Placeres mundanos

Por Liliana Etlis.

Respiró profundamente, como si quisiese mover de su lugar acostumbrado todas las articulaciones, músculos y huesos. Era una cuestión de desobediencia a los mandatos, no quiso disciplinar el cuerpo ni tampoco ordenarlo según las cartografías corporales.

Imaginó su cabeza llena de sueños visibles, de esta manera cualquiera que se acercara a
saludar, conocía sus utopías sin tanto palabrerío.
Sus brazos y piernas se movían como rizomas.

Desplazaban el denso aire antes de la lluvia en
veredas y calles de adoquines, donde habían ocurrido situaciones de penas y glorias.

Las sensibilidades hacia los navegantes y leyentes se observaban en los torsos desnudos, así podían leerse palabras con mensajes sugestivos.

El corazón latía como el pulso y su sexo.
Se despertó de aquel sueño buscando libertades y comenzó el día tarareando una canción de
cuna.

Liliana Etlis: https://lilianaetlis.wordpress.com/

Escultura: Hedwige Leroux