«No voy a negociar con la sangre de mis compañeros»

Por Pablo Rizzi.

Escuchá «No voy a negociar con la sangre de mis compañeros» acá.

Producción de radio. Esto pasa todos los días, miramos las tendencias de Twitter todos los días, revisamos la agenda de los medios todos los días y proponemos también nuestra agenda todos los días.

Caigo en la pandémica tristeza de que la frase QEPD es tendencia todos los días en Twitter. Me lo repito, para pensarlo mejor: La frase QEPD es tendencia todos los días. Es terrible lo que está pasado.

Le pido al operador de radio que ponga un tema de Árbol; la última vez que le pedí que lo pusiera estábamos a una semana de las elecciones. «Ya lo sabemos todos tenemos un poco de miedo. A veces hay que mentir, a veces hay que decir la verdad, y otras veces hay que callar y seguir. Como muelas que se rompen. Como dientes que se asfixian. Y seguir, y seguir, y seguir…»

Esta semana hubo un levantamiento policial y lo tomamos en serio y también lo tomamos en broma, en forma de memes, en forma de análisis de coyuntura y editoriales que buscaron generar conciencia, en forma de guiones de stand up que buscaron distender, tranquilizar o ridiculizar cualquier amenaza, para responderle con un ataque de risa y perderle el miedo

El martes el gobierno de la provincia les aseguró un aumento salarial a los policías bonaerenses, pero continuaron con la medida.

Exigían que el gobernador «los reciba» pero no fueron a la Casa de Gobierno de la Provincia a buscar al Gobernador, sino que exigían que el gobernador vaya a Puente 12.

No fueron a la Casa de Gobierno de la Provincia, pero fueron a sitiar la Quinta de Olivos.

Exigían hablar con el presidente, pero cuando fueron atendidos por los secretarios del Presidente e invitados a entrar se negaron a las condiciones de Presidencia.

No negocian, no ceden, ponen exigencias y no miden el asalto a las instituciones que están llevando a cabo.

La solución la tenían, pero alargaron toda resolución y eso sólo sirvió para darle más tapas a Clarín, más fotos a Clarín, más videos a TN. La policía bonaerense fue usada como un títere manejado desde lo alto de una antena de televisión.

«Nos están obligando a salir». Tal vez. «Estamos perdiendo la calle». No diga pavadas, la calle está ahí afuera. «Dicen que vamos a la Quinta».

El martes Juan Grabois y otros referentes lanzaron una convocatoria para salir a la Quinta de Olivos. Alberto Fernández agradeció el apoyo, pero pidió que la gente nueva vaya, porque en un contexto de pandemia, mejor quedarse en casa. Alberto te cuida. Entonces Juan Grabois suspendió la salida. Quiero detenerme en esto ahora. Hasta que apareció la figura de Grabois o Alberto toda convocatoria militante suena sospechosa.

De convocatorias truchas:

—Hoy salimos todos a apoyar al gobierno desde cada esquina y plaza del país.

—Quien convoca?

—El pueblo, la gente, lo están compartiendo en redes.

—Algún referente lo compartió?

—Bueno, yo no vi.

—Entonces avísales a todos que no vamos.

El fin de convocar es juntar gente para dar una manifestación de fuerza, y eso se logra «concentrando gente en un lugar». Cuando una convocatoria dice «en todas las esquinas del país» sin especificar un punto de reunión, es trucha. En todas las esquinas de desconcentra, no se concentra.

¿Cuál es el resultado de esto?: Que tenés cinco personas en una plaza sintiendo que son pocos, que nadie sale, que son todos tibios y que la próxima mejor se quedan en casa. Es desmoralizante, es antimilitante, es trucho.

En toda convocatoria realmente seria hay referentes que convocan a un lugar determinado, y se hacen responsables de la gente. Esto es muy importante.

Quién conduce, cuida a su gente.

Cuando se dió el debate por la reforma previsional en donde el Macrismo le quitó un 10% de aumento a los jubilados, La Cámpora se había encuadrado en el barrio de Congreso a lo largo de la calle Rivadavia, al costado de la plaza. Y cuando comenzó la represión contra militantes y combatientes de Malvinas que desencadenó una batalla que se extendió al centro porteño, los referentes de la Cámpora hicieron retroceder a la columna por Rivadavia hacia Cerrito, y desconcentrar. A la gente se la cuida.

«Si la tocan a Cristina…»

¿Se acuerdan que hace unos años (marzo 2017) Cristina Kirchner estaba citada a Comodoro Py por una indagatoria más, y se empezó a agitar que iba al quedar detenida, que iba a haber quilombo y que había que ir a defenderla contra la policía? ¿De dónde salió eso?

A veces pienso que los trolls de Cambiemos son quienes se ponen nuestras camisetas para hacernos picar el palito de generar el conflicto. Cristina siempre supo qué hacer, siempre se mantuvo a derecho presentándose cada vez que el guión escrito por los medios hegemónicos, le ordenó a la justicia títere de Cambiemos inventar una noticia.

En ese momento Cristina pidió a la militancia que no la acompañen a Comodoro Py y sí, en cambio, apoyaran la marcha obrera del mismo día. Porque tú mamá te mima, Perón te dignifica, Evita te ama y Cristina te cuida. En esa línea el querido Juan Soriano había escrito ese día «No voy a negociar con la sangre de mis compañeros». Épico.

De Manual: Cuando no sepas si una convocatoria es verdadera, anda a fijarte en las vías de comunicación de los referentes y las orgas, a ver si alguna se hace responsable. O esperá la palabra de Cristina o Alberto y no quieras ser nunca más kirchnerista que Cristina.

Vengo a proponerles un sueño. Yo también quiero salir. Sueño que la próxima vez que pubertarios anti cuarentena o geriátricos psiquiátricos se convoquen a intimidar a la vicepresidenta Cristina Fernández con insultos en la esquina de Uruguay y Juncal, que vayan cuatro comunas de La Cámpora, avanzando desde las 4 esquinas cien metros antes, cantando la marcha peronista y canciones militantes hasta encontrarse bajo el edificio de la jefa.

Previamente algún referente le notifica a los policías que están al pedo en esa esquina, que la organización no va a causar violencia, pero tampoco se va a dejar agredir. Y se le sugiere que persuada al club de pornocos destituyentes de retirarse.

Acto seguido, se avanza guardando distancia social para llevar alegría en forma de cánticos a esa ya histórica esquina, sede de toda convicción, esperanza y dignidad.

Final festivo viendo correr asustados a los militantes del odio. Y sin agresiones porque como dice aquella canción de Árbol: «A veces hay que matar, a veces hay que saber perdonar y otras veces hay que olvidar, y reír…»

Vengo a proponerles otro sueño. «Aguanten, aguanten, se viene el pogo» decían los Árbol en el escenario de Obras Sanitarias; entonces paraban la música, y ordenaban graciosamente al público separándolo y dividiéndolo en sectores, para que cuando estallara el pogo todos y todas salieran saltando y chocando entre sí pero con cierto orden y cuidado.

Cuando esté la vacuna, Alberto Fernández decretará El Día Post Pandemia. Lo sé. Habrá una fiesta de Ushuaia a la Quiaca, los artistas que aguantan el streaming llenarán los escenarios desde Plaza de Mayo a todas las plazas y teatros del país. Las calles tendrán una catarata de gente, una inundación de abrazos. Y vos y yo vamos a estar ahí. Aguantá.