Que el tiempo no te venza

Por Víctor Hortel.

Estos momentos de aislamiento por la Pandemia COVID- 19, se presenta oportuno para intentar algunas reflexiones relacionadas al aspecto organizativo y militante, que permitan el crecimiento y consolidación de aquellas pequeñas organizaciones y/o grupos políticos, que pretendan mayor protagonismo o incidencia política, para así, disputar algún lugar o espacio de poder en 2021 y 2023.

La crisis, enmarcada en las emergencias económica, financiera, alimentaria y sanitaria, permiten explorar la posibilidad de una nueva etapa, que permita “reperfilar” las relaciones, vínculos y empatías políticas, tanto, hacía al interior de la propia organización y/o grupo, como para con otros espacios, organizaciones, grupos o sujetos/as políticos/as.

Se trata de lograr una organización, que –en tanto hombres y mujeres que hacen política-, haga más eficaces y eficientes los espacios políticos; lo que redundaría en una mayor capacidad hegemónica; entendiendo la hegemonía en el sentido gramsciano de articulación de alianzas, que permitan la dirección política de la sociedad, la construcción de un sentido común, cediendo lo considerado no esencial para preservar lo esencial.

Pretendemos que el presente texto –por demás humilde-, sirva a aquellos/as conductores/as de pequeñas agrupaciones y/o grupos políticos, para alcanzarla mayor capacidad hegemónica en un contexto político variable; que permita liderar articulando heterogeneidades, haciendo concesiones para preservar los objetivos y la dirección principal de la política.

La eficacia de los proyectos políticos se mide por su capacidad hegemónica.

La política sucede entre subjetividades: entre organizaciones políticas, movimientos sociales y un gran número de sujetos hegemónicos y subalternos, así las fuerzas políticas y sus estrategias son condiciones subjetivas para el proceso social. Los modos en que cada fuerza política se concibe a sí misma, tiene gran incidencia en su capacidad hegemónica. La política es intersubjetiva.

Perón enseñaba que: “Solo la organización vence al tiempo”. Y afirmaba: «Un pueblo organizado es invencible. Los hombres pueden ser engañados y vencidos, pero los pueblos son invencibles e inmortales cuando están organizados y tienen la conciencia de lo que son, de lo que valen y de lo que quieren defender.»

No existe un “espacio político” que pueda perdurar sin liderazgo ni conducción.

Entendemos que para calificar como “espacio político”, al menos se requieren cuatro condiciones: a) conducción y/o liderazgo; b) mínima organización; c) instancia de discusión política; y d) ámbito de formación de cuadros.

Cuanto más se trabaje en dotar de “volumen”, a cada condición, mayor será el peso específico de la organización o espacio político.

La organización permite institucionalizar un proceso transparente de toma de decisiones y de establecer responsabilidades claras y concretas. El proceso de toma de decisiones y las responsabilidades, permitirán el crecimiento de la organización como fuerza política.

De lo que se trata, es advertir la necesidad de organizarse, a fin de afianzar la transición de “grupo” u “agrupación”, a “fuerza política”, que, permitiría un mejor proceso de toma de decisiones.

Sin organización no se llega a ningún lado, Gramsci enseña que: «El único modo de predecir el futuro es organizarse y hacer que eso que quieres ocurra».

Si se avanza en la institucionalidad como organización política, se podrá lograr una mejor “verticalidad” que permita una estructura ordenada que mejor emprolije y/o coordine las tareas o acciones que sean decididas.

Luego, determinado quien o quienes se ocuparan de las cuestiones estratégicas; quien o quienes de las tácticas, y quien o quienes de la planificación; deberá garantizarse un adecuado circuito de flujo de la información que permita la adopción de decisiones “inteligentes”; tanto estratégicas como tácticas, con el necesario nivel de consenso, que las muestre como eficaces y efectivas, en torno a la obtención de objetivos, que previamente fueron evaluados como estratégicos o tácticos.

Sin perjuicio de las variadas visiones sobre la temática, en relación al sistema o proceso de toma de decisiones, la diversa bibliografía acepta pacíficamente al menos tres niveles de toma de decisiones que se vinculan con una categorización posible de los objetivos a conseguir / cumplir o analizar; todo lo cual también guarda relación con los distintos niveles de conducción.

Conducción Estratégica / Decisión Estratégica / Objetivos Estratégicos. Plan.

Conducción Operacional –o de planificación- /Decisión Operacional –o de planificación. Programa.

Conducción Táctica / Decisión Táctica. Presupuesto.

Así la Conducción Estratégica define los objetivos estratégicos a lograr; la Conducción Operacional diseña los diversos planes o modos posibles o viables a seguir para la obtención del objetivo estratégico y finalmente la Conducción Táctica ejecuta el o los planes seleccionados, del modo, en el tiempo y el lugar que fuera decidido por la Conducción Estratégica.

Para que todo el proceso de Conducción o Decisión resulte exitoso debe existir entre los distintos niveles un importante flujo permanente de información veraz, que permita realizar nuevas consideraciones o correcciones en los objetivos estratégicos, los planes o los programas.

Equipos. Luego corresponde el armado e integración del/os “equipo/s” donde cada persona debe saber perfectamente en qué nivel de conducción se desenvuelve y cuales sus funciones.

Los miembros del equipo deben ser comprometidos y siempre anteponer los intereses del/a Decisor/a Estratégico/a.

De esta forma se consolida una “Línea de Conducción”, lo que significa una sola autoridad en la cima, evitar la vacilación y confusión en el liderazgo dividido.

La “Línea de Conducción” y la relación de las partes con el todo es lo que da fuerza a la Estrategia.

El “equipo” debe tener un diseño tal que permita al/la Conductxr Estrategicx adaptarse a las circunstancias de modo rápido, ágil y eficaz.

El/la Conductxr Estratégicx siempre podrá cambiar o rediseñar la estructura y forma del “equipo” a fin de adecuarla a sus propósitos.

Por otro lado el problema de conducir un grupo, es que la gente tiene ineludiblemente su propia agenda. Si la conducción es demasiado autoritaria la gente se resentirá y se revelará de forma silenciosa. Si la conducción es demasiada complaciente, las personas volverán a su egoísmo natural y se perderá el control.

El/La Conductor/a,  debe crear una “Línea de Conducción” que siga la guía de la conducción. Debe ponerse a las personas indicadas en cada lugar.

La conducción debe dar órdenes o instrucciones claras e inspiradoras.

La/el Conductora/or, es el responsable de producir una sensación de participación, pero sin caer en el pensamiento grupal, que constituye la irracionalidad de la toma colectiva de decisiones.

El liderazgo dividido es riesgoso porque lo miembros de grupos suelen pensar y actuar en forma ilógica e ineficaz; es lo que se conoce como pensamiento grupal.

La conducción debe lucir cono un dechado de equidad, pero sin renunciar a la unidad de mando.

Se debe evitar la trampa del pensamiento grupal.

El liderazgo dividido es una receta para el desastre.

Se debe tener presente que en ocasiones, los/as miembros/as del grupo persiguen fines políticos propios, dicen u hacen cosas que creen contribuirán a su imagen dentro del grupo. Buscan complacer a los demás, promoverse a sí mismos, más que trabajar para la conducción estratégica.

La necesidad de llegar a un arreglo entre los diferentes egos mata la creatividad.

El mayor riesgo para la “Línea de Conducción”, procede de los sujetos políticos del grupo. Estos “políticos” forman internas para promover su propia agenda y fracturan la cohesión del grupo. Interpretan las órdenes de la conducción estratégica según sus propósitos y buscan vacíos en toda ambigüedad.

Algunas pautas para organizarse como fuerza política

  • Nunca se debe improvisar cuando se está creando un nuevo espacio o fuerza político/a.
  • El crecimiento y evolución de una organización deberá estar acompañado de los cambios necesarios en su estructura, [lo cual generalmente suele ser relegado a segundo plano]. A la agrupación corresponde el proceso de organización de los recursos (humanos, financieros y materiales) de los que dispone para alcanzar los objetivos deseados.
  • La estructura organizativa ha de dar respuesta a las necesidades de organización, pudiendo considerar la especialización, diferenciación y/o interacción, produciéndose diversas formas organizativas, cuya arquitectura busca orientar el marco de las relaciones organizativas en diferentes sentidos, según sea el criterio preferencial hacia las funciones, los votantes o el territorio, por ejemplo.
  • LA ESTRUCTURA ORGANIZATIVA NO ES LA ORGANIZACIÓN. Es solamente un instrumento a través del cual el espacio político, puede realizar sus objetivos.
  • Crear un nuevo espacio político es relativamente fácil. Lo más difícil es convertirlo en una alternativa real de poder. ¿Cómo se logra? pensando y planificando.
  • Decidir cómo se van a tomar las decisiones en el grupo y estructurar una forma de organización alineada con ese estilo de toma de decisiones.
  • Resolver un programa de formación de cuadros, ágil y práctico para toda la nueva estructura política.
  • Solo se organiza para emprender el camino de la lucha por el poder político.

Desde otra banda, hay que darle mucha importancia a la instancia de formación de cuadros, que en mi opinión, es más que formarlos en la doctrina, sino que es formarlos para conducir o liderar

Si bien todos y todas estamos en condición de empoderarnos, por eso que cada uno/a lleva el bastón de mariscal en su mochila, en mi opinión no es lo mismo un militante que un dirigente, en el sentido de la necesaria formación para conducir.

Simpatizante, Militante, Cuadro, Dirigente, Referente, Conductora Conductor, Líder Lideresa; tal vez sea un utópico esquema (seguramente desafortunado para muchos/as), para saber dónde ubicarnos, en función del propio recorrido, y desandar el camino de la formación permanente, tanto individual como colectiva.

De simpatizante a conductor/a, hay un camino que recorrer, que requiere tiempo, esfuerzo y compromiso. Saltear peldaños, podría significar, llegar a la instancia de conducir sin estar preparados para hacerlo.

En suma, reunirnos, organizarnos, pensarnos para el futuro y esa nueva normalidad que nos acecha como incertidumbre

Pero no pensarnos sólo desde la razón, eso no alcanza. También debemos sentir en los huesos, eso que la razón nos marca. Sólo siendo firmes en nuestras convicciones podremos convencer al otro y a la otra a que se sume.

Ahora, la organización que pensemos, debe sumar, y esa suma que intentemos, no tiene que tener la exactitud de la matemática, ni la frialdad de la aritmética, la suma que debemos construir desde la organización, debe ser la suma generosa de la política.

Y esa suma debe ser tan generosa que tenga la pretensión de construir la mayor organización o el mayor espacio político, que mejor exprese al campo nacional y popular.

El espacio político, que organicemos, debe ser tan generoso que nos tensiones permanentemente hacia una mejor síntesis.

Tan espléndido que nos confunda en amplios abrazos compañeros de solidaridad, fraternidad, fidelidad y respaldo.

Las personas mezquinas, los espacios políticos mezquinos, no pueden hacer sumas generosas, por eso, mostremos nuestro mejor corazón peronista y sumemos aún a pesar de nuestras miopes individualidades.

Pensemos, aún en soledad. Debatamos en compañía y construyamos la organización del espacio político, con la pretensión de constituir el colectivo más maravilloso de nuestro tiempo.

Movámonos, hagamos que el Movimiento se tense, se fortalezca, se active, para dar la mejor lucha de la que seamos capaces. Con Dignidad y con Orgullo.

Saquemos los bombos, cantemos la marcha y construyamos desde la diversidad, el mejor espacio político de que seamos capaces, construyamos y organicemos nuestro espacio político, como aquél en la que todos/as quieran participar, y poder así, constituir la mayor expresión colectiva que nos garantice continuar en la senda victoriosa de los triunfos electorales y permitan que nuevamente reine en el Pueblo “el amor y la igualdad”.

No pierdas la oportunidad. Que el tiempo no te venza.