno de ellos o cómo funcionan, les cuesta restringir búsquedas, no utilizan operadores booleanos ni restringen por formato, creen que el poder del conocimiento está ahí en la red y todo gira en ese entorno.

Veneran la web como si cada cosa que necesiten saber esta ahí, le dan centralidad.

Tal vez sea por eso que los alumnos del S XXI pierden el interés en las clases del profesor tomando otra fuente de conocimiento, Internet, allí tienen un sin número de páginas para acceder a lo que necesiten saber, o lo que realmente les genere curiosidad, no tienen horario y son libres de incorporar solo lo que sientan necesidad de incorporar como conocimiento.

EL Paradigma actual de acceso al conocimiento, la incorporación de las TICs cambia la perspectiva tanto de los usuarios como de las bibliotecas. Los alumnos ven el estudio como algo agobiante que les genera un alto nivel de stress; en cambio el acceso a la información de su interés lo asumen con entusiasmo.

Las tecnologías de información permiten que las distintas formas o tipos de información sean procesadas transmitidas manipuladas almacenadas y recuperadas con rapidez y eficacia. Se presenta un nuevo modelo de socialización de conocimiento se forma una red de conocimiento colaborativa que debe llegar a todos.

En este contexto de pandemia, es fundamental para la igualdad de los ciudadanos el poseer las herramientas que les permitan el acceso y la decodificación de la información.

Se dice y se tiene asumido que el acceso a la información nunca ha sido mayor de lo que es hoy.

Y nadie lo discute, el problema es que el acceso a esa información se distribuye de manera desigual.

En esta realidad las bibliotecas deben funcionar como instituciones esenciales para la igualdad de los

ciudadanos, siendo las garantes del acceso a la información y el conocimiento por parte de toda la sociedad.