Nuestro tiempo

De Leonardo Gotlib.

Nuestro tiempo

apenas gateaba,

pero ya se tarareaban,

pedazos de una canción,

que luego,

uno u otro

terminaban.

No sabíamos,

de eso

de comprender,

nunca hacía falta.

El lenguaje

era innato,

y tampoco

hacía falta.

Jugábamos

Un juego verdadero.

Ese,

donde la

apuesta minina,

era

El corazón entero.