Para eso sí hay guita

Por Julián “Chula” Ruiz.

Tengo un vecino que está sin laburo desde antes de la pandemia. La viene pasando como el culo y la realidad
del Covid parece que no lo va a ayudar.

El flaco no vive de la mejor manera, cada vez que llueve
está sacando agua a balde lleno con toda la familia. Tiene las chapas del techo que no dan más.

Desde de mí casa, que está en frente, puedo ver cómo la humedad le está haciendo mierda las paredes.

Pero eso sí, el equipito de música que saca al portón todos los domingos, mamadera. Creo que no lo pone en la vereda por que le cuesta levantarlo y pasarlo por la reja. Así de gigante es.

Es casi un vecino más del barrio, el equipo del José María. Un día de estos, mientras el lo mima y le pasa esa franelita para limpiarlo, voy a pasar y lo voy a saludar como a un amigo más.

¿Y el celu que tiene su piba? La cámara que trae esa nave debe tener rayos X. Una cosa de locos. Sonriente por la cuadra anda la desgraciada mostrando las fotos que el bicho ese saca, robando la mirada de todos los que tenemos un humilde tubo.

Es así, el José María de Trujuy. El tipo más criticado del condado.

Ese que prefirió tener música antes que solucionar algunos problemas. El mismo que le compró un celular bien cheto a su hija gastándose hasta el último centavo. Y hasta me animo a decir, el José, el hombre más caliente por qué le sacaron el fútbol gratis en la tele.

¿Sabés quién es este señor?

Es el que sabe que la vida es muy dura y casi que no tiene fe en que va a cambiar, entonces se aseguró de tener una distracción con la música los fines de semana con ese equipo que es su orgullo.

También es el mismo que da todo por su hija y sabe muy bien que la felicidad de ella no se paga con nada, y ese celular que le pudo regalar es la felicidad de esa chica todos los días y la sonrisa que a él lo llena de amor.

Y algo más, José María es un buen tipo que no tiene maldad y es criticado por los forros solo por darle a su familia lo que puede para que no piensen en lo mal que los trata la vida.