¿Qué hacemos con los Haters?

Por Daniel Prassel.

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Venimos observando un fenómeno que nos produce además de muchísima curiosidad, la necesidad de poder dilucidar porque estos emergentes a los que se denomina “Haters”, personas que recurrentemente muestran actitudes negativas y hostiles hacia cualquier asunto, van copando esas marchas anti gobierno que se vienen replicando desde hace tiempo.

¿Para nosotrxs la lógica democrática permite que cada quien puede opinar lo que quiera sobre el tema que quiera, y estaríamos ante un ejercicio normal de la libertad de expresión, ahora bien, en momentos donde la crisis de valores que transversaliza todos los ámbitos se encuentra más álgida que nunca, no sería bueno pensar estos discursos de odio como una luz de alerta ante posibles escaladas de violencia política por ejemplo? Digo y espero no exagerar, no les causo cierta preocupación ver a un joven proferir una serie de insultos tremendos hacia la Vicepresidenta en una de esas marchas.

Somos férreos defensores de la conquista de derechos y luchamos por el respeto irrestricto de los DDHH, esta circunstancia nos convoca para complejizar el debate y ensayar posibles acciones en pos de bajar decibeles a la hora de manifestarse, porque si a estos “Haters” le sumamos los “Periodistas Haters” vamos camino a un combo letal donde podría pasar cualquier cosa.

Hay miles de agujeros negros muy profundos en las redes sociales, donde fácilmente se manipulan pasiones que a veces desembocan en estos comportamientos cínicos y peligrosos, donde se empieza a cruzar un límite en cuanto a representar la mera oposición política o diferencia ideológica de proyectos, pasando directamente a ser cloacas individuales que solo promueven odios, descalificaciones y confusión general.

Importantísimo comprender, además, que a nuestrxs pibes les toca este contexto mucho más salvaje de lo habitual, por lo que hay que acompañarlos la mayor cantidad de tiempo posible, no por impedirles crecer sino justamente para aportar otra mirada ante los problemas actuales, que, aunque suene a cliché son responsabilidad de todxs.

El “Hater” aparentemente odia todo, y lo deja muy claro cuando son entrevistados en cada marcha de la irresponsabilidad a la que asisten, a veces son jóvenes, otras no tanto, con algún nivel socioeconómico de tranquilidad, pero coinciden todxs en los mismo, la vehemencia para descalificar y atacar sus objetivos, algo ya común y que se va tornando desmedido porque encima es manipulada peligrosamente por las empresas masivas de comunicación, que ya sabemos que intereses defienden.

Este es un fenómeno muy reciente y por supuesto aún estamos aprendiendo bien de que se trata, nos duele obviamente, ver pibes jóvenes que engrosen estas etiquetas, porque el ser joven no significa capacidad o idoneidad en sí misma, sino que hay que estar preparados a transformar nuestra hermosa Patria.

No puedo dejar de nombrar un ejemplo como ese joven que se hace llamar “Presto”, Eduardo Miguel Prestofelippo para precisar, conocido en las redes sociales como alguien de 28 años, que se rotula periodista y que nació en Entre Ríos, pero se mudó a Córdoba para estudiar en el Colegio Universitario de Periodismo, sujeto que realizó el agravioso acto de amenazar de muerte a Cristina Fernández, actual Vicepresidenta de la Nación.

Por supuesto ante eso se vino la respectiva denuncia por este cibercrimen que, si bien pareciera no ser algo grave, como decíamos arriba, son conductas que van incubando odios y rencores aportando a la disgregación social.

Está configurándose una nueva agenda de DDHH, y parte de la misma se refiere a resignificar derechos ya adquiridos, para garantizar su pleno goce y al mismo tiempo poder ser contralores de que no sean utilizados en términos negativos hacia la comunidad como vemos aquí con la Libertad de Expresión, poder decir y hablar sin censura previa nos costó mucho dolor y una generación entera a la que seguimos reivindicando.

Nuestro deber es interpelar a esos odiadores, porque sabemos que con política siempre se pueden tender puentes en lugar de seguir abriendo grietas, y entender que por más bombardeo mediático que tenga la sociedad, si vemos pibes jóvenes que reivindican la violencia y en algunos casos la dictadura, hay que meterse en el barro para contrarrestar esa debacle, creemos en pibes solidarios y no que odien a otros, en pibes comprometidos con su realidad y no en meritocratas que se abstraen de todo, creemos en una comunidad organizada y no polarizada.

“Porque es la juventud, el presente y el futuro. Son los que nos van a garantizar recomponer muchas cosas que necesitamos tener, como dignidad y derechos humanos, vivienda, educación, comer en casa y no acostumbrarse a los merenderos. Más que nunca, en este momento, tenemos que insistir en querernos, en respetarnos, pensemos lo que pensemos, porque somos hijos de esta tierra y por la justicia social de esta tierra dieron la vida nuestros hijos». Estela de Carlotto – 03/10/2019

Más Estado, Más Solidaridad, Más Comunidad, como nuestrxs 30.000 nos enseñaron.