Permanencia

Por Liliana Etlis.

Vivían en la provincia, Norma habitaba en la calle de los números pares y Jorgito enfrente, donde las casas se acomodaban en forma discontinua respecto a los dígitos.

En la esquina se juntaba la barra para hablar de dos temas fundamentales, los Beatles con su último concierto en una terraza y sobre amores personales combinados con la situación política. Norma y Jorge se observaban de reojo intensamente en esos momentos hasta que él la invitó a una rateada, esos faltazos en la secundaria donde varixs hacían honor a los impulsos de las pasiones.

Él sugirió ir al barrio Evita, ella aceptó. Durante el viaje en colectivo se escucharon libres, hablaban de lo que se les ocurría en el momento, luego se sentaron juntos en la hilera de los asientos unitarios, se encontraban más cercanos que aquellas miradas de reojo que siempre acostumbraban realizar simultáneamente en la esquina del barrio.

En Norma ocurría un fenómeno, parte de las ideas se iban hacia el futuro, una incógnita de qué pasaría si aceptaba una caricia. Él en cambio, solo imaginaba cómo estaría su aliento si la besaba, si habría espesura o liviandad.
Llegaron y se ubicaron en el banco de cemento que él imaginaba y se acomodarían ya que conocía el lugar. Norma pensaba mientras oía a medias una posible explicación de parte de Jorge: qué diría en el laburo por el faltazo, qué le recomendaba a ella no decir en su casa; simultáneamente ella recordaba no saber dar un beso profundo del que hablaban en la esquina de sus casas los pibes del rioba, cómo sería ese instante, ese primer acercamiento amoroso. Jorge, en cambio, pensaba por momentos la actitud de algunos vecinos, los más cercanos, quienes estaban a la expectativa ya que era muy visible los gestos cuando se saludaban, hablaban, reían en encuentros no programados. Era un paso que definía para él, la legitimidad y el compromiso ante la sociedad.

Todxs vivían un clima de espera ante la pasión.
Él decidió rápidamente contar lo que conocía de cómo se construyó el barrio y quién era Evita, así demostraba su conocimiento social y según él, aumentaría el orgullo en ella, agregaba hablar de su padre, un delegado sindical muy comprometido con la idea de terminar con las desigualdades y que le daba un sentido a la militancia. Continuaría con otro paso que era la erotización y así llegar al beso sin resistencia. Desarmarla con saberes y relatos.

Ella estaba cómoda en el banco, tal vez un poco frío, temperatura que había dejado la lluvia del día anterior. Dejó que se acercara sosteniéndola del hombro y esperaba las pausas de la charla para matizar contándole parte de su vida, también hija de un padre delegado de una fábrica metalúrgica, lo escuchaba como también el canto de los pájaros que calmaban su ansiedad ante lo desconocido.

Hubo un momento de silencio. Él tomó con sus manos el rostro asustado y acercó los labios, ella no sabía de besos profundos ni de lenguas enlazadas. Ese fue el inicio. Los miedos, la inexperiencia y el deseo formaron un estado extraño e inolvidable.

Pasaron los tiempos, él le ofrecía regalos durante fiestas y cumpleaños, trabajaba en Bonafide y le traía conejitos que no era ni blanco de ojos rosados ni usaba chaleco ni reloj como aquel cuento de Alicia en el país de las maravillas, sino que tenía un brillante baño de chocolate con confites dentro. Ella le escribía poesías mientras escuchaba Mediterráneo de Serrat.

Doña Dolores, vecina que regalaba jazmines de su árbol a lxs vecinxs, decía que iban a terminar casados, doña Chola asentía con su cabeza. Así, el imaginario del barrio era como una gran familia que estaba comenzando a imaginar proyectos en la pareja, seguramente debido a frustraciones individuales.

Desde aquel día donde hablaron en qué lugar harían el amor, no se los volvió a ver más, se los había tragado la tierra. Muchxs pensaron que se fueron porque en las familias de origen seguramente rechazaban la relación, otrxs decían que los acompañaban, algunxs comentaban asustadxs y callaron, hablaban de autos verdes.
………………………………………………………………………………………………………………………………………….

Después de varios años de búsqueda, se los encontró en las profundidades del mar haciendo el amor desde 1976.

Siempre están allí, amando la eterna vida en las profundidades de la muerte.

https://lilianaetlis.wordpress.com/