Otros virus que atacan derechos

Por Daniel Prassel.

Más de 30 días de Pandemia Mundial y acá estamos, bancando los trapos como siempre porque a pesar de escenarios complejos el pueblo argentino no se rinde y sabe dar sus luchas, así lo demuestra la historia, hemos resistido un bombardeo a la Plaza, proscripciones, persecuciones, una dictadura sangrienta que nos robó 30000 de los mejores nuestros, deuda externa, hiperinflación, neoliberalismo de pizza y champan mientras miles iban derecho al desempleo, un 2001 triste, vergonzante que nos dejó muerte y desolación, 4 años de Macrismo Explicito sin ministerio de Salud (Hay que decirlo hasta el hartazgo) en fin hoy en 2020 es el Covid-19 quien se come la agenda pero de ninguna manera se comerá a un Gobierno Nacional y Popular que junto a ese pueblo luchador y digno están dando una batalla colosal para salir a flote con rumbo firme y decisiones claras en favor de las mayorías, priorizando la salud y defendiendo la vida, con línea política a la altura de un desastre de magnitudes mundiales y nuevamente posicionando a la Argentina en un lugar de privilegio que marca el camino, nos es casualidad, esa sapiencia, esa experticia política, tiene un origen, acertaste de nuevo acá paso el Peronismo y nos enseñó el camino de la justicia social, en eso andamos.

Hoy vamos a hablar de algunos derechos básicos que se resienten en situaciones de excepción como la que estamos viviendo, ya algunos venimos citando y reflexionando y quizás otros los abordemos por primera vez, dicho esto será necesario siempre recalcar que la lucha y la defensa de los DDHH es integral e interdisciplinaria, porque muchas veces se cree que su potestad pertenece a un sector y en realidad son para todos, incluso para quienes están privados de su libertad o para las fuerzas de seguridad, como se observa son temas sensibles para opinar pero no por eso deben obviarse sino profundizar en ellos para realmente aportar a la construcción de una comunidad mejor y más solidaria y humana.

Que la situación carcelaria es un problema no es decir nada nuevo, hacinamiento, condiciones insalubres, tratos inhumanos y vejaciones, están a la orden del día, el bueno del Albert Camus decía “una sociedad se juzga por el estado de sus prisiones” y es de fácil comprensión tal alocución, ahora la pregunta es: ¿Debemos garantizar el goce de los derechos para esa población? Y ahí hay que ser contundentes y contestar que SI por varias razones, la primera es sin dudas que de la humanización a la deshumanización hay un paso y si permitimos como sociedad que violen en manada a un detenido porque nos pronunciamos en contra cuando esto sucede afuera, justamente porque es un trato inhumano y un delito aberrante, en segundo lugar porque nuestra legislación vigente en un párrafo del artículo N° 18 de la CN que reza: “Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice” y en tercer lugar porque hasta a los genocidas, en nuestro profundo dolor, les hemos garantizado los derechos que ellos negaron a los compañeros desaparecidos y eso nos erige como un ejemplo mundial de paz y respeto por la memoria, la verdad y la justicia.

Dicho esto es necesario abordar este tema complejo a fin de seguir adecuándonos al contexto actual de Pandemia, es decir aquellos detenidos que integren los grupos de riesgo debieran ser recluidos de mínima con condiciones de seguridad sanitaria especiales y agrego, antes de que algún trasnochado me espete porque los genocidas deben quedarse en prisión si otros detenidos podrían salir y le contestare muy fácil en términos jurídicos apelando a la tipificación de los delitos de lesa humanidad que no prescriben y ofenden a la misma, más si no fuera suficiente le contesto como en el barrio y en la praxis militante preguntándole si es lo mismo robarse una bicicleta que robarse un niño recién nacido, la única verdad siempre sigue siendo la realidad, los genocidas en la cárcel sin vueltas.

Otras violencias que hemos advertido tienen que ver con el prejuzgamiento hacia nuestros trabajadores de la salud, hemos observado hasta carteles en la puerta de los edificios donde viven con mensajes amenazantes e intimidatorios, en serio puede haber gente que señala a los médicos que hoy ponen el lomo para cuidarnos para que se vayan de su domicilio, desafortunadamente si y a eso nos referimos con la integralidad de los derechos humanos, decíamos notas atrás sobre el “Denuncismo Vecinal” y esto es más de lo mismo, ciudadanos que asumen un rol de vigilancia sin tomar nota que hay un estado presente que está garantizando las condiciones de seguridad, ojo con eso de confundir los roles porque así también de manera incipiente y encubierta arrancan las persecuciones a ciertos sectores sociales, o ya te olvidas de la famosa “portación de cara” que estigmatiza a los pibes de las barriadas a diario, esas conductas nacen de actitudes similares donde necesariamente tenemos que intervenir sin invadir pero si disputando el sentido de las cosas.

Por ultimo un toquecito a los medios de comunicación masivos, no a los verdaderos laburantes de la comunicación, sino los que ves en la tele en horario central con coberturas de 24 horas y todo el circo, sepan entender a la comunicación como un derecho humano inalienable para todas y todos porque es un dato básico que, si bien parece obvio, hace falta revelarlo en cada instancia donde las subjetividades de los grandes monopolios de la palabra se imponen de forma hegemónica.

Yo soy solo un televidente pero que cuando me igualas a un médico, policía, bombero, político o voluntario con personajes que opinan sin ningún rigor científico, jurídico o político también estas atentando contra el derecho a la buena información, tan importante para comprender lo que está pasando y poder seguir apoyando las adecuadas medidas que ha tomado nuestro gobierno, yo no sé qué servicio “esencial” prestan señores como Espert o Vilouta, lo que si se es que necesitamos más médicos, más policías, más bomberos, más políticos y más voluntarios comprometidos con seguir trabajando que tipos como estos.

Como se ve, los derechos humanos son muchísimo más de lo que te quieren hacer creer, y son para todos y todas.

Va un abrazo a la querida Lita Boitano, le dedico esta nota deseando pronta recuperación.

Mas Estado; Mas Solidaridad; Mas Comunidad, como nuestros 30000 nos enseñaron.