Pasaron Cosas

Por Daniel Prassel

Feliz Juan Domingo para todas y todos, hoy como de costumbre, trataremos de llevar nuestra humilde pero comprometida mirada en la tarea de jerarquizar siempre la defensa de los derechos humanos, sabiéndolos como construcción colectiva y política y nunca formal o individual, además vale decir, que si no peleamos por la consecución definitiva de la justicia social como reza el nombre de nuestra columna, difícilmente cualquier derecho pueda estar garantizado, así que sin distraernos, vayamos hacia el tema que hoy convoca.

No es una empresa menor reiterar las veces que sean necesarias. la batalla que está dando nuestro Gobierno Nacional frente a este flagelo pandemiero que nos aqueja, además de las ayudas de público conocimiento como el ingreso familiar de emergencia, los créditos a monotributistas, el reparto de alimentos, la construcción de estructuras sanitarias, los esfuerzos mancomunados con gobernadores y gobiernos locales, se suma la acertada decisión de sostener el aislamiento físico que como bien advertimos viendo los números, ha sido por demás efectivo para perder la menor cantidad de vidas posibles, a pesar de que sabiendo que solo una es irreparable, se comprende perfectamente que tenemos un estado que nos cuida.

Ahora bien, hoy nos vamos a enfocar en situaciones emergentes que aparecen en este escenario totalmente nuevo al que estamos asistiendo, como decimos a menudo alguna de ellas las hemos citado y otras van surgiendo con el correr de los días, en definitiva, todas son violatorias de derechos realmente esenciales y no se trata de querer tener razón sino de invitar a la reflexión y complejización de lo que estamos atravesando a efecto de poder encontrar las respuestas adecuadas que la hora demanda.

Si te digo “Home Working”, quizás te suene lindo, atractivo o incluso cool, pero ojo, más allá de lo confortable de trabajar en casita, con pantuflas y rico cafecito a mano, acostumbrándonos a esa “modalidad” no estamos haciendo más que contribuir a una flexibilización laboral encubierta, te cuento como en notas anteriores, que el derecho a trabajar es un derecho humano, porque te da dignidad, un plato de comida y la posibilidad de poder pensar en mejorar vos y los tuyos, y hoy los verdaderos dueños del mundo, han decidido que además de personas sobran laburantes por lo que es de una inocencia peligrosa creer que, si se demuestra objetivamente que muchos pueden trabajar desde casa, algún buen empleador de esos negreros que nombramos siempre pensara en reincorporar a la totalidad de sus trabajadores superada esta plaga, sin ninguna vuelta hay que decirlo bien claro, si se trabaja desde casa no tiene razón de ser el sindicato, el transporte público, las condiciones dignas de trabajo, la ART, las conquistas laborales que tanto costo lograr y un sinfín de derechos importantísimos, marcados a sangre y fuego en el ADN del Pueblo.

Siguiente tema, como veníamos hablando sobre la onda denuncista, practica vecinal y también mediática que consiste en señalar al otro como irresponsable, asesino, violador de cuarentena cuando lo vemos circulando, sin siquiera comprender que ese es un trabajo de las fuerzas de seguridad, que debemos hacer entonces con un simpático calvo que gobierna uno de los mayores presupuestos del país y que gracias a su “responsabilidad” por ahorrar en agua, permitió y es directamente el culpable de que se hayan contagiado de Coronavirus cientos de vecinos de las barriadas más humildes de CABA como la 31 y la 1-11-14, explíquenme por favor  los fans de la balconeada, lo denunciamos o lo cuidamos también? La verdad vengo notando lo segundo, obvio de sus adherentes no me sorprende a fin de cuenta son lo mismo, pero que pasa con las empresas masivas de comunicación tienen algo para decir, pareciese que no, a pesar de que nos vienen aterrorizando más que informando, no quisiera dejar de decir que todos esos multimedios le vienen errando feo, y porque estamos en modo “queremos salir de esto” obraremos de buena fe y dejaremos el tema hasta acá con la promesa siempre de retomarlo cuando veamos algo inusual.

Por último, un hecho terrible (como cada hecho de esas características) lo que sucedió en Los Polvorines, donde cinco bestias violaron a una compañera de trabajo, policías todos, cuesta encontrar palabras para opinar sobre esta tragedia, cuantas veces dijimos y seguiremos diciendo que hay que politizar esa estructura, dotarla de herramientas que puedan formatear a los y las efectivxs en agentes que cumplan y respeten los DDHH sin excusas, además un hecho como este abre muchos aristas por seguir discutiendo y de lo que tanto se habla, que hacemos con los violadores, que hacemos con los funcionarios públicos que cometen delitos de esta magnitud, que hacemos para tener fuerzas de seguridad en serio, la verdad, es bueno decir “no se” cuando lo que pasa nos debe convocar a todxs, es un buen momento para empezar a pensar que política en materia de seguridad queremos y cómo la vamos a construir, en términos personales es un debate que considero urgente.

Hoy quisimos con tres simples ejemplos de situaciones actuales, ir nombrando distintos derechos para poder empezar a reconocerlos en cada cosa que nos pasa y qué pasa, fue así que tocamos el derecho al trabajo, pasando por el derecho a un hábitat digno, finalizando en el derecho a la integridad física, es una obligación conocer para defender.

Afortunadamente no todas son malas por estos días, y haremos mención a dos importantes noticias que ocurrieron esta semana, la primera tiene que ver con las sentencias en la causa FECED III y IV en la ciudad de Rosario donde fueron condenados 6 genocidas por haber sido declarados culpables por los casos de 188 víctimas proceso que además marca también jurisprudencia, ya que se reconoció su responsabilidad en delitos sexuales como autónomos tal como pedía la fiscalía.

La otra buena noticia remite a lo sucedido en Brasil con la captura del represor Gonzalo “Chispa” Sánchez, oficial de prefectura que en la dictadura integró el grupo de tareas 3.3 de la ESMA, acusado entre otras cosas de participar en el secuestro y desaparición de Rodolfo Walsh y también en los vuelos de la muerte.

La Memoria No Hace Cuarentena

Más Estado, Más Solidaridad, Más Comunidad, como nuestrxs 30.000 nos enseñaron.