Racismo y MásCaras

Liliana Etlis.

La colonialidad tiene una lógica donde la explotación del hombre por el hombre naturaliza la marginación y la devaluación humana, el control del conocimiento y de la subjetividad, el género y la sexualidad, la autoridad que incluye formas de gobierno y el control de la economía como expresara Mignolo W. alguna vez.

Me pasa varias veces en mi forma de vivir la vida que cuando estoy leyendo, se me iluminan varios caminos simultáneamente que forman una trama, el del recuerdo, el de la vivencia, el de otros relatos intensos muy sentidos y el de la memoria colectiva. El eurocentrismo se deforma y surge otra manera de transmitir ideas, transformando recorridos diferentes por fuera de dicha “normalidad” lineal y binaria.

Decía anteriormente que estaba leyendo, entre esas lecturas la “Carta Abierta del grupo de Curas en la Opción por los Pobres titulado “El Recrudecimiento de la pandemia Moral” y en una parte expresan que asistimos al recrudecimiento de un carnaval de inmoralidad que se manifiesta de falsas noticias, “conspiracionismos” varios que pretenden disfrazarse de ciencia referente a como los medios hegemónicos inundan con información falsa respecto a la vacunación.

 Fue en ese momento donde esta idea que quedó en mí, vuelve al alma en un desliz hacia otra lectura interna, los carnavales en mi barrio. Me detengo por segundos. Nada es lineal.En la avenida Paraná se transformaba el mundo en una fiesta popular, se adornaba con guirnaldas, serpentinas, imágenes en sitios que antes no quedaban registrados por miradas cotidianas. Muchxs jóvenes preadolescentes nos preparábamos para los disfraces y máscaras, agua llenando pomos y baldes de plástico, pero lo que más me llamaba la atención eran las carrozas con bellas personas trasvestidas que llenaban mi admiración a pesar de los rostros de muchxs vecinxs que hablaban de inmoralidad. Como en Restos de Carnaval de la inolvidable Clarisa Lispector… “iba a ser otra, aunque no yo misma” …y las carrozas pasaban por delante de mi cuerpo con una lentitud para mi observación, donde el registro quedaba para siempre en el iris de mis ojos, caleidoscopio que solo se visibilizaba en esos días de máscaras y ensoñaciones.

Otra idea que me impactó fueron los hechos del Capitolio de EEUU sumando la noción de  máscaras verdaderas en las profundidades del autogolpe de Estado fomentado por Trump. La irrupción de un grupo me dejó varios interrogantes. Destaco la de una persona con el torso desnudo, cubierto de tatuajes, un gorro de piel de búfalo y cuernos, típica vestimenta de los guerreros sioux, uno de los pueblos nativos más icónicos de América del Norte. El joven partícipe de muchas protestas de la ultraderecha conservadora norteamericana, revela supuestos secretos donde el poder, la pedofilia y prácticas satánicas regirían el mundo implicando sectores opuestos a Trump. Por supuesto esto en medio del debate ante los resultados del Colegio Electoral que otorgarían la victoria al candidato Biden J.

¿Qué habrá detrás de estas construcciones relacionadas a las ideas racistas usando algunos elementos de la apropiación cultural de otros grupos ancestrales? ¿Qué política hay invisible a nuestra vista?

Quería hacer referencia a esta apropiación cultural que es ya tema candente en algunxs personas desde los 90 dentro de la antropología norteamericana, así como la sociología.

Existen modalidades de apropiacionismo material, simbólico, de elementos estilísticos y de temas, pero en síntesis personas que toman alguna cultura que no es suya. Si tomamos aspectos extraños, foráneos, visibilizan injusticias sociales heredadas por procesos coloniales, imperialistas y esclavistas, pueblos autóctonos que además denuncian a quienes se atribuyen elementos extranjeros a su cultura, la supuesta libertad pasaba a ser una suerte de desgracia.

El carnaval con sus distintos sentidos me remite a las máscaras de la colonialidad en momentos donde se develan décadas de construcción racial.

Si bien la sociología de la cultura consignaba a una fuerza activa donde el ordenador estructural del racismo de una sociedad estaba caracterizado por el papel de las instituciones y sus prácticas, la sociología cultural de estos últimos tiempos plantea algunas miradas diferentes, dando relevancia a la importancia de los sentidos y símbolos sociales.

El racismo tiene múltiples maneras de manifestarse, el color, la identidad religiosa, la étnica, afectan a la población inferiorizándola racialmente por políticas que un puñado de minorías construye con un discurso de exterminio donde las instituciones juegan un rol que traducen el prejuicio en efecto social. Comienzan con estos modos. No es solo discriminación, sino que abarca todas las formas de existencia de un grupo que inferioriza a otro grupo donde la estética, el gusto, las formas de organizarse, las creencias y otras formas del vivir están lejos de lo humano, donde la sensibilidad de estos grupos son inferiorizados por el poder, cuestionándolos. Se internaliza de esta manera, la creación de una subjetividad donde se piensa y se siente el mundo con otras formas de actuar, de ser, de estar estando, de conocer.

No es diferente a la construcción de los movimientos antivacunas que prefieren la no vida de grupos subalternos.

Tampoco es diferente a aquellos carnavales donde unx era otrx cuando se disfrazaba. Hay que desnudar al nazismo. Arrancarle sus vestimentas y máscaras.

¿Cómo construiremos otro mundo si no planteamos de cara al sol hacer frente al racismo desde sus estructuras?