Realidades del sistema internacional ante la guerra ruso ucraniana (parte 1)

Por Diego Fernández Gutierrez y Fernanda Cientofante.

«Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum»

“Así pues, el que desee la paz, que se prepare para la guerra. Quien quiera conseguir la victoria, que entrene a sus soldados con diligencia. Quien aspire al éxito que luche con estrategia, y no lo deje al azar. Nadie se atreve a provocar u ofender a quien ve como superior en el combate.”

Vegesio, historiador militar romano, de su libro “De Re Militari”. Siglo V D.C.

En los días posteriores al comienzo de la guerra, círculó un vídeo de un afamado politólogo estadounidense, John Mearsheimer, quien describía en el año 2015, luego de la anexión de Crimea por parte de Rusia, un futuro que terminó ocurriendo. Pero, ¿quién es éste afamado especialista en política y relaciones internacionales, y lo que es más interesante, cómo pudo predecir con total exactitud y claridad lo que iba a terminar sucediendo casi 8 años después? Mearsheimer es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Chicago y Master en Relaciones Internacionales. Es uno de los referentes más importantes de la escuela del Neorrealismo en las RRII y creador de la Teoría del Realismo Ofensivo.

En su libro del año 2001, “La Tragedia de los Grandes Poderes” Mearsheimer dice: “Aunque la intensidad de su competencia aumenta y disminuye, las grandes potencias se temen las unas a las otras y siempre compiten entre si por el poder”. Esto lo podemos ver claramente, a pesar del momento de unipolarismo de EEUU luego de la caída de la URSS, su dominación en solitario duro no demasiado tiempo, ya que el crecimiento de China volvió a disparar la competencia estratégica entre grandes poderes. También Rusia volvió a la escena internacional luego de la década de Boris Yeltsin y su apertura económica a occidente. Con Putin, Rusia volvió a plantear, con limitaciones, una disputa de poder por la influencia política en Europa.

En otro párrafo sigue demostrando lo estructural de esta disputa: “El objetivo principal de cada Estado es maximizar su parte del poder mundial, lo cual significa ganar poder a costa de otros Estados”, un juego de suma cero. El poder o influencia que EEUU tiene en Europa, se vio claramente desafiado por Rusia, quien con sus recursos naturales, principalmente el gas vendido a los países europeos, género una dependencia que amenazaba con frenar los avances de la OTAN en Ucrania. Según el académico estadounidense, “… las grandes potencias no se esfuerzan simplemente por ser las más fuertes de todas las grandes potencias, aunque ese sea un resultado bienvenido. Su objetivo final es ser el hegemon, esto es, ser la única gran potencia en el sistema”. EEUU es hoy el hegemon del sistema si, pero no es la única gran potencia, y tanto China como Rusia desafían este Status Quo con sus crecimientos económicos y militares.

Mearsheimer sigue desarrollando su teoría: “Las grandes potencias raramente se contentan con la distribución del poder; por el contrario, estás enfrentan un constante incentivo para cambiarlo a su favor. Estás casi siempre tienen intenciones revisionistas, y usarán la fuerza para alterar la balanza de poder si piensan que puede ser hecho a un precio razonable”. Lo dicho, los EEUU no se contentan con su poder actual, y persigue la meta de ser el único hegemon, el más fuerte, y que nadie ponga en jaque su dominación. Esto también es aplicable a Rusia, quien tiene una posición revisionista sobre la distribución del poder global y no dudó en utilizar la fuerza para alterar el equilibrio de poder desfavorable que se podía presentar ante el avance de la OTAN sobre Ucrania.

“Pero el deseo de más poder no se aleja, a menos que está logré su gran meta de la hegemonía, sin embargo, dado que ningún Estado probablemente logré la hegemonía global, el mundo está condenado a una competencia perpetua entre grandes poderes”. Esto significa que el sistema jamás conserva una hegemonía única, a cada gran poder le surge, en algún momento, una competencia. El Reino Unido tuvo su momento de hegemonía, no sin competencia, luego EEUU y su rivalidad con la URSS, Y hoy nuevamente se da una disputa hegemónica EEUU – Rusia/China.

Y en este párrafo a continuación encontraremos el fundamento final a su teoría del Realismo Ofensivo: “La implacable búsqueda de poder significa que las grandes potencias se inclinan por buscar oportunidades para alterar la distribución del poder mundial a su favor. Éstas, tomarán estas oportunidades si tienen la capacidad necesaria. En pocas palabras, las potencias están preparadas para la ofensiva”. Un juego sin fin con un solo objetivo, acumular poder para no ser llevado por delante por otros grandes poderes y ser el hegemon definitivo. En este caso, vemos que Rusia, sintiéndose acorralada por la OTAN (Putin habló de “amenaza existencial), y con la capacidad suficiente para encarar una operación militar, pasó a la ofensiva como forma de garantizar su supervivencia y seguridad.

¿Pero cuáles son las razones por las cuales las potencias tienen todo el tiempo estos comportamientos? En primer lugar, Mearsheimer nos dice que la estructura del sistema internacional condiciona a estos principales jugadores estratégicos a conducirse de esta manera: “El Realismo Ofensivo asume que el sistema internacional delinea fuertemente el comportamiento de los Estados. Factores estructurales como la anarquía y la distribución del poder son lo que más importa para la explicación de la política internacional”, y completa: “La estructura del sistema internacional alienta a los Estados a perseguir la hegemonía…”, “…si estos quieren sobrevivir. Las potencias deberían actuar como buenos realistas ofensivos”

Mearsheimer identifica tres características esenciales, que no actúan por separado sino que se entrelazan para darle forma al sistema. A saber: “La ausencia de una autoridad central que se establezca por encima de los Estados y pueda protegerlos del resto. El hecho que los Estados siempre tengan capacidad militar ofensiva” y por último,”… el hecho que los Estados nunca pueden estar seguros acerca de las intenciones de los otros Estados”. Cómo podemos ver, los EEUU son la mayor potencia militar del planeta, con bases en todo el mundo y flotas en todos los océanos. Rusia a pesar de la perdida de la capacidad militar que gozó durante la época de la URSS, todavía conserva su gran poder militar nuclear y ha recompuesto sus capacidades ofensivas convencionales, y China, a partir de su gran crecimiento económico ha ido acrecentando sus presupuestos militares año a año y mejorado sus capacidades defensivas y ofensivas.

Estos tres factores determinan que la desconfianza mutua y el miedo no puedan ser eliminados de manera total, que la competencia los lleve a una escalada muy difícil de frenar y que en última instancia terminen con un inevitable enfrentamiento. Aunque como vemos, este puede no ser directo (guerra proxy), o pueda no ser militar, sino que las herramientas utilizadas sean las sanciones económicas como en el caso de estos momentos. No sabemos por ahora como continuará esta crisis desatada en el corazón de Eurasia, pero lo que si sabemos es que tiene y tendrá profundas consecuencias en el orden internacional del mundo por venir.