Revolución o nada

Por Claudio Posse.

Escuchá a Claudio Posse en «Revolución o nada» acá.

Viendo los “informativos” (las comillas son porque los informativos no informan, sino que mienten o, en el mejor de los casos, opinan) observo con una sonrisa como se desmorona el verso histórico de la nación líder de la “Democracia” (otra vez las comillas, pero no voy a aclarar se cae de maduro) occidental: E.E.U.U.

Pero, lo mas interesante es ver a los periodistas querer justificar a Trump primero, pasarse a las filas de Biden después y ahora surfeando una situación incomoda porque no saben cómo justificar al Imperio en su momento más hipócrita.

Lo cierto, y es lo que me gustaría que reflexionemos juntos, es como pensamos, como integrantes del campo popular lo que pasa en el mundo y, específicamente, lo relacionado con la visión “agrietada” que existe en casi todos los países, conformando un verdadero fenómeno global.

No voy a escribir sobre geopolítica. En este portal escribe Rafael Bielsa, entre otres, no voy a dilapidar la excelencia de sus análisis con estas pobres líneas. Lo que sí, me gustaría, que pensemos el porqué de la confrontación social más allá de las construcciones culturales, políticas y sociales. Esto se replica y, claramente, emerge en los países más allá de los intereses de las elites políticas y más allá de las empresas de medios y de las grandes fortunas.

Quizás el análisis que propongo sea un poco básico, pero no intenta ser reduccionista, y esta relacionado con la injusticia social. Es verdad que habría que analizar caso por caso, porque tienen características diferentes, pero lo cierto es que la humanidad ya no aguanta más esta situación de injusticia social exacerbada y proyectada por un grupúsculo extremadamente minoritario y super poderoso que lo único que busca es acumular riquezas indiscriminadamente.

Ahora resulta que la grieta nuestra, la de la Argentina, empieza a resquebrajar las diferentes sociedades. Es probable que los argentinos seamos precursores en esto de estar enfrentados. Pero acá voy a meter un bocadito que a muchos compañeres no les hace bien degustar: Estoy a favor de la grieta.

No es que me guste pelearme con el otre. No pasa por ahí. El tema es poder salir de la disyuntiva que te colocan los grandes poderes concentrado, entre ellos las empresas de medios. A modo de ejemplo, ayer reflexionaba en una reunión el tema del medio ambiente y me puse pragmático, con lo cual propuse la siguiente situación: “Si ganas las elecciones y te ponen contra la pared y tenés que definir la subsistencia de los seres humanos, de tu Pueblo, que sufre hambre y la única solución que tenés es intervenir la naturaleza para hacerte de las divisas que necesitas para solucionar el tema ¿Qué haces?”. Ustedes se imaginan lo correcto, me sentí un político de la elite, justificando las acciones políticas prácticas, superado. Sin embargo, del otro lado, me contestaron: “Si no vas a cambiar nada, ¿Para qué te presentas? Tenés que garantizar las dos cosas”. No me voy a detener en un análisis sobre el medio ambiente, me quiero detener en nosotros como individuos y nuestro compromiso con el otre, con lo otro. ¿Qué hacemos ante la injusticia? ¿Lo posible?

Ahí está la discusión, ahí tenemos que poner el debate. Hace un par de años una compañera, muy bien intencionada, me decía: “vos todavía hablas de revolución, no tiene sentido” y remataba con algo que me dejó pensando: “qué haces para la revolución”.

Zitarroza, ese trovado uruguayo tan particular, en una de sus canciones dice: “El que no cambia todo… no cambia nada”.

Me parece que lo primero que debemos hacer es recordar de donde venimos, cual es nuestra pertenencia política e ideológica y poner las palabras donde tienen que ir. A mí no me asusta decir que creo en la Revolución. El peronismo es Revolución. No quiero un país con Unidad Nacional con 50% de pobres (ni con uno solo). No quiero un país para unos pocos. No quiero un país que “los deje Tranquilos”. No quiero que los dirigentes (que dirigen = conducen) quieran ser complacientes con el poder real. No quiero pensar que lo bueno es estar un poco mejor. Ustedes disculpen que sea tan clásico, pero me despido, hasta el domingo que viene, con una frase de Evita:

El peronismo será revolucionario o no será nada”

Evita