Resolución 125: 2020 12 años después

Por Julio De Vido (h).

El viernes 17 de julio se cumplieron doce años del voto no positivo de Julio Cobos en el Senado que señalaría el fin del proyecto de ley de retenciones móviles, enviado a raíz del fuerte cese de comercialización y movilización activa de distintos sectores agropecuarios a partir de una resolución firmada y anunciada por el entonces Ministro de Economía Martín Lousteau el 11 de marzo de 2008.

La resolución 125/08 estipulaba la aplicación de un sistema de derechos de exportación (retenciones) móviles dependiendo el precio internacional de la soja, el trigo, el maíz y el girasol, como así también de todos sus derivados. Los productos más gravados eran aquellos de menor valor agregado, en el caso del poroto de soja pasaba de un 35% a alrededor de un 44% considerando los precios internacionales de ese momento que rondaban los U$S 600 por tonelada. La respuesta del sector agropecuario no se hizo esperar, al día siguiente las entidades gremiales nucleadas en la Mesa de Enlace decretaron un paro por 48 horas que el 25 de marzo se convertiría en un paro con cese de comercialización que duraría hasta la resolución del conflicto en el marco del Congreso Nacional.

El sector agropecuario envalentonado por el apoyo de los grandes medios de comunicación y por un hecho inédito hasta ese momento que fue la comunión con los sectores medios/medios-altos urbanos marcaron un antecedente también en lo que respecta a las movilizaciones masivas históricamente ligadas el peronismo, este último no tardó en demostrar su fuerza, el movimiento cerró filas y respaldo a CFK.

Pablo Lapegna en un paper de su autoría llamado “La Economía Política del Boom Agro-Exportador bajo Los Kirchner” señala tres consecuencias del conflicto de 2008:

  1. “Vista desde una perspectiva gramsciana, la situación redefinió la relación de fuerzas políticas y actualizó la capacidad hegemónica del agronegocio en Argentina. Las asociaciones de agronegocios y los representantes del empresariado rural fueron capaces de liderar grupos subordinados (como los chacareros medianos en las región pampeana) e ir más allá de una movilización corporativa al incluir sectores de clase media que no necesariamente obtenían sus ingresos de la agricultura.”
  2. “La segunda consecuencia clave de este conflicto estuvo dada por el voto “no positivo” (es decir, negativo) por el cual el vicepresidente y líder del Senado le dio un triunfo a la oposición política a CFK. Esta derrota significó no sólo que los impuestos a las exportaciones agrarias no podían ser aumentados, sino que también echó por tierra la “política transversal” que formaba parte de la hegemonía pluralista construida durante el gobierno de Néstor Kirchner.”
  3. “El tercer efecto del conflicto entre el gobierno y el agronegocio fue un rediseño de las políticas de desarrollo rural. Después del conflicto de 2008, el gobierno nacional transformó el PSA, Programa Social Agropecuario (un programa que se renovaba anualmente) en una oficina permanente. El PSA fue “subido de categoría” y se convirtió en la SDRAF (Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar). Esta decisión significó que los campesinos y pequeños productores fueran reconocidos como actores importantes y válidos en la vida agraria y rural.”

Una situación urbana que todos vimos fue observar en la luneta de autos que pocas posibilidades de tendrían de transitar un camino rural con éxito la calcomanía “Yo estoy con el campo” para explicar esto voy a recurrir a las palabras de un amigo y columnista de Identidad Colectiva, Gustavo Morato quien hace pocos días envió un mensaje con este correcto análisis:

Una observación. Participe ayer de un zoom con funcionarios de nuestro gobierno que permanentemente hablaban del «campo». Basta de hablar del » campo». «El campo» no existe, es una sinécdoque, es tomar el todo por las partes. Lo que existen son productores unifamiliares, productores medianos, grandes productores, pool de siembras, miles de cooperativas, las grandes cerealeras, que estafan a los productores… La idea «del campo» la utilizan los grandes medios para unificar lo que es diverso y con intereses contradictorios: un pequeño productor con 3 hectáreas que produce duraznos o nueces de pecán de San Pedro, o un productor de 1000 cerdos, no tienen los mismos intereses que el dueño absentista de 3000 hectáreas en la zona núcleo. Las cooperativas estafadas por Vicentín no son lo mismo que las grandes cerealeras que evaden subfacturando vía Uruguay o Paraguay. Creo que la producción agrícola industrial será la plataforma de despegue de La Argentina. La «vaca viva». No la fantasía de Paolo Rocca, al que hay que vivir subsidiando, de vaca muerta. Pero basta de hablar «del campo» como un todo”

La política para cumplir su objetivo primordial de mejorarle la vida a la gente tiene un objetivo intermedio y necesario en el sistema democrático que es ganar las elecciones, objetivo que se vio gravemente afectado luego del conflicto con “el campo” ya que, de cuatro elecciones, cuatro legislativas y dos presidenciales, solo el por entonces Frente para la Victoria pudo ganar la del año 2011 en la que CFK obtuvo el 54% de los votos y además perdió la gobernación de Buenos Aires en el año 2015. Como se suele decir, la provincia de Buenos Aires es “la madre de todas las batallas” por el peso en términos electorales que esta tiene en particular por el conurbano bonaerense, componente del hoy tan mencionado AMBA.

Me hago cargo del siguiente análisis y la omisión de algunos factores de relevancia pero el conflicto por las retenciones signó el camino a la pérdida de un importante electorado en el interior de la Provincia de Buenos Aires compuesto fundamentalmente por los actores vinculados a la producción agropecuaria no poseedores de capital ni tierra, los cuales habían sido beneficiados por las políticas del período 2003-2007 en términos de recuperación del poder adquisitivo de su salario, de las obras públicas en las distintas localidades y en general del contexto de crecimiento económico. El capítulo histórico protagonizado por la Resolución 125 firmada por Martín Lousteau, quien renunciaría al poco tiempo junto a otros miembros del gabinete, unificó el voto antiperonista en el interior de Buenos Aires, tendría que venir una crisis económica de magnitud como la que se verificó en el periodo 2015-2019 con el macrismo para que dicha situación se revierta parcialmente.

A la izquierda Mapa Electoral de las elecciones presidenciales 2007, a la derecha, elecciones Legislativas 2009. Pre y Post conflicto por la 125. El azul en ambos casos representa los distritos ganados por el Frente para la Victoria, el verde a la izquierda representa la fórmula Carrió-Giustiniani y el naranja a la derecha la lista de Unión Pro encabezada por Francisco de Narváez.

 

Seguramente, muchas de las cuestiones resumidas en este artículo se convirtieron en “fantasmas” que recondujeron directa o indirectamente lo sucedido en los últimos meses con la cuestión “Vicentín” tema ya desarrollado en esta sección, una causa judicial, un concurso de acreedores que se convirtió en una fallida política de Estado por falta de decisión, débil institucionalidad de parte de un juez comercial imparcial y un anti peronismo movilizado en un contexto de pandemia y cuarentena.

La ausencia de una clara política agropecuaria en el seno del peronismo y/o la coalición gobernante lleva a que estas situaciones se repitan y no se genere un ámbito de debate en cuanto al modelo productivo que queremos, que nos sirva para tener una sociedad justa y para el crecimiento y desarrollo económico que tanto necesitamos.