Que el distanciamiento sea físico, pero no social

Por Daniel Prassel

Por primera vez en 44 años del Golpe Cívico-Militar no hubo marcha a plaza de mayo, claro que esto se dio en el marco de la cuarentena obligatoria decretada por nuestro presidente Alberto Fernández, medida preventiva con la que estamos totalmente de acuerdo y así los organismos también acompañaron en sintonía ya que el derecho humano más importante es sin dudas la vida, atentos a estas consideraciones desde la militancia de DDHH se construyó el masivo Pañuelazo Blanco, intervención popular que consistía en colgar pañuelos en ventanas; balcones; puertas, que embandero miles de hogares a lo largo y ancho de nuestro país y que ante la imposibilidad de movilizarse permitió una vez más visibilizar la vigencia de la defensa y reivindicación de las políticas de DDHH como un pilar fundamental de nuestra vida en democracia.

Hemos aprendido de Madres; Abuelas; Familiares; Ex Presxs Politicxs que desde la acción directa; la participación política y el compromiso popular, es posible seguir fortaleciendo este camino que sin dudas no ha sido fácil, si de tener memoria se trata hay que recordar que al inicio de la dictadura vastos sectores de la sociedad vieron con buenos ojos la llegada de los militares para “ordenar” la situación imperante en esos años, por eso hay que remarcar siempre que esta lucha que los organismos han iniciado hace tanto tiempo ha ido creciendo en la medida que como pueblo hemos ido profundizando; militando y aprendiendo sobre nuestro pasado reciente y sus hechos, donde además de denunciar el terrorismo de estado tuvimos también que reflexionar sobre las causas que permitieron en Argentina y por supuesto en Latinoamérica que esos genocidios fueran posibles, es ahí donde definitivamente afloran con claridad y salvajismo los modelos económicos que nos han sido impuestos a los Pueblos desde los centros de poder y que solo han generado pobreza; desigualdades y exclusión en cada territorio donde se han afincado.

 

Nuestros 30000 Compañeros y Compañeras que hoy nos faltan, no solo eran militantes políticos formados y esclarecidos, eran también personas con gustos; intereses; sentimientos y todo lo simple y complejo que constituye a las personas, eran como vos y como yo eso jamás hay que olvidarlo, deben además de ser referencia obligada a la hora de defender al Pueblo ser un poquito como un espejo donde nos miremos y donde podamos hacer sus convicciones y valores nuestros para convertirnos en multiplicadores de los mismos en pos de avanzar a una patria justa; libre; soberana; solidaria tal cual la soñaron, a la cual amaron y por la cual lucharon.

Dicho esto, entramos en la definición de este título de estas líneas donde nos referimos al distanciamiento que emana de la medida preventiva de cuarentena y que hemos estado observando en detalle desde sus inicios ya que no solo sobra tiempo sino ganas de aportar positivamente a la construcción y reflexión de una comunidad más humana.

Los aspectos positivos en este escenario excepcional dan cuenta de la gran labor de nuestros trabajadores de la salud jugándosela a diario; el sector público con las guardias para sostener la administración; las fuerzas de seguridad que realizan bien su trabajo y miles de militantes en los barrios con acciones comunitarias en merenderos e instituciones, por eso insistimos en reflexionar sobre la idea que da título a esta nota, cuando reiteramos que el distanciamiento es físico y no debe ser social apelamos directamente a reducir y visibilizar situaciones que no son inocentes y que impactan directamente en el respeto irrestricto a los DDHH, citare tan solo tres ejemplos que detallo a continuación y que por supuesto los grandes medios parecieran no darse cuenta de que esto está sucediendo, incluso, en algunos casos, son promotores de las mismas de manera inescrupulosa con su discurso desinformativo de miedo y terror que no apunta a la comunión sino a la disgregación o en el mejor de los casos a la segmentación de la comunidad más que nunca.

Domiciliarias a Genocidas: Desatada la situación de Pandemia y sin perder tiempo alguno, los represores a través de sus abogados han ido solicitando el beneficio de la prisión domiciliaria amparándose en el posible contagio que sufrirían estando detenidos en establecimientos públicos, cabe recordar que no hablamos de simples delincuentes sino de “personas” que no debitaron en secuestrar; torturar; violar; asesinar; robar niños o hasta tirar seres humanos con vida desde aviones, los pedidos hasta el día de hoy datan de alrededor de 80 de los cuales unos 19 ya han sido resueltos en favor de estos asesinos que nos ofenden como Pueblo, otros presentaciones han sido desestimadas (Etchecolatz por ejemplo) y es aquí que uno se pregunta, hemos visto aplausos varios; temas cantados por artistas; teletones y coso, es un buen momento para que este aislamiento nos permita no alejarnos del reclamo histórico de verdad y justicia, por lo que de manera urgente y desde mi humilde mirada no estaría de más apretar ya que podemos también utilizar el argumento real que hoy nos excede para enfatizar y ordenar de una vez al sistema judicial y reiterarles (una vez mas) que este Pueblo ya eligió y el único lugar para un genocida es la cárcel común y de cumplimiento efectivo, me gustaría ver este tema en los medios, por ahora bien gracias.

Casos de Violencia Institucional: Un tema muy heavy como se dice en el barrio pero ojo queremos ser lo más objetivos posible, acá no se trata de criticar por criticar a los trabajadores de la seguridad que hacen bien su trabajo en el marco de la ley y el estado de derecho y que tenemos además el desafió conjunto como sociedad y con nuestros políticos de ser capaces de formar esos trabajadores en perspectiva de DDHH; de Genero y respeto total por la ley y los valores democráticos, sino evidenciar a todos aquellos que abusan de su uniforme y cometen actos intolerables como lo que vimos hace unos días en González Catan y Avellaneda, ambos episodios nos mostraban efectivos de las fuerzas mientras humillaban y golpeaban a pibes humildes, si eso lo contrastas con el trato que por ejemplo le dieron al pibe que vino manejando desde sus vacaciones; violando controles policiales y fue noticia de Crónica durante un día, vemos como también hay desigualdades a la hora de la aplicación de las normas, ante eso somos inflexibles y nuestra tarea es seguir denunciando tales actos, que quede de una vez claro “dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”, sin vueltas.

Delación y Denuncismo Sistemático: Algo que también surgió en este clima enrarecido ha sido lo que denominamos el Denuncismo entre vecinos, hecho singular que básicamente consiste en acusar/denunciar sin mediar ninguna averiguación a quien supuestamente estaría violando la cuarentena, situación que ha devenido en ganancia perfecta como decía para que los medios te muestren con música de fondo al tono la cantidad de irresponsables que ponen en juego la vida del otro y acá hay que también ser puntuales y decir las cosas como son, hay irresponsables y eso es una verdad objetiva pero la gran mayoría de los señalados / denunciados jamás constituyo un número significativo en relación al gran número de argentinas y argentinos que con mucho esfuerzo están cumpliendo con las medidas preventivas, cabe decir entonces que este acto de denunciar al otro no solo no refleja veracidad sino que ha exacerbado prácticas que aunque parezcan lejanas también fueron parte de la dictadura o ya nos olvidamos del “Por algo será”; “Algo habrán hecho”, obvio no faltara alguien que me diga “sos un exagerado” a lo que le responderé con mis mejores modos que nuestra tarea en este momento es cuidar; ayudar; acompañar (En los términos posibles) al otro y no salir a denunciarlo sin elementos para darle de comer a esos grandes medios que enfatizan en distanciarnos socialmente cuando en realidad el aislamiento debe ser físico y NO SOCIAL.

Mas Estado; Mas Solidaridad; Mas Comunidad, como nuestros 30000 nos enseñaron.