Otra Vez Sopa

Por Daniel Prassel.

¡Volvimos! Luego de unos días junto al mar, necesidad humana innegociable que debiera estar garantizada para todas y todos nuestrxs compatriotas ya que constituye un acto de justicia social, acá estamos para hablar y reflexionar un poquito sobre el tema Edesur, Edenor, el mal servicio, los cortes, en fin todo lo que pasa cuando estamos en esta época del año desde que tenemos memoria.

Antes de arrancar es necesario comprender que las empresas privadas no generan la energía sino que la distribuyen, la energía se produce en centrales de generación como son Enel Generación Costanera y Enel Generación El Chocón, donde luego para llegar a cada uno de los hogares, la corriente generada pasa a una subestación que eleva la tensión de la energía eléctrica (voltaje), y la envía a través unas grandes torres de transmisión que encontramos al costado de las rutas o caminos.

Cuando la energía se acerca a las ciudades se disminuye la tensión para que la electricidad se adapte a las subestaciones transformadoras y así continuar con un voltaje medio y ya, en su último tramo de viaje en los barrios, serán cables elevados o cables subterráneos quienes la transporten, reduciendo nuevamente el voltaje en los centros de transformación de media a baja tensión para llegar así a los domicilios donde un medidor cuenta la cantidad de energía que se utiliza.

Allá por el 19 diciembre de 1991 con la Ley N° 24.065 se instrumenta el “Marco Regulatorio Eléctrico” y sus decretos reglamentarios, estableciendo los lineamientos y pautas principales para la reestructuración y privatización de la industria eléctrica, donde se estableció una desintegración vertical del negocio en tres segmentos: la generación, la transmisión y la distribución eléctrica.

Ahora bien, dicho esto a modo de introducción, cabe preguntarse porque un recurso estratégico como la energía eléctrica se concesiona a empresas privadas en lugar de mantenerlo en la órbita estatal, sabiendo que también genera miles de puestos de trabajo para el Pueblo, no quisiera caer en un simplismo, pero lo único que se me ocurre es que las y los dirigentes que les ha tocado decidir sobre este tema o están colonizados totalmente o son parte del gran negocio de las energías.

Creo que estamos de acuerdo que para poder avanzar hacia la verdadera soberanía, hay recursos que no se pueden concesionar más, lo hemos comprobado con el dragado del Rio Paraná, mal llamado Hidrovia, que genera miles de millones de dólares que podrían engordar nuestras arcas pero que sin embargo salen tranquilitos hacia afuera quedando en manos extranjeras.

Además con Edesur y Edenor, ya son muchos años de sufrir los mismos abusos, sabemos muy bien que cada vez que llega el verano, los cortes están a la orden del día y no se salva nadie, eso además de joder las condiciones económicas de Pymes, empresas y fábricas va acrecentando un humor social muy peligroso.

Tengamos en esta oportunidad la convicción férrea de dar vuelta esta historia, acompañando acciones concretas para que se revisen los contratos, se efectúen las multas, se garantice el servicio y se avance de una buena vez, hacia un servicio digno, a buen precio, de calidad y que llegue a cada rincón de la Patria.

Toda persona tiene derecho a un suministro eléctrico continuo, para iluminar su casa y su barrio, refrigerar alimentos, estudiar, disfrutar de un momento de ocio, como se ve la luz abre la puerta al goce pleno de muchos más derechos que son de vital importancia para el desarrollo de la persona.

No perdamos más el tiempo, sumemos masa crítica al reclamo que se viene dando, concienticemos y prediquemos sobre los beneficios de volver a decidir sobre estas cuestiones medulares que nos acompañan a diario, hay que participar y comprometerse, no existe otro camino.

“Nosotros queremos desarrollar otra sociedad para el hombre del futuro, donde cada uno se sienta útil y realizado más allá de esta voracidad económica que nos arrastra hoy más que nunca, para ser sobre todas las cosas, activos participantes del proceso nacional”, Cro Oscar Smith.

Memoria, Verdad y Justicia Social.