Nostalgia

Por Sebastián Ruiz.

El 24 estaba dando vueltas por Twitter y vi que “Leo Mattioli” estaba en tendencias. No me di cuenta al toque el porqué, hasta que me rescaté que era por las fiestas. Por esta pandemia que sigue tirando piñas, decidí cerrar la guardia y no ir al barrio para evitar trasladar más malaria.

Igual, no hace falta ir para estar. No lo digo por la tecnología, que achica distancias, es más por esa nostalgia que activó recordar al León Santafesino. ¡Oh, qué poeta!“, dirá usted. “No, para nada, es un viaje sin escalas que hago seguido“, le respondo yo.

Leo Mattioli es la banda sonora del arranque. https://www.youtube.com/watch?v=l7K90L-NtqA&t=5327s
Son las 19:50 y mandás a los pendejos de la familia, que siempre están al pedo, a comprar las cosas que faltan antes que cierre el almacén, que anunció el cierre para las 19 pero le golpeas el portón y te abre. Perdés mucho tiempo buscando diario y madera, porque en esta casa el asado siempre fue de vez en cuando. En el trajín se descorchan un par de latas o se arman unas jarras de lo que pinte. Leo de fondo, eh, te tarareas todos los temas y clavas unos “¡Ay amor!” que asustan a la tía. Entre las idas y vueltas, se hizo medio tarde y el fuego ni arrancó, a contra tiempo como siempre.

Sigue La Nueva Luna, momento clave.
https://www.youtube.com/watch?v=ZR-OyQ1wDSQ
21:10 arranca una batalla desigual contra el carbón húmedo. Desigual porque tenes ramitas del árbol y un poco de diario que donó el vecino, quien hace asado más seguido que nosotros. “Vamos a comer en año nuevo, parece“, presiona la tribuna. No le pasamos cabida porque está sonando La Nueva al palo y El Chino canta “mañana será mi revancha y sabrás lo que es sufrir“. Desisto del fuego y le traslado la posta a mi cuñado, yo sólo estaba boludeando. Me prendo en la ronda de los escabios, con la bienvenida a algún sobrino que pasó los 18 este año. Ah, ¿por qué La Nueva Luna a esta hora? Y porque yastamos medio picadillo y pinta mover un toque las patas acompañado de un “¡oooaaaa!”.

Tipo 22:30, antes de cenar, hay un vacío legal donde caen personalidades del barrio y amigos con antigüedad a saludar antes de tiempo, tomar algo y hasta musicalizar el momento a gusto y piachere. Puede sonar cualquier banda de cualquier género, no se desespere que ahora acomodamos. Concéntrese en saludar y diagramar qué sucede después de las 12. Recomiendo no hacer el chiste “nos vemos el año que viene“, porque pueden pegarle en la nuca. Al menos donde estamos ahora.

Cuando se come, haga el truco de dejarle el manejo de la música a cualquiera que le reclame de cerca. Mientras se come, al menos en esta mesa, no se escucha nada porque estamos todos a los gritos. No quiere decir que pierda importancia la banda sonora de la cena, pero hay pelotas a las que no hay que ponerle el pie. Preocúpese por elegir un lugar estratégico, cerca de la comida y lejos del mueble que contiene la vajilla porque va a estar toda la cena distribuyendo cubiertos. Venga, siéntese al lado mío que la tengo re clara.

Los del Fuego y que se pudra.
https://www.youtube.com/watch?v=Y2XUI9h4nnI
Acá se pudre porque se pudre. Ponemos Crónica pero lo muteamos porque suenan Los del Fuego, pico y pala. Euforia y quilombo, porque llegamos justo a las 12. Servimos la última copa durante el conteo. Pero claro, mirá todos los que somos. “Tanto tiempo busqué, pero al fin te encontré“, canta el Banana Mascheroni mientras suenan los primeros cohetes. “¿Esos son tiros o cohetes?“, pregunta mamá y mi hermano más chico le dice que son cohetes. No sé si porque sabe o para que se quede tranquila.

A veces necesito tus palabras, pero no puedo hablar con los recuerdos“, se nos filtró un temaiken que está bueno pero es medio para atrás (https://www.youtube.com/watch?v=6iHG0etXlaA). Activemos rápido, y salgamos con fuerza.

Luis Ornelas para cerrar.
https://www.youtube.com/watch?v=PcuOvYMFLTE
No termina acá, pero acompaña esa distorsión festiva de saludos reiterados y abrazos de reencuentro aunque estuvimos todo el día ahí. Arrancan las jirafas en ese momento. Empieza el año nuevo.

Creo que mi resumen de este 2020 puedo reducirlo a una sola palabra: Nostalgia.