Octubres peronistas

Por Gerardo Mazzochi.

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El 17 de octubre mostró en las calles el sentido del derecho y la justicia social, en la memoria de un pueblo, hijos, nietos, y bisnietos del aluvión zoológico, que recordaron de diversas maneras en medio de una pandemia, los logros que, por cotidianos, se encuentran naturalizados y que, gracias a ellos, originaron buena parte de los sectores medios de esta sociedad.

Los movilizados por el odio que insuflan los medios dominantes nunca van a reconocer que gozan de todo lo que al mismo tiempo repudian en sus alocadas movilizaciones.

El aguinaldo, la indemnización por despedidos, las vacaciones pagas, el acceso a las jubilaciones y pensiones, el Estatuto del Peón Rural y las convenciones colectivas de trabajo. 

En 1948, la suma de los salarios, superó por primera vez en la historia, las ganancias, intereses y renta de la tierra: 53% de los trabajadores contra 47% de patronales. 

Todo eso está presente en el ADN del pueblo, en el testimonio familiar, en la conformación de los sindicatos y la cultura popular, que tiene presente ese país que definió la independencia económica mediante la nacionalización del comercio exterior, los ferrocarriles, los servicios públicos, el Banco Central, los puertos, el pago de la deuda con el Fondo, y en donde el PBI creció un 35,9%.

También, en aquellos años, se creó el Ministerio de Educación, se duplicó el salario docente y se crearon 8000 escuelas.

La educación universitaria fue gratuita, y se inauguraron más de mil jardines de infantes. Se fundó la Universidad Obrera Nacional (actual UTN), hubo por primera vez Ministerio de Salud, se inauguraron hospitales estatales y se duplicaron el número de camas.

“Hechos, no palabras”, diría el General. 

El problema para muchos es que si reconocen todos estos logros se identifican con los “negros peronchos” entonces en pos de la meritocracia se transforman en antiperonistas, aunque no lo admitan.

El nacimiento del peronismo es lo que se conmemoró el sábado en la Argentina, un movimiento popular que tiene presente los mejores 10 años del siglo pasado, y que lo resignificaron las nuevas generaciones nacidas, criadas o adultas de este siglo, que marco el regreso de un gobierno popular dispuesto a reencausar la Patria, con la justicia social e inclusión, que dieron identidad al pueblo con Perón y Evita.

Lo que se resume en el pibe que pinto un grafiti en su auto, y salió a la calle.

Hasta ahora, en pandemia, habíamos visto en las calles a los herederos del anti-peronismo, hijos y nietos de las dictaduras que intentaron borrar los logros de Perón, de la oligarquía que no perdona la quita del Banco Central a los capitales privados y extranjeros o por darle un destino nuevo a la renta agraria para que crezca la industria y permitir que millones de argentinos tuvieran acceso a los privilegios que antes eran exclusivos de las clases medias y altas del país.

Son los mismos que bombardearon la Plaza de Mayo, los que fusilaron, los que persiguieron, proscribieron y los que torturaron y desaparecieron a miles de argentinos.

A estos representó durante 4 años Macri, el tipo que apareció una semana antes del 17 de octubre dando una serie de entrevistas guionadas y editadas ante el periodismo canalla, que se auto percibe como independiente pero que defiende los intereses de los poderosos y de una derecha, que gracias a ellos consiguió los votos para hacer sus negocios y quitar derechos al pueblo.

Macri mintió, espió, robó y endeudó al país. Es el mismo que sostiene su caudal político desde Cromañon, en toda otra tragedia en donde la muerte es la principal protagonista. De allí saco rédito, gracias a la mentira sostenida por el periodismo servil y el poder económico. 

Por eso, no llama la atención que ahora se critique las medidas que toma el Gobierno para preservar la vida de los argentinos en medio de una pandemia, porque su forma de hacer política necesita de muchos muertos.

Las políticas de Eva y Perón se retomaron con Néstor y Cristina.  Ahora es el turno Alberto Fernández que lo dejó bien en claro en su discurso frente a los trabajadores en la CGT garantizando la continuidad del acceso a derechos y protagonismos de las mayorías populares en una construcción colectiva que le devuelva al pueblo la felicidad robada en los años que gobernaron el macrismo y sus secuaces.

El pueblo peronista es desobiente y agradecido por naturaleza por eso sale a la calle para defender sus derechos o a quienes se los otorgaron. Y así, el 27 martes próximo recordarán a Néstor, y ese día se repetirán las escenas del 17 de octubre.

Cientos de miles se movilizarán con todos los recaudos necesarios que nos impone el virus para retomar su lugar en las calles, no como respuesta a los banderazos fogoneados por la derecha, como quiso instalar el periodismo canalla sino porque la historia se hace presente y se corporiza en la alegría del pueblo abrazando la consigna de la “la Patria es el otro”.