Política Nacional y Fuerzas Armadas: la carta de Hebe a Rossi

Por Mariela Montiel.

Compañeras y compañeros, nos convoca un tema incómodo para cierto sector de la intelectualidad, pero como nosotros tenemos las ganas de pensar desde el barrio todo lo que nos aqueja, pues aquí estamos, pensando una vez más el rol de la Defensa Nacional en estos tiempos.

El día 29 de julio, la compañera Hebe de Bonafini, Presidenta de Madres ha dirigido una carta abierta al Ministro Jorge Rossi reconociendo y valorando el rol de las Fuerzas Armadas (FFAA) en este contexto de pandemia. Hablar de Hebe y de FFAA (como de cualquier referente de los DDHH) es como tomar mate con tu patrón, que te debe aguinaldo y vacaciones, pero es parte del equipo de fulbito, digamos. Poné la pava y lee!

Es complejo hablar de DDHH y FFAA sin dejar de asociarlos con el terrorismo de Estado y se debe a la conciencia histórico y política que tenemos y consecuentemente lo hacemos con memoria, con respeto por los 30 mil y por sus familiares. Pero hay que encontrar la manera de separar, delimitar y construir algo nuevo.

La barriada sabe de violación de DDHH, por ser protagonista de las aberraciones que siempre caen sobre los cuerpos y las almas oprimidas bajo esta democracia desvirtuada que no siempre es cabalgada por quien es electo por las urnas. Y con esto no le quito poder al Presidente, al contrario, digo que la unidad electoral no siempre implica unidad ideológica. Hay que saber conducir con las oligarquías financieras en contra.

Primero definamos Defensa Nacional, escojamos la mejor que tuvimos, Ley 13.234 de 1948 sancionada bajo la presidencia de Juan Domingo Perón. No solo son las FFAA, si no que “En su solución entran en juego todos sus habitantes; todas las energías, todas las riquezas, todas las industrias y producciones más diversas; todos los medios de transporte y vías de comunicación, etc.” Entonces, una política de Defensa Nacional es el futuro de nuestros hijos, que no deben pedir permiso para comer 4 veces al día. Es la sonrisa de nuestros nietos recibiendo un título universitario, son los militares defendiendo las Malvinas en las Malvinas, es una esquina sin paco. Son más escuelas y menos cárceles.

Siempre digo que hay que militar mínimamente lo posible, y esto ha sido posible hasta 1955.

Hebe felicita al ministro de Defensa porque sacó a las FFAA a la calle y no fue para cagarnos a palo. Están laburando codo a codo con los movimientos sociales, los referentes barriales y los municipios para acercar un plato caliente al pueblo. Y escribe esa carta una mina que, en menos de 18 meses, los milicos le desaparecieron dos hijos y una nuera.

La pregunta que te estás haciendo es ¿cómo pasamos de tener militares que pensaban en la industrialización y en el crecimiento científico tecnológico para la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación a sufrir unos milicos genocidas cómplices del neoliberalismo y el terrorismo de Estado? Te lo resumo y no por ellos te privo de contenido (lo aclaro para la gilada que cree que hablar sencillo quita legitimidad en el contenido)

El peronismo se desarrolla en un contexto de Guerras Mundiales, la guerra era parte de la vida cotidiana de los terrestres, y todos los militares de los años 20 comprendieron que sin industrialización era imposible afrontar una batalla. Esta concepción la profundiza Perón en los 40 y de allí la necesidad de que el pueblo este bien alimentado, capacitado y consiente de lo que debe defender. Te menciono algunas cuestiones importantes: el plan de Savio, la fabricación de aviones Pulquis con Weiss, el rastrogero, el control de nuestra producción de petróleo con Mosconi y Pujato, la instalación de bases científicas en la Antártida, etc. Cualquier pibe o piba adolescente entraba a la secundaria y salía con un oficio y si deseaba, continuaba la universidad. Los padres de esos pibes tenían laburo. Ese era el rol de las FFAA en la Argentina hasta 1955. Había una Política Nacional y unas FFAA que encontraban en ella su rol político y social.

Luego, el periodo de guerras culminó con el control mundial de EEUU y la URSS y comenzó la Guerra Fría. El mundo queda dividido entre un bloque comunista y otro capitalista. El agua y el aceite. Tus viejos o abuelos vivieron bajo una libertad capitalista, individualista, competitiva. Había dos mundos, como hoy hay dos argentinas: la de Recoleta, Barrio Norte y la de Retiro, Villa Caraza o Barrio Fátima. Pero ojo, que haya dos realidades tan desiguales no quita que una sostenga a la otra. Así nosotros colgamos 3 calzones rotos en el alambre que oficia de medianera y el chetaje garpa 300 lucas para viajar a Francia en jet privado y le sobra para los caramelos.

Entonces, ese proyecto nacional peronista es derrocado por los oligarcas y la CIA en conjunto con Inglaterra. Y a partir de los 60, la Defensa Nacional será impuesta por los norteamericanos. Y así llegamos a la Doctrina de Seguridad Nacional que destruyó moralmente a nuestras FFAA. Estas ya no estaban para industrializarnos y prepararnos para defender la soberanía y el futuro de la barriada, sino para matarnos. Porque el peronismo nos dio dignidad y con ello las ganas de luchas para sostenerlo y el gorila nos tuvo que fusilar, desaparecer y matar para imponer una nueva política nacional, ahora la extranjera.

Con ese neoliberalismo tus abuelos perdieron el laburo, la comida comenzó a ser privilegio de clase, la escuela se convirtió en comedor por necesidad y no por grandeza.

Con la vuelta a la democracia y Alfonsín, en materia militar y de defensa estábamos en el horno. No solo que no teníamos proyecto nacional, sino que ya no teníamos fábricas, los milicos genocidas manejados por EEUU se creían impunes y el terrorismo de estado había roto los lazos sociales. Comienzan los históricos juicios a las Juntas, que se ven opacados por las leyes de Obediencia debida y Punto Final. En los 90 los indultos de Menem. Es decir, había que desarmar a las FFAA porque ahora eran enemigas, una campaña de desmalvinización cuestionaba a los combatientes y los presentaba como cómplices de Videla y Galtieri.

Entonces, cuando Hebe dice “una parte de nuestro sueño se está cumpliendo” habla por sus hijos desaparecidos, por todas madres y las abuelas. Con Néstor Kirchner como presidente asistimos al inolvidable 24 de marzo de 2004, cuando el nuevo jefe del Ejército, Roberto Bendini, tuvo que descolgar de las paredes del Colegio Militar los retratos de los genocidas. Así, bajo un cuadro y formó miles (y comenzábamos casi de cero)

Para finalizar, compañeras y compañeros somos una generación que no sufrió en carne propia la tortura y la muerte, somos quienes debemos contar la historia de los pueblos que lucharon, los que seguiremos exigiendo cárcel común para los milicos asesinos, pero también somos los que debemos creer en una nueva Política Nacional. Tengo la esperanza de que, en la pos pandemia, podamos construirla. Con el Pueblo, las organizaciones y las FFAA.