Qué 20 años no es nada: EEUU y la OTAN fuera de Afganistán

Por Diego Gutiérrez.

Después de 20 años de ocupación militar, los EEUU se retiran de Afganistán. En la que hasta ahora fue su guerra mas larga de todas las de su historia, los EEUU dejan un país devastado, miles de muertos y heridos y una sensación de que nada de lo que venga en el futuro puede ser bueno. Por lo menos hasta ahí se presenta un consenso en los análisis de casi todos los medios internacionales. Aunque quizás no sea del todo exacto. Las primeras imágenes de la mañana del domingo nos muestran una Kabul en caos, los ocupantes norteamericanos casi escapando en escenas similares a la salida de Saigón en la guerra de Vietnam, un avión militar partiendo con decenas de afganos intentando escabullirse por cualquier rendija de la aeronave para abandonar un país que irremediablemente caerá en las manos de las milicias del Talibán. También nos muestran a los más altos mandos de estas milicias sentados en la oficina del ya huido expresidente Ghani, munidos de sus rifles de asalto soviéticos AK-47 y demás armas cual prolongación de sus extremidades.

Todo comenzó luego del ataque del grupo terrorista Al Qaeda atacara el centro financiero de EEUU y el mundo en Wall Street. Este acto le brindo la excusa perfecta para intervenir en Medio Oriente, y de paso, sindicar a un nuevo enemigo luego de la caída de la URSS, para justificar su posición de guardián del orden mundial. No lo haría solo, contaría con la complicidad de la OTAN, organización europea que al igual que los EEUU, también necesitaría un nuevo enemigo que justifique su existencia. Las operaciones comenzarían con la primera misión conocida como “Libertad Duradera” para continuar creciendo en el tiempo con operaciones en conjunto con las fuerzas de la OTAN. El punto mas alto de cantidad de tropas en el terreno fue en el año 2010 con alrededor de 110 mil soldados propios. A partir de este punto las tropas comenzaron a decaer y el gobierno de EEUU comenzó a explorar la salida del país sin haber derrotado a los Talibán.

A partir del 2011 Obama anunciaría el retiro gradual de tropas y el cambio de estrategia a partir del 2012, en donde se pasaría de combatir a dar apoyo a las fuerzas afganas y una vez que Al Qaeda se encuentre derrotada solo se harían labores de entrenamiento a las fuerzas gubernamentales. En el 2010 también se cambiaría de estrategia contra el grupo Talibán, de combatirlos se pasaría a tratar de negociar alguna clase de transición pactada entre estos y el gobierno afgano. Pero las negociaciones no avanzaron. A fines del 2014 Obama anuncia el retiro definitivo de las tropas. A medida que las fuerzas estadounidense se retiraban los Talibán ganaban terreno y avanzaban en la conquista de ciudades. Al reanudarse las negociaciones en el 2017 EEUU había perdido posiciones como para arrancarle concesiones en la negociación. El gobierno de Trump, entonces, aumento la cantidad de bombardeos y tropas en el conflicto para volver a sentar a la mesa de negociaciones a los Talibán.

Finalmente se encontraron en Doha, la capital de Qatar para acordar los términos de la salida de EEUU y de la entrada de los Talibán nuevamente a la vida política afgana. El 29 de febrero del 2020 se firmaron los términos del acuerdo entre las partes, estas consistían en que se sentarían con el gobierno afgano a negociar la paz y no entablar acciones violentas en contra de miembros del gobierno o rivales de otras facciones afganas, a no permitir que Al Qaeda se reagrupe dentro de territorio afgano y represente alguna amenaza para la seguridad de los EEUU. Mientras los norteamericanos se comprometieron a dejar Afganistán en un plazo de 14 meses desde el anuncio y  a levantar las sanciones económicas sobre los líderes del grupo islámico. También se incluyó un acuerdo de liberación de presos, 5000 prisioneros Talibán y 1000 prisioneros del gobierno afgano bajo el poder de los Talibán.

Ya en Abril de este año el nuevo presidente Joe Biden decide terminar de cumplir con la retirada largamente anunciada y con el acuerdo de Doha. Desde la Casa Blanca anunciaba la salida final de todas las tropas de Afganistán y dar por cumplida la misión principal, eliminar a Bin Laden y desarticular a Al Qaeda: “Creía que nuestra presencia en Afganistán debería centrarse en la razón por la que fuimos en primer lugar, para asegurarse que Afganistán no se utilizará como base desde la que atacar nuestro país de nuevo. Hicimos eso. Ese objetivo lo cumplimos”. Aunque informes de inteligencia aseguran que todavía hay militantes de Al Qaeda en varias provincias de la región y algunos integrados al aparato militar Talibán. Si bien el acuerdo debería haberse cumplido para el 1 de mayo, este se retraso algunos meses más, hasta el 18 de agosto, día en el que se precipito velozmente la caída del gobierno afgano y la toma de la capital, Kabul, por el ejercito Talibán.

¿Cuáles fueron los objetivos de los EEUU y de los países de la OTAN para invadir Afganistán? En primer lugar, derrocar al gobierno de los talibán, destruir las redes terroristas que se refugiaban en el país, capturar a Bin Laden y construir un Estado moderno al estilo de las democracias occidentales. Estos claro, fueron los objetivos declamados, aquellos que podían decirse, pero siempre hay más, incluso algunos de los que se dijeron tienen una dudosa legitimidad. ¿Realmente era un peligro para el mundo occidental el llamado “terrorismo islámico”? ¿O solo lo era para las potencias, las cuales desde la caída del Imperio Otomano se han dedicado a manipular la política de los pueblos de Medio Oriente? En este caso la incursión fue mas allá y se centro en Asia Central, lugar de una gran volatilidad geopolítica desde hace varios siglos y que imperios como el británico y el ruso han querido dominar y han fracasado.       

¿Cómo se supone que se pueda creer en la construcción de un Estado Liberal Moderno en un país y una región de profundas convicciones religiosas islamistas? Los pueblos de la región de Asia Central como Afganistán están compuestos por tribus o etnias que no responden tanto a la lógica de los Estados Nación liberales, la pertenencia es más al clan, a la tribu, y entre ellas también se suscitan disputas y controversias. En la constitución afgana se reconocen 14 etnias, las más importantes son los pastún, los tayikos, los hazaras y los uzbekos. La inmiscusión en sus regiones y países resulta una afrenta a su independencia que no aceptaron nunca ni aceptaran jamás. Las lógicas de los Estados Nación no son las suyas, y más si son impuestas desde los invasores occidentales. Valores occidentales como la democracia liberal, la libertad de expresión o los derechos humanos, son totalmente ajenos a la cultura de los pueblos afganos, y sobre todo de las enseñanzas coránicas de las madrazas, escuelas del Corán en donde fueron educados los talibán.

Dentro de la construcción del Estado Nacional se necesita crear organismos de seguridad y defensa que hagan de auxiliares de la ley y de defensa contra agresiones externas o internas. Para eso los EEUU y la OTAN enviaron miles de soldados y cientos de miles de parafernalias de seguridad y armamento bélico para crear a la policía y al ejercito afgano. Se reclutaron 352 mil afganos y afganas para lo que seria la nueva policía y el nuevo ejercito, aunque según una nota del Washington Post, solo se incorporaron a 254 mil, los restantes miles nunca fueron reclutados. Los comandantes afganos inflaron las listas con soldados inexistentes para cobrar parte del dinero que se   destinó para la conformación de las fuerzas.

El estado afgano construido a partir de la invasión del 2001 solo se sostenía por las fuerzas militares de ocupación que daban soporte a las fuerzas de seguridad y de defensa, y una vez decidida la retirada del país, el desmoronamiento de estas fuerzas fue muchísimo más rápido de lo que se esperaba. Solo se sostenían algunas operaciones gracias al apoyo de la fuerza aérea estadounidense Era esperable, el bando perdedor emprende la retirada con los menores costos posibles y tratando de conservar la vida. Es sabido que varios de los comandantes de las fuerzas afganas negociaron desde meses antes la rendición a cambio de no recibir retaliaciones.  La misión estadounidense no contempló jamás la inclusión dentro de la construcción del Estado afgano a su etnia mas numerosa. Estos fueron dejados de lado, según un duro informe de la SIGAR (Inspector General Espacial para la Reconstrucción de Afganistán, por sus siglas en inglés), “El gobierno de los EEUU rechazó oportunidades de reconciliación con los Talibán derrotados, y declinó implementar un proceso de paz inclusivo post conflicto, entonces el Talibán rápidamente se reconstruyó a si mismo como una poderosa insurgencia”

Una de las características que posee un Estado es la de tener el total control del territorio sobre el que opera, eso jamás lo logró el Estado Afgano. Hasta el 2014 se llegaron a haber hasta 150000 efectivos desplegados sobre el terreno entre fuerzas extranjeras y afganas. Para el 2015 solo quedaban unos 12000 efectivos extranjeros. Luego de esto los Talibán empezaron su imparable ofensiva, la cuál culminó el domingo pasado con la toma de Kabul. Pero antes de todo esto hubo conversaciones en Doha, capital de Qatar

Los otros motivos mencionados, la captura de Bin Laden y la desarticulación de los grupos terroristas como Al Qaeda y el ISIS pueden darse por cumplidos, y en varias reuniones entre los Talibán y las potencias se obtuvo el compromiso de que no dejarían que estos vuelvan a operar dentro del territorio que controlan. Este compromiso es clave, no solo para EEUU y la Unión Europea, sino también para Rusia, China, Pakistán, la India y las ex repúblicas de Asia Central. La clave según el periodista Burnett Rubin, en libro “Afganistán: Lo que todos necesitamos saber” del año 2020, es que “…al menos ninguna potencia regional o global con la capacidad de desestabilizar a Afganistán vea al orden político y militar del país como una amenaza”.

Como vimos, la cuestión del terrorismo fundamentalista es la que estuvo y está mas explícitamente sobre la mesa, pero otros motivos, nada desdeñables por cierto, siempre se aparecen cuando de las potencias se trata. Los recursos naturales de la región de Asia Central son un motivo suficiente como para motivar tanto intervenciones militares como para buscar la estabilidad para su explotación. Ya en el año 1975, el Servicio Geológico de los EEUU (USGS), por sus siglas en ingles, realizó una búsqueda exhaustiva sobre los recursos naturales que se podrían encontrar en Afganistán en colaboración con la USAID. En esta región se encuentran grandes reservas de gas natural y lo que se conoce como Tierras Raras, un conjunto de elementos químicos de difícil ubicación y que mayoritariamente se encuentran en Asia. Estos nutren a los artefactos electrónicos como celulares y pantallas led, pero también se encuentran en una gran cantidad de elementos electrónicos que componen la industria armamentística.

En el año 2007 también se publicó un informe preliminar sobre los recursos minerales en el suelo afgano por esta misma agencia gubernamental estadounidense. En el año 2012/13 el mismo USGS realizo otro mapeo de la zona y encontró numerosas reservas de estos minerales y de gas bajo el suelo afgano. En el 2010, un articulo del New York Times mencionó informe interno del Depto. de Defensa estadounidense en el cual se mencionaba la vasta riqueza en minerales, “…Afganistán podría eventualmente transformarse en uno de los centros mineros mas importantes en el mundo” según mencionaron funcionarios del gobierno. También citaron que estas riquezas podrían valuarse en alrededor de un billón de dólares. El mismo informe señala que Afganistán podría convertirse en la “Arabia Saudita del litio”.

Finalmente, el ministerio de minería del país de Asia Central publicó en el 2019 un informe llamado “Sector Minero-Hoja de Ruta”, y en el se señalan los principales minerales e hidrocarburos a explotar en el futuro. Estos son oro, cobre, hierro, aluminio, plomo, zinc, tungsteno, mercurio, y estaño entre los minerales primarios. También hay depósitos de piedras preciosas como lapis lazuli, esmeraldas, rubíes, zafiros y espinelas. Se han encontrado de cromo, sulfuro, talco, asbestos, celestita, arcilla, potasio y pegamitas. En cuanto a hidrocarburos, estudios del 2011 dan cuenta de posibles reservas de 1,6 billones de barriles de petróleo y de 440 billones de metros cúbicos de gas.

Un dato muy interesante y poco conocido es que el primer presidente luego de la invasión y ocupación de EEUU y la OTAN sobre Afganistán fue Hamid Karzai, y el primer embajador que EEUU envió en representación fue un afgano estadounidense, Zalmay Khalilzad. Ambos realizaron trabajos de consultoría para la empresa energética estadounidense UnoCal, la cual sostuvo un litigio con la petrolera argentina Bridas, del ya fallecido empresario Carlos Bulgheroni, por el derecho de paso de un proyecto de gasoducto entre Turkmenistán, Afganistán, Pakistán y la India, el TAPI. Karzai fue presidente durante el gobierno de transición y firmó la nueva constitución afgana sancionada en el 2004 y Khalilzad fue enviado especial de Trump a Afganistán en el 2018 para iniciar las conversaciones con los Talibán. Inclusive hoy, ambos tienen un alto protagonismo en la política afgana y en las conversaciones entre los sectores que se dirimen el poder en en país y la futura gobernabilidad. Karzai no es ajeno a las cuestiones tribales y étnicas afganas ya que pertenece a una influyente familia, el clan popalzai del grupo tribal durrani, y durante la intervención soviética formo parte de los muyahidines que la combatieron.

Todos tienen intereses en la región, las 5 ex republicas soviéticas, EEUU, China, la India, Rusia, Pakistán y la Unión Europea. La cuestión del terrorismo es central como dijimos anteriormente. Rusia no quiere cerca de su área de influencia movimientos extremistas que alteren el orden de la región. China tiene un pequeño limite con Afganistán a través del Corredor de Wakhan con la región autónoma de Xinjian, en donde milicias musulmanas uigures pueden causar desestabilización. Las ex republicas soviéticas necesitan estabilidad para explotar sus recursos naturales y tanto EEUU como la UE buscan terminar con la posibilidad de atentados terroristas en sus territorios, y también negocios. Pakistán por su parte, al encontrarse en el medio de la India y un gobierno afgano pro norteamericano y cercano a la India, necesita un cambio de gobierno más cercano a sus intereses y que mejore su posición relativa en la región.

Hablando de los negocios, algunas cuestiones en concreto que se fueron dando en estos últimos meses fueron, en primer lugar reuniones entre Rusia y los Talibán se vienen realizando hace alrededor de 7 años, y en una de las últimas reuniones que mantuvieron hace un mes, el portavoz Talibán enviado a Moscú, Mohamed Sohail Shaheen declaro que “no permitiremos que nadie use el territorio afgano para atacar a Rusia y países vecinos (…) tenemos muy buenas relaciones con Rusia”. El embajador ruso en Kabul, Dimitry Zhirnov tuvo una reunión luego de que los Talibán tomaran la capital y logró que la promesa del grupo islámico que van a proteger la embajada rusa. Zhirmov calificó a los Talibán como “unos tipos razonables”.

Pero los negocios también son parte y en mayo tuvieron otra importante reunión en Moscú el embajador de Pakistán, Shakfat Alí Khan y el Ministro de Energía Ruso, Nikolai Shulginov para firmar la revisión de un acuerdo sobre la construcción del gasoducto Pakistán Stream Gas Pipeline, que llevara Gas Natural Licuado desde los puertos de Karachi y Gwadar hasta la ciudad de Lahore, la mayoría del gas será provisto por Qatar, que casualmente es el país que se presto a recibir las conversaciones entre EEUU y los Talibán para la retirada de las tropas y las intra afganas para que tanto el gobierno como el grupo islámico pactaran un gobierno conjunto.

China también tiene sus intereses económicos, como dijimos, en territorio afgano se encuentran unas importantes reservas de litio, y actualmente China se encuentra en un gran proyecto para reemplazar los combustibles fosiles de su industria automotriz por baterías de litio. Así mismo su proyecto de la Nueva Ruta de la Seda tiene un punto central en las disputadas tierras afganas. Desde hace varios años China viene realizando inversiones. En el 2008 obtuvo la concesión de una importante mina de cobre en la región de Mes Aynak, antiguamente un campo de entrenamiento de Al Qaeda. China viene invirtiendo en carreteras que le proporcionen la posibilidad de llegar hacia estas minas y extraer el producto de manera segura, y que se conecten con el corredor China Pakistán, país en el que ha realizado inversiones por mas de 60 mil millones de dólares.

En julio de este año, uno de los fundadores del grupo Talibán, el Mula Abdul Ghani se reunió con el canciller chino, Wang Yi en Tianjin, en la cual el Mula le prometía al canciller que Afganistán no prestara su territorio para las operaciones de ninguna organización terrorista. Wang por su parte recalcó que “Los talibanes representan una fuerza clave política y militar, y desempeñaran un papel importante en el proceso de paz, reconciliación y reconstrucción”. Así, los Talibán reciben un fuerte espaldarazo de quienes seguramente son los que más tienen para ganar en este “Gran Juego” en Asia Central.

La India tampoco es un jugador menor, desde hace varios años tienen inversiones millonarias en Afganistán. Siendo los Talibán un aliado importante de los paquistaníes, la retirada de EEUU y la caída de un gobierno afín intranquilizo al gobierno de Modi. India tiene inversiones por mas de 3 mil millones de dólares, pero viendo que la estabilidad es un valor que les conviene a todos, quizas este nuevo orden regional sea conveniente para sus intereses. India tiene una gran dependencia del carbon para sus industrias, un combustible altamente contaminante, y esta en proceso de diversifica su matríz energética. Los posibles gasoductos a construirse en la región podrían traerle un beneficio en una menor contaminación ambiental, un ahorro de dólares ya que el gas es mas barato y una mejor relación con su vecino Pakistán.

Turkmenistán también podría beneficiarse si se reedita la posibilidad de la construcción del gasoducto TAPI. En su cuenta de Twitter, el experto en mercados mundiales de energía, el Dr Anas Alhajji comento que hace alrededor de unos 6 meses, “…un equipo de talibanes visito Turkmenistán y se comprometió a proteger el oleoducto, y destacó la necesidad de completar su construcción. Todos los indicios al momento indicaron que Estados Unidos coordino esa visita. Esto indica que la preparación para el control de los talibanes es antigua y que los estadounidenses están interesados en esta línea”. Un gasoducto de estas características competiría directamente con el de Rusia hacia Pakistán.

Kirguistán y Tayikistán también tienen su propio proyecto, el CASA-1000, una red de tendido eléctrico que conecta a estos 2 países con Afganistán y Pakistán. Esta red tiene 1300 km de largo y proveería de 1300 Mega Watts de energía a estos 4 países. El proyecto ya esta iniciado y el costo es de 1300 millones de dólares, con financiamiento del Banco Mundial, el Banco Islámico de Desarrollo, la USAID, el Banco Europeo de Inversiones y el Depto. Británico para el desarrollo internacional.

Quizás las condiciones de entrada a la guerra más larga de este corto siglo XXI no tengan específicamente que ver con la cuestión de los recursos naturales de Afganistán y si los cambios que se operaron a fines del siglo XX con la caída de la URSS y y la invasión de Kuwait por parte de Saddam Hussein. Justamente dos ex aliados, Hussein y Osama Bin Laden fueron las excusas para que EEUU invadiera Medio Oriente y a su vecina Asia Central, en el encuentro final de un nuevo enemigo que se venía moldeando desde principios de los años 90. El politólogo Samuel Huntington en su libro “Choque de Civilizaciones” teorizaba sobre el nuevo enfrentamiento, ya no basado en las ideologías sino en las religiones de las diferentes civilizaciones, en este caso la occidental y la islamica como los actores políticos principales del siglo XXI. Y esta teoría le daría la excusa necesaria para seguir buscando la dominación global ante un enemigo que se mostraría como un peligro para el “American Way of Life”.