Primer aniversario

Por Gustavo Feldman.

El 4 de diciembre de 2019, VICENTIN dejó de pagar. Esa mañana habían tomado grano de una empresa que se llama La Clementina, que hoy es uno de los denunciantes en la causa penal que tramita en Rosario. El 5 de diciembre, el Grupo Vicentin hace saber que se encuentra en un estado de “stress financiero”, formula cínica y engañosa, acuñada por Roberto Gazze, para disimular el default, el no pago y la estafa.

El 6 de diciembre la directiva con el difunto “mono” NARDELLI a la cabeza se reúnen con el electo Alberto Fernández y una semana después vuelven a reunirse con el Presidente Alberto Fernández. En esos encuentros se produce el “sincericidio”: “muchas de estas empresas son sellos que tuvimos que armar para tomar deuda”

A un año las cosas están peor de como comenzaron. Por supuesto que no le pagaron a nadie, que la plata no aparece y que sigue vigente la política del ocultamiento.

A lo largo de este año, y después de los muchos avatares que se fueron dando, a saber: la frustrada intervención del Poder Ejecutivo Nacional y la también frustrada expropiación; la frustrada negociación intentada por el gobierno de la Provincia de Santa Fe; un concurso que se parece más a un sainete que a un proceso judicial; un recambio  de Directorio pero no de la directriz conductal del Grupo Vicentin; operaciones obscuras que llevan a la idea de la fuga de capital y vaciamiento de empresa; la inminente y concreta licuación de la deuda a través de la pesificación de la misma en lo que hace a los productores y acopiadores. Todo esto en el debe de este primer aniversario.

¿Y en el haber?, ¿hay algo? Creo que sí. La investigación penal en Rosario sigue y seguirá su curso, quizás algo lento pero firme; y a pesar de algunos torpes intentos de menospreciarla o de llevársela a Reconquista para reproducir en el ámbito penal el esquema de cobertura y de impunidad que refleja el concurso.

También hay cuestiones que por ahora son un interrogante: uno, la “intervención” decretada recientemente, que puede tomarse como pura cosmética o como un intento serio de mejor administración. Es que ni la excelencia profesional del interventor designado, sumada a la buena predisposición que aún queda en los principales acreedores, puede que alcancen para paliar los elementos disvaliosos del cuadro de situación. Como sea, lo correcto y lo lógico es que se haga el intento.

La otra novedad, aun con signo de interrogación, que “encaja” con la intervención, es la propuesta del actual Directorio de formar un “Comité de Reestructuración” con postulados concretos, por lo menos en teoría. Son los “Lineamientos para la propuesta de Reestructuración y la Conformación de un COMITÉ DE ACREEDORES”.

Hasta acá todo lo acontecido en este particular año cuyo final ha comenzado, todo, ratifica lo que desde estas columnas hemos expresado siempre: Estamos ante una mega estafa, con un grado de lesividad en la entretela productiva de la Provincia de Santa Fe y en la pampa húmeda como nunca ocurrió en la historia.

Con una envergadura, tanto cuantitativa como cualitativa, sin igual; y con una repercusión en centenares de productores, acopiadores, exportadores, bancos y cooperativas nunca vista. Un desastre de dimensiones inconmensurable.

Todo lo ocurrido este año fue ratificando y demostrando como el Grupo Vicentin se apropió del cereal ajeno y lo trató y lo sigue tratando como propio. Basta ver la última resolución del Banco Central que desactivó la operatoria de Diaz Forti, sospechada prestanombre para que Vicentin siga exportando y cobrando; pero nunca pagando, o sea, siempre en desmedro de los defraudados acreedores.

Al día de hoy hay certezas e incertidumbres; entre estas últimas está cual será el verdadero papel de la intervención y con cuanta eficacia será desempeñado; y si el Comité de Acreedores se formará o no. Entre las primeras, entre las certezas, me animo a mencionar dos: La primera, por más buena voluntad, interventor y comité que haya sino aparecen los 1000 millones de dólares que hacen falta para resarcir esto no se arregla; la segunda: la investigación penal que se lleva a cabo en Rosario seguirá hasta lo último y no habrá impunidad.