Rayuela

Por Liliana Etlis.

Recuerdo un cuaderno de bitácora muy antigua donde habían registros memoriosos acompañados de bocetos color amarillento, semejante a una rayuela de espacios donde “cielo” era algún territorio que para llegar, según Cortázar, se necesitaba una piedrita y la punta de un zapato y “tierra” donde alguna brújula imaginaria señalara otro lugar entre lo tópico y distópico al mismo tiempo, donde nuestros cuerpos abrazaban certezas vibrantes como estímulo ante recuerdos arrugados en el momento de arrojar la primera piedra.

 Ser- estar en este mundo es acompañar LA búsqueda de sentido además de múltiples expresiones con interrogantes ¿será el encuentro y la pérdida de ese ser y estar que se niega? ¿cómo se construye sentido si no es por medio del “apapachar colectivo”? ¿cómo nos reconocemos en las tradiciones de lucha en la historia popular? ¿qué utopía celebraremos en la actualidad con las copas llenas de vida, ilusiones, imaginarios simbólicos y experiencias humanas?

La crisis del necrocapitalismo es mundial, esto es gobiernos que deciden quienes van a vivir y qué morir, para ellos los trabajadorxs no están pensados para la vida terrenal por fuera de la explotación de su fuerza de trabajo.  Se profundiza la desigualdad en regiones del mundo con la pandemia, el hambre, las fallas de funcionarios, escasos sistemas de salud en algunas regiones, violencias agudizadas principalmente de género y niñez, el abismo digital el cual muchxs sufren por falta de conectividad, trabajos sobre la virtualidad como si todxs tuviesen acceso produciendo desigualdades cada vez más añejas.

La pobreza se reproduce y se naturaliza como si fuese efecto de prácticas y responsabilidades individuales, una visión fundante para el sagrado neoliberalismo de los antipatria, además de las nociones de progreso como motor de la existencia, la meritocracia y la competencia.

Una de las herramientas en esta rayuela crítica sería encontrar elementos multidimensionales posibles en varias direcciones, habitando nuevos espacios, interrogarlos, ganar fertilidad y nutrirse percibiendo otros mundos posibles. Comprender que todxs dependemos de todxs en un plan de colaboración es tener presente la matriz socio-política atendiendo aquellas regularidades dominantes que se repiten en la historia para desandarlas. Transgredir el saber y las narrativas de la pandemia como símbolo, desaprender lo colonial, usar el pensamiento crítico, tendrían diferente sentido en ese caminar.

Las miradas socio-culturales por otro lado construyen subjetividades con diferentes imaginarios, descubrir la base de la desigualdad es desarmar la persistencia del odio. Las políticas biocéntricas, la percepción de la realidad como ecosistema, el cuidado de la Vida y el fortalecimiento de la salud de las relaciones humanas son estrategias a profundizar, es decir estrategias de poder propio, soberano.

La batalla simbólica será la de construir una forma en la que millones de personas se incorporen como sujeto de derecho para que puedan desarrollarse nuevas subjetividades, ya que las viejas son aplastadas por el mismo necrocapitalismo.

La comunicación con palabras comunes al entendimiento popular favorecería las manifestaciones de discrepancia y desaciertos para comenzar a descubrir formas de organización popular para destruir este sistema de infeliz distribución de la riqueza.

Debatir cómo implementaremos en el plano de la realidad, ideas y prácticas múltiples como la Maga de otros lados es poder ser y estar desde una ética que nos ubicaría en una dimensión digna de ser vivida.