Plan económico en marcha, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese

Por Silvina Caputo.

Esta semana el gobierno nacional renegoció la deuda en moneda y legislación extranjera que tiene nuestro país por 66 mil millones de pesos, sin embargo, los agoreros dicen, instalan, repiten, que Alberto Fernández no tiene plan económico.

Lo dicen los que se encargaron de pedir ese dinero que nunca, ningún argentino vio, ni verá.

Ellos sí tenían plan económico, y lo llevaron a la práctica. Pero parece que en ocho meses de gobierno Alberto no encontró ninguno.

En cambio, en ese tiempo, los aliancistas del PRO, la UCR y la CC habían realizado tarifazos del 600 por ciento, generado una devaluación del 40 por ciento, duplicado la inflación y hasta habían pagado a los fondos buitres más de lo que les habían solicitado.

Todo en pos de las inversiones, lo mismo que ahora. La bendita confianza de los poderosos que pareciera necesitan ver sangre para movilizarse.

Pero la historia volvió a desmentirlos y los brotes verdes no llegaron al jardín de Macri (o al menos al nuestro) pese al ajuste, a la represión, al silenciamiento.

Igual, como de generar sentido se trata, el slogan se repite como un mantra: «Renegocia la deuda, pero no hay plan económico, no hay plan, no hay inversiones».

¿Qué otra demostración de plan económico se necesita que el de renegociar una deuda sideral?

Redefinamos plan. Plan supone ir detrás de objetivos y generar herramientas para alcanzarlas. Los objetivos del gobierno del Frente de Todos son claros, reactivar la economía, generar trabajo y bienestar en el pueblo. ¿Herramientas?, el relanzamiento de un plan de construcción de viviendas, ponele, el plan de reactivación de obras públicas en todo el país, el plan de otorgamiento de créditos y subsidios para los más necesitados, el mantenimiento del precio del dólar, de las tarifas, entre otros.

Pareciera que sí, que hay plan, pero no les gusta. Y no les gusta porque no quieren lo mismo el Frente de Todos que la oposición descarnada que incita a la gente a contagiarse en plena pandemia, ni los medios que necesitan seguir instalando consignas.

No quiere lo mismo un Hugo Yasky que un Mario Pergolini cuando de defender derechos de los trabajadores se trata. No quieren lo mismo y Pergolini podría decir que no hay ley de teletrabajo, y desconocerla, sabiendo no sólo que existe, sino que debe cumplirla.

El plan de Alberto Fernández está, es claro, y fue el votado por la mayoría del pueblo argentino, le guste a quien le guste, y le pese a quien le pese.