Parlamentarias en El Salvador

Por Diego Gutiérrez. Analista de Política Internacional.

Este domingo se celebran las elecciones de medio término en El Salvador, se ponen en juego bancas en el Congreso Nacional y en las alcaldías del país. Estas elecciones son muy esperadas por su presidente, el polémico Nayib Bukele. Bukele es el presidente más joven de la historia de El Salvador y accedió al gobierno luego de derrotar al histórico Frente Farabundo Martí Para la Liberación Nacional y a la Alianza Republicana Nacional (ARENA) en las elecciones de febrero del 2019. El actual presidente suele venderse como un outsider de la política, pero la realidad es que viene siendo parte de la política salvadoreña desde hace varios años. Fue alcalde de la capital, San Salvador, y lo fue por el histórico FMLN en el periodo 2015-2018.

Bukele rompió con el clásico bipartidismo de los extremos entre el FMLN y el movimiento ARENA luego de concluida la larga guerra civil que afecto al país entre los años 1980 y 1992. Con una imagen joven, tiene 39 años, y descontracturada, logro posicionarse gracias a su gestión de alcalde y su utilización de las redes sociales, en grandes sectores de la juventud. En general, es asociado al rango etario conocido como millenials. Gano con un gran caudal de votos que casi llego al 54%, y lo hizo en los 14 departamentos del país.

Si bien empezó su carrera política asociado a la izquierda salvadoreña del FMLN, en el 2017 fue expulsado del partido, por lo cual tuvo que buscar otro partido por el cual canalizar su candidatura. Finalmente lo hizo, y encontró refugio en el derechista GANA, Gran Alianza por la Unidad Nacional, partido que se declara como de derecha conservadora y popular. Este partido fue fundado por ex integrantes del partido ARENA, con lo cual, pareciera que se encuentra en un lugar más afín a su pensamiento político, aunque ahora ha abandonado la alianza por su propio partido, Nuevas Ideas.

Si bien cuando se le pregunta a que ideología adscribe, suele repetir que “ni de derecha ni de izquierda, del pueblo”, su conducta como primer mandatario ha oscilado entre el autoritarismo y el populismo más conservador del status quo. Su gobierno ha ocurrido entre varias medidas polémicas y conductas similares a gobiernos como los de Trump y Bolsonaro. También su presencia en las redes fue motivo de una mezcla de burlas y sorpresa, ya que sus primeras medidas de gobierno a sus ministros fueron hechas a través de la red social Twitter.

Su asunción se dio en el medio de un creciente contexto de pobreza, escándalos de corrupción y violencia. El Salvador era uno de los países con los más altos del continente de asesinatos cada 100 mil habitantes. Sus promesas de campaña fueron siempre en ese sentido, la extradición del ex presidente Mauricio Funes desde Nicaragua para ser juzgado por delitos de corrupción, la eliminación de los gastos reservados del Poder Ejecutivo, abrir los archivos militares de la guerra civil relacionados con la masacre de El Mozote y bajar los grados de violencia y asesinatos, fueron algunas de estas.

Hay que recordar que la problemática de la violencia esta cruzada por las pandillas conocidas como Maras, nacidas en EEUU de la inmigración salvadoreña producto de la guerra de los años 80. estas organizaciones luego se vieron forzadas a emigrar nuevamente a su país de origen debido a la política de deportaciones de las presidencias de Bill Clinton. Una vez establecidas en su país, crecieron hasta el grado de ser un actor político delictual con mucha influencia en la vida del país.

La violencia, la pobreza y la falta de perspectivas a futuro convierten al país centroamericano en uno de los países con más emigración hacia los EEUU. Junto a Honduras y Guatemala son conocidos como el “Triángulo Norte”, desde donde parten caravanas de miles de personas, que recorren miles de kilómetros a pie en busca de una nueva vida y de escapar de un país que les ofrece poco más que una muerte violenta y una vida signada por el desamparo del Estado.

La pobreza en El Salvador a finales del 2018 se encontraba en el 33,8% por persona y caso el 29% por hogares. El país depende de su sector terciario en su gran mayoría para generar recursos y las remesas desde el exterior también son una gran fuente de ingresos desde el exterior. El Banco Mundial estimo una caída del 20% en las remesas para el año 2020. también existe una gran informalidad en los empleos, se calcula que un 70% de los trabajadores se encuentran en esta situación. La pandemia vino a agravar todo este cuadro de situación, y al contrario que Trump, con quien Bukele se identifica, si tomo medidas estrictas de confinamiento, las cuales ha hecho cumplir con la policía y con el ejército. El mandatario ha sido criticado por la violencia con la que hacho cumplir las medidas, ya que se ha llegado a encarcelar a personas en centros de confinamiento por haber salido de sus casas durante la cuarentena.

Entre sus escándalos más resonados esta la ocasión en la que entro al Congreso acompañado de un grupo de militares del ejército salvadoreño. Los diputados del parlamento se negaron a aprobar un préstamo de 109 millones de dólares para comprar material armamentístico para su programa de seguridad. El presidente exigió la aprobación de un crédito del Banco Centroamericano de Integración Económica para comprar entre otras cosas helicópteros y un buque de 26 millones de dólares. A la sesión asistieron 28 de 84 diputados y Bukele decidió irrumpir en el recinto y acomodarse en la banca del presidente del parlamento. Según el mandatario, se amparó en el artículo 167 de la constitución que prevé la convocatoria a extraordinarias en casos de una emergencia nacional.

El mismo presidente alentó a sus simpatizantes a movilizar hacia el parlamento, y al encontrar que los legisladores no dieron el quorum necesario llamo a una insurrección popular para presionar a los diputados del FMLN y ARENA para aprobar su presupuesto. “Estamos aquí por la inseguridad que tenemos en nuestro país y porque los diputados no lo quieren reconocer. Ellos no quieren hacer el trabajo por el que el pueblo los eligió” dijo Bukele en aquel momento. En declaraciones al diario El País de España dijo: “…lo que ocurre aquí es que El Salvador no es un país comunista, ni capitalista, ni socialista. Es un país captado y dominado por un grupo de gente que se reparten el país desde la independencia. Y este grupo domina la narrativa, los medios, las cámaras de comercio, las instituciones…”. Un discurso del orden del mismo tenor que los que realizaban Donald Trump o el mismo Jair Bolsonaro y que refleja el mismo malestar con la política y los partidos tradicionales.

Bukele no tiene mayoría legislativa en el Congreso salvadoreño, por eso estas elecciones resultan tan importantes para él y su gestión. Uno de los logros del cual se ufana es el de haber bajado sensiblemente la tasa de homicidios desde que llego al gobierno. Su plan de seguridad, por el cual militarizo el parlamento, es esgrimido como la razón de la caída de los homicidios en el país. Pero la oposición acusa al gobierno de que la baja de las muertes es en realidad producto de los acuerdos que el gobierno tiene con las Maras. En estos acuerdos las Maras salvadoreñas acuerdan con el gobierno la reducción de los crímenes a cambio de mejoras en la situación de sus integrantes detenidos en las cárceles. Y si bien los asesinatos han disminuido, también han aumentado las desapariciones. En todo caso, la popularidad de Bukele sigue alta y se espera un triunfo en estas elecciones.

En estas elecciones se ponen en juego las 84 bancas de la Asamblea Legislativa y a los miembros de los 262 Consejos Municipales del país y el partido de Bukele, Nuevas Ideas, con el que competirá por primera vez lidera las encuestas con más del 60% de intención de voto, tanto para la Asamblea como para alcaldes, lo cual lo pondría en un escenario de una gran acumulación de poder de cara a llevar adelante su agenda política. Con un amplio resultado a su favor podría hacer modificaciones en la Corte Suprema, el Tribunal Supremo Electoral, elegir el Fiscal General y otros importantes cargos que hasta ahora le vienen siendo esquivos.