Que los pobres coman pan y los ricos mierda…mierda

Por Claudio Posse.

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No podríamos contar la cantidad de veces que escuchamos la frase “índice de la pobreza”. Tantas que la hemos naturalizado. Seas de otro grupo o te quepa la estadística te generaron, y generaste, la estigmatización que te determinó el sistema y sus medios de comunicación. Ves tu recibo de sueldo y mirás algún índice de pobreza y decís: “este mes soy pobre” y se te mueve todo, porque ser pobre, para el “sentido común” no solo es tener menos ingresos de lo que establece el índice. Ser Pobre es no haber esforzádote lo suficiente, no haber tenido mérito, ni inteligencia, ni picardía. Sos pobre porque quisiste serlo.

Ahora bien, ¿y los ricos? ¿No te parece, por lo menos, raro que nunca hablemos de los ricos? ¿No te parece raro que ellos, los ricos, hayan hecho todo bien y vos todo tan mal? Y tanto inciden en tu mente los medios de comunicación que no solo fantaseas con ser uno de ellos, sino que los defendes. Sin darte cuenta que a esa fiesta no te van a invitar nunca jamás.

Por eso, hoy me dio ganas de que hablemos de los ricos. Ya no quiero describir la pobreza, por lo menos hoy, esa foto, la de la pobreza, (en realidad ya es una película) ya la vimos y vivimos. Hablemos de los ricos. En la semana llamé a un compañero economista amigo, Juan Valerdi, y le dije que tenía ganas de escribir sobre los que tienen mucha “pasta”. Ante mi pregunta de ¿Se puede medir la riqueza o es un delirio? Me respondió: “No es un delirio porque una es la contracara de la otra, la pobreza es contracara de la riqueza. Además, la pobreza y la riqueza son términos relativos. En una sociedad comunista absoluta, donde todos tuviéramos lo mismo, no habría pobreza material… No hay pobreza sin riqueza, ni riqueza sin pobreza, es por contraste. Así que, si hay mucha pobreza, no tengas dudas de que hay mucha riqueza concentrada en algún lado. La diferencia es que la riqueza está siempre concentrada y la pobreza estas desparramada”.

Está claro el tema. Los ricos son muy pocos, pero poderosos y organizados. Los pobres muchos, vulnerables y desorganizados. Por eso no hablamos de los ricos. Porque los pobres no somos los que disputamos la hegemonía de la “agenda”, los pobres solemos ser receptivos. Por eso la política es tan importante para los pobres y es víctima de desprecio para los ricos. Porque la política es un peligro para los ricos, es la única herramienta que los puede poner en jaque.

Y, ¿Cómo son los ricos? No sabría compañeros y amigos decir mucho de ellos en términos personales. No los conozco, no tengo amigos ni compañeros que lo sean. Pero podemos imaginar que son tipos y tipas que gustan del dinero. Gustan mucho del dinero. Y, rápidamente, muchos de lo que estén leyendo van a pensar: “y, bue… a quien no le gusta la guita”. Buenos amigos y amigas, debo decirles que a mí mucho no me interesa. Menos que menos me gusta o me deja de gustar. No entiendo la lógica que te guste la guita. La verdad, ¿en algún momento pensarán que la vida terrenal termina y esos billetes o números de cuenta bancarias quedan acá? Supongamos que cuando decimos: nos gusta la plata para poder comprar todo lo que queremos adquirir. Bueno. Esta bien. Pero ¿Cuánto querés comprar, cuanto necesitas adquirir?, un celu, dos celus, tres celus… ropa, salidas, viajes y otros viajes. A mí me parece que existe una especie de consumo bobo, que no tendría mucho sentido. Porque el pobre tiene estrés porque tiene que salir a buscar el mango para subsistir pero el rico tiene que salir a buscar el mango para mantener su “estándar de vida”, ¿el objetivo?, no tengo idea, me excede entender la acumulación indiscriminada de divisas en términos individuales.

Pero todo esto es para pensarnos. Sí, como movimiento político. Uds., como yo, hemos escuchado a varios compañeros y compañeras, decir cosas como: “está bien, el empresario lo que más quiere es ganar plata y está muy bien, porque si no para que es empresario”. Y, la verdad, me gustaría poner en duda ese razonamiento porque no creo que el empresario quiera ganar guita como objetivo central. Aclaración de paso: sí, los empresarios quieren ganar guita como objetivo central. Lo que quiero decir que la esencia de aquel que genera un emprendimiento – empresa estaría relacionado con la construcción colectiva, con su tierra, con su nación, con su Patria y su Pueblo.

Pero los ricos no creen en esa forma de construcción. Son banales, superficiales y egoístas. El claro ejemplo es el Aporte Extraordinario a las Grandes Fortunas. Ahí los tienen, en esencia, buscando por todos los medios no querer poner una cuota pequeña de esa fortuna que no se la van a llevar al cajón cuando se les acabe la vida. Y algunos tienen tantos años que créanme que ni tirando la guita por el balcón terminarían de gastarla antes de su muerte. La avaricia extrema hace que se crean dioses sobre naturales y eternos,

Pero volvamos a nosotros y pensemos en como tratamos los temas y como los comunicamos. Lo primero que hay que decir es que obviamente en algún momento deberemos definir como generamos la riqueza, estratégicamente hablando, para tener una Patria pujante, pero, en el mientras tanto, tenemos que pensar como distribuimos la riqueza que ya existe. Por supuesto que uno puede entender que desde el gobierno se tomen medidas posibilistas, es comprensible, hay que medir la relación de fuerzas y esas cuestiones que tienen que ver con la táctica política, Perón decía que en la negociación siempre se pierde algo, lo inteligente es llevarse el mejor 50%. Tomemos, sigamos, mejor dicho, con el ejemplo del Impuesto a las grandes fortunas. Si ustedes me preguntan a mí, le diría que es por lo menos insuficiente, pero puedo entender que es limite que se tiene para lograr re distribuir la riqueza. Hasta ahí estamos de acuerdo.

Pero tengo un cuestionamiento fuerte de cómo hay que comunicarlo, hacemos un esfuerzo extraordinario en decir que es por única vez, que no se atenta contra la propiedad privada y que bla, bla, bla… y la verdad es que a mí me parecería interesante que sea un impuesto permanente. Que el rico ponga más en forma estructural me parecería justo y progresivo. Ahora bien, si no nos da la relación de fuerzas para hacerlo no hagamos un canto ala justificación permanente de porque estamos clavando un impuesto que es JUSTO, expliquemos, debatamos con la sociedad el tema. No le voy a cargar a Alberto este tema. Lo digo más por los cuadros dirigenciales de segundo o tercer orden. No hace falta ser olfa del presidente para bancar al presidente. No hace falta.

Otro tanto pasa con la baja de las retenciones. Yo no soy un experto en el tema… pero muchaches, frenen un poco con la adulación, decía que no soy un experto en el tema, pero me queda claro que le estamos dando un changüí para que liquiden dólares y hacernos de los mismos, puedo estar de acuerdo con la medida táctica pero no me digan que tengo que bancar ideológicamente. Hay que decir que los tip@s que se sientan arriba de la mercancía esperando que suba el dólar son ESPECULADORES. Ojo que quizás es lo único que podemos hacer pero no nos mintamos entre nosotros.

Por último, tratar de pensarnos organizadamente con la capacidad de poder disentir orgánicamente, permitiéndonos dar la batalla por las ideas de la forma más profunda y diversa posible.

No conozco gobierno que pueda sostenerse en base al vacío ideológico. Terminan en el fracaso más absoluto y en la demostración de que son funcionales al sistema de opresión. Y, al fin y al cabo, cuál sería el sentido de nuestra militancia si nos quedamos esperando que la revolución venga hacia nosotros. Ese es la ventaja, quizás la única que tenemos, la perseverancia que nos da la representación de los sectores vulnerables de la sociedad, los pobres y excluidos.

Vayamos un poquito más allá y pensemos que el pobre no solo tiene que comer pan, y un no quiere que el rico como mierda. Preferiría que el pobre deje de serlo y se pueda realizarse plenamente y que el rico, también deje de ser y, también se pueda realizar en nuestra comunidad.