Protagonistas: Juan Uccelli, consultor porcino y ex presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos

Por Julio De Vido (h).

Una nueva semana en Argentina en que la discusión agropecuaria se centra en retenciones si o retenciones no, exportaciones de carne vacuna si o exportaciones de carne no, polarizaciones de nulo valor práctico en el día a día de nuestra población que pierde poder adquisitivo regularmente al ver sus ingresos bajar y los precios subir.

Además de esto sufrimos una pandemia mundial que ha llevado a gran parte del mundo a tomar medidas de restricción para intentar frenar el avance del virus a la espera de una vacuna que comience a poner fin a esta situación que ha dejado millones de muertos.

En ese marco de restricciones durante el 2020 y con una agenda copada por el Covid, solo opacada en algún momento por Vicentin, las marchas opositoras en los días patrios y las fiestas clandestinas aparecen los primeros ruidos sobre la producción porcina, las inversiones chinas y los ambientalistas, bienvenido sea el debate, pensé. En este portal y esta sección hicimos referencia a la cuestión y sucesivamente insistimos en la necesidad que tiene nuestro país por agregar valor a nuestras materias primas agrícolas, es decir, convertir proteína y fibra vegetal en proteína animal.

Hoy en Identidad Colectiva tenemos el gusto de hacerle algunas preguntas a Juan Uccelli, consultor porcino y ex presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos. Les recomiendo buscar en YouTube o RadioCut sus debates e intervenciones en distintos medios y plataformas cuando el debate sobre las granjas porcinas estaba en la cresta de la ola.

El sector durante el 2020, récord en distintos aspectos para la porcicultura, consumió el 2.9% de la producción de maíz (Estados Unidos destina más del 8%) y el 1.1% de la producción de soja argentina. Un marcado aumento en la eficiencia de cada cerda madre pasando de 21.1 capones por madre/año a 22.3 capones por madre/año derivó en una producción anual para el 2020 de 790.386 tn./eq./res.

A su vez se generó un aumento de 9.4% en el peso de engorde de los cerdos pasando de 110.5 a 114.3, y según Uccelli, con posibilidades de aumentar aún más este peso. Medidas de este tipo insistimos que son necesarias para el sector bovino y de esta manera aumentar en el corto plazo la oferta de carne.

El sector exportó 42.000 toneladas en el 2020 teniendo a China como principal mercado sin descuidar el mercado interno y buscando aumentar la producción para que este esquema se sostenga en el largo plazo. Sin más, los dejo con el intercambio con Juan Uccelli.

Julio Eduardo De Vido: ¿En qué situación actual describirías al sector porcino argentino? ¿Cómo se ha llegado a esta situación o que lo ha favorecido en términos de políticas públicas para con el sector?

Juan Uccelli: Tuve la suerte de ser parte, junto a un grupo de personas y desde la AAPP, de los cambios más importantes que se produjeron en el sector en los últimos 20 años. Cuando a fines de la década del 90 el 50% de lo que consumíamos era importado y se habían perdido más de 2500 productores de cerdos por falta de rentabilidad, se decidió hacer una hoja de ruta con los puntos más importantes a saber: A.- Erradicación de la Peste Porcina Clásica (No la Africana que nunca la tuvimos), B.- Tratar de disminuir las importaciones, en especial del principal proveedor que era Brasil, C.- Promover el consumo de carne fresca porcina (sólo 1 kilo per cápita era el consumo anual) y D.- Trabajar para tener la producción y los mercados para exportar. Hoy en día todos estos puntos se cumplieron, con mucho esfuerzo y apoyos de algunos Gobiernos más que otros.

Hoy el Sector Produce casi 800.000 toneladas, exportamos 43.000 toneladas e importamos 25.000 toneladas con un consumo el año pasado de 18.7 kilos per cápita, de los cuales 17 son como carne fresca. Hasta el 2015 se sumaron prácticamente la misma cantidad de productores que se perdieron en la década del 90. Abastecemos a un mercado creciente en el consumo, porque seguimos con la promoción (a pulmón, sin ningún Instituto de recaudación) y tenemos un techo por ahora para el 2030 de 30 kilos per cápita, más un mercado internacional altamente demandante.

JEDV: ¿Cómo se explica que en pocos años Argentina se haya convertido de un importador a un exportador con gran potencial, con récord en el año 2020 y casi que duplicando esos indicadores en el 2021? ¿Hasta dónde puede acompañar la producción ese sendero?

JU: Todos planteaban históricamente que Argentina era uno de los países con más potencial, pero solo lo hicimos realidad cuando empezamos desarrollando el mercado interno, con promoción y explicando el tipo de producto que hacemos y eso nos permitió la primera experiencia exportadora en el 2008, que no fue buena, pero nos permitió aprender de los errores para solucionarlos y lanzarnos nuevamente en el 2015, logrando el éxito de tener superávit comercial tanto en divisas como en toneladas en el 2020, situación que no sucedía desde 1991. El fuerte crecimiento experimentado el año pasado, seguirá su rumbo este año, pero con un techo entre 50.000 y 60.000 toneladas por falta de inversiones en el frío de las plantas procesadoras. En todo momento sin dejar de abastecer el mercado local, que sigue creciendo. 

JEDV: Sabemos en base a datos del INDEC que el asado tuvo un aumento interanual de más del 90%, el pollo entero de aproximadamente un 48%, de cortes de cerdo no tenemos más información que la de algunos embutidos y fiambres, según informes tuyos el pechito, por ejemplo aumentó 57.85%. ¿Se le da poca importancia a la carne de cerdo desde el Estado, o el dominio en el consumo de la carne vacuna copa la agenda de la política?

JU: Los aumentos anuales de la carne de cerdo el año pasado fueron superiores, pero nos separamos mucho de la carne vacuna. Hay que tener en cuenta que los precios finales de algunos cortes de cerdo están relacionados con los precios de los cortes vacunos, así cuando sube el asado, los carniceros suben el pechito. Cuando participábamos con tan solo 1 kilo per cápita en el plato de los argentinos, no teníamos peso. Hoy con los 17 kilos per cápita de carne fresca, no solo pasamos a tener peso, sino ser una opción sana, saludable, sabrosa y barata a la carne vacuna, que indefectiblemente continuará bajando en el consumo en el país.

JEDV: Mucho se habló el año pasado sobre las potencialidades del acuerdo porcino con inversores chinos para la instalación de granjas a partir de una necesidad del gigante asiático por la diseminación de la peste porcina africana en sus producciones que al día de hoy sigue afectando. ¿Cuál es la situación del proyecto en la actualidad? ¿Qué le ofrece Argentina a los inversores, no solo chinos, como potenciales en materia de inversiones? ¿Cuáles serían otros mercados de exportación que Argentina hoy por hoy no tiene en su cartera?

JU: Lamentablemente se habló mucho y mal desde el inicio del tema de posibles inversiones chinas en el sector porcino. Habló gente que no tiene idea y los que creíamos que tenían alguna idea, en la propuesta que hicieron, le dieron más razón a los ambientalistas y veganos de que era una locura. Pensar en una granja en 100 hectáreas donde pongo la producción de 12.000 madres y sus crías es inviable, no solo desde el punto de vista ambiental, sino sanitario propio de la producción porcina. Personalmente traté de redimensionar los números que se plantearon (de 3.000.000 de madres a 300.000 en 5 años) y a proponer un tipo de granjas “inteligentes” donde las 12.000 madres están divididas en 4 unidades de producción de lechones (UPL) en distintas locaciones y en 88 galpones de engorde de los lechones hasta faena en un radio de 100 a 150 km. Así cuidamos el medio ambiente y aprovechamos las ventajas comparativas y competitivas que tiene Argentina para ser proveedor del mundo, dando valor agregado a nuestros cereales y generando mano de obra genuina en la ruralidad. El proyecto actualmente está en conversaciones y seguramente se llevará a cabo, ya sea en la asociación para producir de chinos y argentinos o en la financiación de proyectos locales a partir de préstamos de China, pagaderos en carne de cerdo. Todo el movimiento del año pasado fue importante para separar la paja del trigo y presentó a la Argentina como el país con mayor posibilidad de crecimiento, interesando a otros inversores internacionales en financiar proyectos argentinos de cerdos. El principal país comprador actualmente es China y se vende a Hong Kong, Rusia y países africanos. Se está trabajando para abrir nuevos mercados y diversificar la colocación de la producción, más allá que China seguirá siendo un gran comprador de carne porcina por los próximos 5/6 años.

JEDV: ¿Cuál es la incidencia del maíz en los costos de producción? ¿Cuánta de la producción nacional de maíz se destina al sector porcino? ¿Cuál es la posición del sector entorno a las retenciones entendiendo a este como uno de las beneficiados por la herramienta?

JU: El maíz va cambiando su participación en el costo de producción según su cotización. Hoy en día representa el 40% de la alimentación, que, a su vez, representa el 70% del costo total. El sector nunca propuso las retenciones, pero no hay duda que supo utilizar la oportunidad en el crecimiento que tuvo. Otros sectores no hicieron lo mismo.

JEDV: ¿Qué se espera para el futuro de corto y mediano plazo en el sector porcino? ¿Qué nivel de compromiso hay en el Estado con este y con las necesidades del mismo? 

JU: Argentina tiene un futuro más que interesante en el mediano plazo, tanto en la producción para el mercado local, como en la producción para exportar. Si se dieran las inversiones programadas, Argentina en 6/7 años estaría exportando la misma cantidad que hoy exporta la carne vacuna, y aumentaría su participación en la mesa de los argentinos. El sector necesita del Estado la solución de algunas trabas, como hoy es el IVA inversiones que no se puede recuperar (creado por la modificación de la Ley de Presupuesto a fines del 2017 por el Gobierno anterior) y el acompañamiento en la apertura de nuevos mercados para la exportación. A cambio absorberá gran parte de la disminución del consumo de carne vacuna que se viene produciendo y continuará en los próximos años.