Rayuela pluriversal

Por Liliana Etlis.

Hay cuerpos vacíos y otros llenos de ilusiones, algunos nacen todas las madrugadas y están los que salen a respirar verdades, los que vienen y van desde y hacia un mundo utópico, éstos tienen un fresco aroma primaveral, con frecuencia suelen preguntarme ¿qué quiero vivir?, ¿cómo me siento cuando se reflejan injusticias? ¿alteran la vibración de algún órgano cuando las veo atravesar en el océano del aire?, si respondo accionando ¿cómo lo hago? 

También hay cuerpos que padecen de anestesia neuronal histórica, olvidando de dónde venimos y hacia dónde vamos. Es cuando se me cruza la imagen de Rayuela nuevamente y reflexiono sentipensando. Hundo mis pies en la estatura de las desigualdades y en la espesura envuelta con restos pegados en la piel, y recuerdo los saltos de cada dibujo graficado con tiza color azul.

Cortázar escribía que se jugaba con una piedrita, que hay que empujar con la punta del zapato y que para llegar al cielo desde la tierra hay que aprender a llegar, y eso pasa, llegar a ese lugar en plena atmósfera electoral ¿alcanzarán una piedrita para empujar con la punta del zapato?

Tal vez necesitemos de otras rayuelas superpuestas, donde imaginemos atravesar números, letras, palabras, frases que iluminen profundo contenido, como si se dispusieran con formas de puentes en todas las dimensiones posibles, donde salgamos de estructuras arqueológicas y entremos a esos lugares de saberes nunca nombrados, esos donde se inscriben los decires de lxs que tienen ojos color marrón, de lxs que tienen callos en las manos, de lxs que sufren , de lxs que tienen flores en un balcón, de lxs que no tienen flores en un balcón, de lxs que sienten que transcurre la vida con amorosidad  y lxs que razonan sin sentir, lxs nadies y lxs alguien, es decir una rayuela que abarque el pluriverso, universo múltiple,  una que insista en tener palabras que hagan referencia a los derechos humanos, a las responsabilidades morales y éticas, a las esperanzas para construir un mundo mejor, palabras que surjan de las soberanías territoriales geopolíticas y corporales,  equidades nutrientes y culturas embellecidas por la mixtura de vertientes provenientes de tiempos y espacios donde hubo felicidad colectiva, al igual que las libertades donde el nosotros sea un pronombre muy necesitado.

Las rayuelas de arena se borran y envejecen, las que se comparten mantienen bellas formas  rescatadas de la historia, con voces desanudadas en el silencio acunando diversidades.

Un poeta escribía ¿…nos preguntamos a tiempo si ahora es mañana? 

Y adormecí en laberintos desnaturalizando palabras y desarmando, esfumando, las que entrañan explotación, dominación y racialización de unxs por otrxs.